Gobierno

Polémica por presos se aleja, pero la Rosada ya pagó el costo político

El gobierno se metió en un terreno resbaladizo por una medida impopular que, en los hechos, está en manos de los magistrados.

Viernes 08 de Mayo de 2020

La polémica por la liberación de los presos se va apagando en la agenda pública, pero el gobierno nacional ya pagó el costo político frente a la sociedad por una medida impopular que, más allá de que está en manos de los jueces, lo metió en un terreno resbaladizo.

"El tema de la liberación de presos movilizó lo suficientemente los miedos de la sociedad como para que se impusieran sobre cualquier argumento técnico", señala el politólogo Javier Cachés. Y agrega: "No importa que la ONU recomendara descomprimir las cárceles, que varios países hayan seguido esta directiva, que las liberaciones de convictos sean una potestad exclusiva del Poder Judicial ni que el propio Alberto Fernández se manifestara en contra. En el imaginario público, es el gobierno el que promueve las liberaciones de detenidos y es un terreno del que le conviene salir rápido porque tiene todo para perder".

Para el consultor político y docente de la UBA, la centralidad que ganó el tema en la agenda pública en las últimas semanas confirma un cambio de escenario. "El ciclo noticioso y la propia clase política salió del espíritu de unidad que dominó durante las primeras semanas de la pandemia", indica.

En tanto, la socióloga Celia Kleiman evalúa que la oposición encontró en las excarcelaciones un eje "para molestar al gobierno y sembrar cierta confusión en la gente". Los cacerolazos, resalta, fueron fuertes en los lugares de residencia de sectores medios y medios altos, "donde es muy fuerte el recuerdo de la política garantista o la doctrina Zaffaroni durante la época de Cristina Kirchner".

Por su parte, el politólogo Julio Burdman plantea una mirada diferente: "Lo sacaría del eje gobierno-oposición y lo pondría en un lugar más preocupante, que es el desborde de las capacidades del Estado argentino, como se está viendo en otras áreas de la vida social". En ese marco, afirma, brota la disconformidad social y los políticos, tanto oficialistas como opositores, tratan de posicionarse ante una circunstancia extremadamente delicada.

Giro de 180 grados

Lo cierto es que el gobierno subestimó al comienzo el impacto político de la iniciativa. De acuerdo a Kleiman, la comunicación del gobierno antes de los cacerolazos fue débil y lo alejó de una parte de los sectores medios que no integra el núcleo duro kirchnerista, pero que aprueba su estilo dialoguista.

"Sin embargo, escuchó las cacerolas y fue corrigiendo, despegándose del tema, poniéndolo en el ámbito de los jueces —evalúa la especialista—. Incluso la intervención de Sergio Massa, quien parecía contribuir al ruido, cuando pide el juicio político de un magistrado solidifica la posición de Alberto".

A comienzos de la semana, el presidente reforzó su planteo. "La apuesta de la Casa Rosada es que, con el esperable freno a las excarcelaciones que vendrá desde los tribunales, el tema pierda peso muy pronto en la agenda pública", anticipó Cachés. Eso, efectivamente, está ocurriendo.

Burdman considera que desde la comunicación política es entendible que el gobierno destaque que la decisión es de los jueces. Con todo, alerta: "También es cierto que la situación de los presos es un tema de intersección entre el Ejecutivo y el Judicial. Tienen que admitir que es un tema que se trabaja en conjunto".

Apoyo de CFK

Otro dato político de la semana fue el apoyo que expresó en las redes sociales Cristina al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y sus funcionarios.

"Da la impresión de que la vicepresidenta tiene, por momentos, una identificación más importante con el gobierno bonaerense que con el nacional", desliza Burdman. Kleiman sentencia que la intervención de Cristina "espanta al electorado que se escapa del núcleo duro". Y añade: "Provoca rechazo en sectores que no votaron al Frente de Todos (FdT) pero están proclives a aprobar la gestión de Fernández".

Según Caches, la relación entre presidente y vice es de coordinación. "Al adelantar el lunes que, al día siguiente, tendría una reunión en Olivos con Cristina, Alberto está mostrando, una vez más, que actúa en tándem con la vicepresidenta y que los cambios recientes en el gabinete no pueden interpretarse como una disputa de poder entre ellos".

Efectivamente, Fernández aprovechó la polémica para remover un funcionario que había quedado en la cuerda floja tras el viernes negro en los bancos: el titular de la Ansés, Alejandro Vanoli. Lo reemplazó la entonces ministra de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, Fernanda Raverta, cuyo lugar lo ocupó otro de los principales referentes de La Cámpora, Andrés Cuervo Larroque. Movimientos que fueron leídos por un sector de la sociedad como un avance de la agrupación liderada por Máximo Kirchner en los principales espacios de poder.

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