Policiales

Tras la ruta del dinero de un oscuro financista allanaron el club Echesortu

Indagan los vínculos del detenido Yalil "Turco" Azum con una presunta mesa de dinero que funcionaba en la entidad de San Nicolás al 1300

Jueves 16 de Septiembre de 2021

La causa judicial del fuero federal por lavado de activos provenientes de actividades ilícitas en la que está imputado y detenido el financista Yalil Roberto “Turco” Azum derivó ayer en una docena de allanamientos realizados por agentes de Gendarmería Nacional. Entre los operativos, el que más llamó la atención fue el realizado en la sede del Club Echesortu, ubicado en San Nicolás al 1300. Aunque también fue allanada una sucursal del Banco BBVA Francés en el barrio de Fisherton.

Los procedimientos los ordenó el juez federal Carlos Vera Barros y tuvieron como objetivo recolectar información vinculada a las actividades ilícitas de Azum, pero en ninguno de los casos hubo detenciones.

El despliegue de tropas la mañana de ayer frente a la plaza Buratovich despertó la sospecha del populoso vecindario en el corazón de Echesortu que se volcó rápidamente a la calle y echó a correr toda serie de rumores. Entre ellos, hubo quienes se animaron a decir que en las oficinas de la centenaria institución albirroja existe “desde hace mucho tiempo una mesa de dinero” en la que “compran y venden dólares entre otras operaciones”.

En ese sentido, durante el allanamiento al club los efectivos apostados en la puerta no dejaban entrar ni salir a los socios de la institución, muchos de los cuales asisten a prácticas deportivas y al comedor que allí funciona. Ante el silencio oficial, anoche se especulaba que la irregularidad está ligada a algún directivo del club y sus vínculos con Azum, quien podría haber usado las instalaciones para llevar adelante sus maniobras. Lo cierto es que en una vieja escucha telefónica el Turco mismo habla de la existencia de una mesa de dinero en ese lugar y por ello la decisión judicial de allanar.

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Los otros procedimientos se realizaron en una sucursal del banco BBVA Francés donde con una orden judicial se incautaron de una caja de seguridad 30 mil dólares, euros y joyas. Extraoficialmente trascendió que ese cofre estaría a nombre de una persona vinculada a la comisión directiva de Echesortu. Asimismo se allanaron casas de 3 de Febrero al 3600 (a la vuelta de la institución deportiva), 9 de Julio al 3500, un edificio de 9 de Julio al 4000 donde el club tiene una oficina y una pileta de natación para sus deportistas federados, Zeballos al 4100, Mendoza al 7800, Colombres al 1100, Álvarez Condarco al 100, Dorrego al 800, bulevar Oroño al 1400, Fuerza Aérea al 4200 de Funes, y el banco de Eva Perón al 7400.

Según los voceros, los pesquisas buscaron en cada uno de esos lugares material relacionado a la causa de lavado de activos y las distintas maniobras que encubrían “el real origen de los ingresos” que manejaba el Turco Azum, investigado por la Justicia Federal y provincial desde hace unos tres años por lavado de activos supuestamente provenientes del tráfico de drogas en operaciones inmobiliarias, compra y venta de vehículos, juego on line, otorgamiento de préstamos a tasas usurarias y explotar una flota de taxis.

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Un club fagocitado

El club Echesortu tuvo un crecimiento exponencial en los últimos 20 años de actividad y no sólo porque es una institución señera y reconocida en el barrio que es corazón geográfico de la ciudad. En 2005, en el edificio de 9 de Julio al 4000 allanado ayer y donde tiene una pileta de natación para sus deportistas, estaba la sede del Club Social y Deportivo Defensores de Lavalle, que tiene su cancha para siete jugadores en Cochabamba al 4400.

En aquel año, en el marco de una actividad que se desarrollaba en esas canchas, un chico resultó electrocutado y la familia le inició un juicio a la entidad. Como resultado del proceso, una asamblea de socios decidió vender la sede social de 9 de Julio al 4000 para pagar la indemnización, y Echesortu armó un fideicomiso para comprar el predio. Dicen conocedores de la historia del barrio que en realidad quien puso el dinero para esa compra fue Omar De Fazio, el hombre que desde hace más de dos décadas ocupa la presidencia de Echesortu.

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Una vez que se hizo del predio, el dirigente que supo también ser parte de la comisión directiva de Rosario Central, llevó adelante una obra que cambió la fisonomía del barrio. Levantó un edificio de departamentos de diez plantas y en el fondo del mismo, con una entrada independiente, construyó la pileta que hoy usan los federados de la institución albiroja. Desde entonces, quienes viven en la zona susurran en las arboladas calles del barrio que los ingresos que tenía Echesortu como club no daban para semejante inversión y que el dinero, supuestamente, habría provenido de otros negocios poco lícitos que se hacían puertas adentro de la entidad.

El teléfono

¿Pero cómo encaja Azum en esta historia? A fines de diciembre de 2018 efectivos de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) llegaron a la casa del Turco en Balcarce al 3700 con una orden de allanamiento ya que un testimonio lo conectaba con el ataque a balazos contra el Centro de Justicia Penal (CJP) perpetrado el 10 de diciembre de ese año. A poco de que la patrulla embistiera contra la puerta, el hombre anunció que iba a salir. Para eso abrió la puerta de acero de seis pulgadas que de ninguna manera los policías conseguirían derribar. Cuando salió se sacó el celular que llevaba en el bolsillo de su pantalón y lo partió en dos con las manos.

Para encontrar el chip, en vano, los policías hasta tuvieron que sacar el inodoro del baño. Al final recogieron el teléfono con la idea de que difícilmente se pudiera recuperar su contenido. Pero se lo llevaron junto con una camioneta y una pistola calibre 9 milímetros con los papeles en regla.

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Al ser peritado ese celular surgieron evidencias de escuchas desde 2016 que indican que Azum era operador financiero de personas como Rubén “Tubi” Segovia, quien por entonces estaba preso en la cárcel de Coronda acusado de cometer tres crímenes y donde lo asesinaron en abril de 2018. No obstante, el patrimonio del detenido que estuvo ligado a la barra brava leprosa seguía creciendo con negocios millonarios en barrios privados de Córdoba gracias a los oficios de Azum.

Y el teléfono también arrojó otros datos que varios investigadores del Ministerio Público de la Acusación (MPA) buscaban para poder llegar a las actividades del Turco, a quien describieron como “una persona muy astuta para manejar sus negocios con precaución extrema para no dejar marcas” y cuyo nombre “salta en muchas investigaciones pero es muy difícil de enganchar”.

En ese sentido, el teléfono que Azum destrozó fue el hilo que los fiscales buscaban desde hacía mucho tiempo. Lo que tenían anotado en los legajos de su investigación es que Yalil Azum estaba señalado por manejar una mesa de dinero en el club Echesortu, en donde operaban importantes empresarios y personas conectadas al mundo del delito. Una cueva en la que se recibe y coloca dinero en negro y de dudosos orígenes.

Imputado y preso

La historia judicial de Yalil Roberto Azum iniciada en 2016 derivó en su detención e imputación el pasado 7 de septiembre. El oscuro financista fue apresado en su oficina de un edificio de San Lorenzo 1035 y los fiscales provinciales Viviana O’Connelll y Alejandro Ferlazzo lo acusaron de liderar una asociación ilícita dedicada a recibir con regularidad dinero de actores conocidos del narcotráfico, prestándolo a terceros e invirtiendo en inmuebles y otros activos, la compraventa y alquiler de esos inmuebles, la administración de una flota de taxis y el manejo de juego on line no habilitado, mientras que en una próxima etapa le atribuirán préstamos a niveles de usura.

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Junto a Azum fueron acusados y quedaron detenidos por el plazo de ley su hermano Alejandro Azum; su esposa, Marina García; su secretario, Leandro S.; y Maximiliano González de Gaetano, quien irá a juicio por fraude inmobiliario y lavado de activos. Un sexto acusado de cumplir funciones de empleado quedó en libertad.

En tanto, el juez Vera Barros indagó a Azum el lunes pasado y tras su declaración dispuso los sorpresivos allanamientos de ayer.

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