El video dura menos de un minuto. Un hombre estaciona en barrio Belgrano y al ver que se acerca un ladrón acelera para escapar. Como respuesta recibe un disparo humeante que hace estallar la ventanilla y le roza una pierna. Esa secuencia del 6 de mayo no tardó en llegar a los portales de información. “Ale salió en las noticias. Una grabación de una cámara de Ale tirando un tiro. Se re nota que es él”, le escribió esa tarde a una amiga una conocida de Alexis Oscar “Tato” Romero, quien fue detenido un mes más tarde. En su celular se encontraron mensajes y filmaciones de un vasto historial de delitos como el asesinato del músico Lorenzo “Jimi” Altamirano, secuestrado y ejecutado en febrero frente al estadio de Newell’s para dejar un mensaje a una banda rival.
Romero fue imputado por el asesinato de Jimi la semana pasada. Un mes antes, el violento asalto fallido del 6 de mayo a un automovilista en Pampa y Chubut motivaba el pedido de captura de este joven de 27 años a quien también le dicen “Blanco”, “Blanquito” o “Gringo”. Por entonces los investigadores de la Unidad Especializada en Crimen Organizado ya estaban tras él como uno de los sicarios a órdenes de “La Mafilia”, una banda dirigida por presos de la cárcel federal de Rawson.
Tato fue detenido el 22 de junio cuando iba en auto por Eva Perón y Circunvalación. De su teléfono se recuperaron filmaciones de ataques armados y evidencia de una decena de delitos. Dos robos en el mismo día, un ataque a tiros en San Lorenzo y tres intentos de homicidios figuran entre los hechos que le imputaron el 11 de julio pasado, a los que se agrega un crimen en un velorio.
Entonces fue acusado con otras seis personas como brazo armado de la asociación ilícita dirigida desde Rawson por Leandro “Gordo” Vilches, condenado en 2018 como miembro de la banda de Los Monos.
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Para la Fiscalía local esta banda actúa en sociedad con la de otro rosarino preso en Rawson, Pablo Nicolás Camino. El grupo es considerado una fractura de Los Monos que disputa poder con dos referentes presos en Ezeiza: Leandro “Pollo” Vinardi y Carlos “Toro” Escobar, los cabecillas de la barra de Newell’s que el mes pasado colgaron el trapo gigante con caricaturas de un pollo, un mono y un toro en la despedida a Maxi Rodríguez.
Una sangrienta disputa con balaceras a instituciones públicas y ataques con carteles dirigidos a una u otra facción fue el exponente en las calles de esa pelea, desatada por una carga de drogas impaga de 60 mil dólares. Y en esa cruenta pelea se enmarca el crimen de Jimi, secuestrado cuando caminaba hacia su casa y ejecutado con tres tiros la noche del 1º de febrero frente a la puerta 6 del estadio Marcelo Bielsa. El joven de 28 años fue elegido al azar y usado como “sobre” para enviar un mensaje a los jefes de la barra presos en Ezeiza.
El lunes pasado, Romero fue imputado como uno de los ejecutores del crimen de Jimi. Su celular impactó en las antenas del club esa noche. Dos días antes una cámara pública lo captó robando a mano armada el Renault Sandero usado en el ataque. Con él fue acusado como partícipe Daniel Mateo Bomer, soldado de Pablo Camino a quien tres días después intentaron eliminar con once balazos a los cuales sobrevivió. Se cree que fue una traición de la propia banda para silenciarlo.
Furioso a los tiros
Romero estaba preso desde fines de junio. Lo habían detenido por dos fallidos robos de autos del 6 de mayo en Pampa y Chubut. En el primero, cometido junto a un cómplice, la víctima escapó a tiempo y casi lo choca. El segundo es el que terminó con el conductor herido. En el auto iban su pareja y su bebé.
“Es una grabación de una cámara de Ale tirando un tiro. Tenía las mismas zapatillas Furyosas y el camperón, mirá, ahí te mando el video por Instagram”, le escribió ese día a una prima de Tato una conocida de Romero a quien le secuestraron el celular durante allanamientos a la banda.
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Tato quedó preso primero por esos robos a tiros. Pero en una investigación de la fiscal Georgina Pairola por una saga de homicidios en Einstein al 7200 ya había sido detectado como un sicario de actividad febril, con hasta dos ataques homicidas por día. Tras el análisis de su celular Samsung Galaxy J2 y la caída de otros integrantes sería acusado el 11 de julio como uno de los organizadores de la banda de Vilches, de quien “recibe órdenes directas”, que se ocupaba de hechos con plomo, robo de autos y compra de armas.
“Cobren como sea. Saquen casa, auto, pero hagan lo que tengan que hacer cumpa. No podemos pestañear, no podemos quedarnos”, le dijo Vilches en un audio del 20 de marzo a Romero, quien a su vez envió fotos de las armas que necesitaba. A esta banda se le asignan enfrentamientos no sólo con la otra facción de Los Monos sino también con el empresario narco Esteban Alvarado, con Mauro Gerez —preso como uno de los gerentes de la banda de Ludueña— y con descendientes de Roberto “Pimpi” Caminos, el histórico jefe de la barra de Newell’s asesinado en 2010.
Según la imputación de los fiscales Pairola y Matías Edery, el grupo contaba con nexos policiales, tenía la costumbre de filmar sus ataques, sus miembros solían cambiar de apodos y solían llamarse entre ellos “Lolo” o “Lolito”. Uno de sus sicarios, Jorge Damián “Porteño” Camargo —asesinado el 18 de abril, dos meses antes que su novia Daiana Becerra— tenía la costumbre de vestirse y fotografiarse con uniforme de policía.
Cronología
En la cronología que los fiscales le atribuyen a Romero, además del crimen de Jimi Altamirano está el de Pablo Sebastián Latorre. La tarde del 20 de febrero este hombre de 35 años estaba en la puerta de la cochería Colonial, de Teniente Agnetta al 1700, en la zona oeste. Cerca de las 17.15 un auto Peugeot 408 se acercó a la casa velatoria y uno de sus ocupantes abrió fuego a mansalva. Hubo cinco heridos y Latorre recibió un balazo letal en el pecho.
En el lugar velaban a Jorge Maturano, un hombre de 45 años que dos hombres en moto habían asesinado un día antes en el barrio Santa Lucía. Según la investigación fueron soldados de Camino que en realidad buscaban a un familiar de la víctima.
Del celular de Romero se recuperó una charla con una chica agendada como Lore en el que habla de los disparos en la cochería. Le envío capturas de noticias de distintos hechos criminales que se ufanaba de haber cometido seguidas de este comentario: “También me mandé la del velorio, jajsj! Caímos a un velorio, matamos a un loco y le dimos en la cabeza a una mina embarazada, jaja”.
A eso le siguió una balacera del 6 de marzo y un intento de homicidio del día siguiente en Benito Juárez al 1200. En ese lugar Rodolfo Alejandro B., de 42 años, recibió tres disparos de balas calibre 9 milímetros de parte de dos personas que tocaron el timbre de su casa del barrio Tiro Suizo. Antes de huir dejaron una nota con un mensaje mafioso dirigido a Alvarado. En el celular de Tato quedó registrado que esa tarde le mandó a “Coco”, un acusado de integrar la banda de Vilches aún prófugo, una captura de pantalla con la dirección en Google maps.
Coco, a su vez, le pidió que “rescate la uzi” (una ametralladora) y le dictó el mensaje que debía contener la nota: “Por andar con el Esteban. Atte la mafia”. Romero, a su vez, sugirió un retoque: “Para los gatitos del Esteban, atte la mafia”.
Al día siguiente le rindió cuentas del suceso a Vilches, acusado como ideólogo. Le dijo que entregó la nota, le disparó en el rostro a la víctima que alcanzó a cerrar la ventana y disparó dos tiros más. Lamentó que el hombre no muriera, pero celebró que el ataque tuviera repercusión en las noticias.
Filmados
El mismo día hubo otro ataque homicida en San Lorenzo. A la noche un grupo de encapuchados entró a la fuerza y a los tiros a una casa de Islas Malvinas al 3200. Un disparo hirió en un brazo a Paola P. El ataque quedó filmado a las 23.39 en el celular de Romero, quien tres minutos después le envió a Vilches ese video. Se ve que un hombre patea la puerta y le da paso a otro que entra disparando, mientras un tercero va hacia la parte trasera Se escuchan seis disparos y otra tanda de diez. Tato fue imputado junto a otro detenido como sicario de la banda, Osmar “Hormiga” Benítez, y el propio Vilches como instigador. Se considera que fue una represalia por la muerte de Vicente del Valle Silvera, de 75 años, asesinado un día antes.
La tarde del 13 de mayo Martín Pedro S. fue baleado por dos motociclistas en Génova y Colombres. El hombre de 31 años denunció que todo el día lo habían amenazado de muerte en el celular con este mensaje: “Tenemos una bala para vos”. Finalmente lo balearon cuando intentaba refugiarse en la casa de un amigo. Para los fiscales Tato Romero fue uno de los tiradores junto a Benítez. Junto a él también fue acusado de otro intento homicida del 24 de mayo en Pérez, filmado por una chica desde un auto de apoyo.