Policiales

Otros múltiples homicidios conmovieron a la capital provincial en los últimos años

Sábado 30 de Diciembre de 2017

Diciembre parece ser un mes negro para la capital de la provincia. Más allá de lo ocurrido en todo el país en la represión de 2001, cuando la Cuna de la Constitución tuvo un muerto, el 24 de diciembre del año pasado la misma ciudad fue escenario de una masacre con ribetes similares a la que desató el penitenciario Facundo Solís la tarde de ayer.

Cerca de las 3 de la mañana de aquel día Marcos Feruglio, de 25 años, mató a Claudia Oliva y a su concubino, Nicolás Estrubia, en la casa que ambos habitaban en Paraguay al 1300 de la localidad de Sauce Viejo. La mujer era su ex suegra y el hombre la nueva pareja de ella.

Tras el doble crimen, Feruglio se subió a su auto y viajó los 15 kilómetros que lo separaban del barrio Sur de la capital provincial. Allí, en un edificio de 25 de Mayo al 1600, asesinó a Gustavo Dusso, su ex suegro; y a Camila Dusso, su ex cuñada.

Días previos a semejante hecho su pareja, Romina Dusso, había denunciado a Feruglio por violencia de género. La abogada Florencia Marinaro, de la Multisectorial de Mujeres de Santa Fe, sostuvo entonces que "Romina denunció tres veces a su agresor y el fiscal, como respuesta, la mandó a vivir a lo de su padre".

En agosto de este año Feruglio fue condenado a cadena perpetua en el marco de un juicio abreviado. Al ser consultado por el juez Sergio Carraro si estaba de acuerdo con la pena que se le imponía dijo: "Fue una decisión personal. Me mostraron las opciones y yo elegí esta".

"El Chajá" de Recreo

Aquel crimen de hace un año y el ocurrido ayer remiten también al 12 de diciembre de 1995 cuando un prófugo de la cárcel de Las Flores secuestró a una joven de 14 años para abusar de ella y luego asesinó a su madre y a sus cuatro hermanitos. El hecho recorrió el país bajo el nombre de "La masacre de Recreo".

Fue el 1º de diciembre de 1995 después de que cinco peligrosos presos de la cárcel de Las Flores escaparan del penal. El líder del grupo era un soplón de la policía llamado Marcelo "Chajá" Ferreyra. En su huida ingresó en la casa 21 del Barrio Hipotecario de Recreo y asesinó a puñaladas a Nélida Susana Toledo de Vega, quien estaba embarazada de siete meses, y a sus hijos Alberto, de 11; Daniel, de 10; Sebastián, de 8; y Cristian, de un año y medio de edad. A la hija mayor, Claudia Guadalupe Vega, de 14 años, la golpeó salvajemente y la violó antes de irse a dormir. Pero la nena no murió. "El Chajá", en tanto, murió un tiempo después de sida en la cárcel.

En el marco de la investigación, en 2005 el gobierno santafesino fue condenado por la Sala Primera de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial a pagar una indemnización a Claudia Vega, única sobreviviente de "La masacre de Recreo".

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