POLICIALES

Matar al del auto: una modalidad de asesinato que cotiza en alza en las calles rosarinas

En el último año y medio esta forma de matar sumó la misma cantidad de hechos que los registrados entre los años 2013 y 2018.

Domingo 27 de Junio de 2021

Damián Gastón Gómez tenía 24 años y vivía en el barrio 17 de Agosto. El lunes pasado, al filo de la medianoche, manejaba un Chevrolet Celta rojo con vidrios polarizados cuando en inmediaciones de Balcarce y Anchorena cuando fue ejecutado a balazos por dos hombres que pasaron a su lado a bordo de una moto. Gómez fue víctima de una modalidad que en los últimos dos años se ha disparado: la ejecución en el interior de un auto, sea o no en movimiento. Una modalidad que en el último año y medio ha crecido hasta acumular la suma de las ejecuciones de este tenor de los años 2013 a 2018. En base a estadísticas construidas en base a documentación oficial y registro de coberturas en territorio y judiciales realizadas por periodistas de este diario, en el último año y medio se llevaron a adelante al menos 22 asesinatos en los que un sicario mató a una persona en el interior de un vehículo, mientras que entre 2013 y 2018 se acumularon por lo menos 23. Vale recordar que en este último período las calles rosarinas padecieron dos grandes guerras: la de venganza de Los Monos tras el crimen de Claudio “Pájaro” Cantero y la de René “El Brujo” Ungaro y su brazo armado Los Funes contra Alexis Caminos y sus distintos socios.

La ejecución de un objetivo en el interior de un auto es un salto de calidad dentro del mundo del sicariato. Un trabajo que necesita de inteligencia, logística y un paraguas de contención; una forma de matar que suele ser el mojón de separación entre el sicario y el tiratiros. El sicario es aquel que mata por encargo a cambio de un determinado pago, ya sea monetario o por bienes materiales, incluso como pago de un favor, y en donde se establece una relación de "contrato de trabajo" que pone al matador como el autor de un homicidio instigado por otra persona. El tiratiros apunta y dispara. Puede herir y hasta matar, pero el resultado está ligado a una situación fortuita. El sicario por lo general no erra. El tiratiros puede o no lograr su objetivo. “Ustedes los periodistas les dicen «sicarios» a todo el que va y tira. Sicarios hay muy pocos. Después están los que disparan 20 balazos e impactan tres. Vos vas y hacés una prueba en un polígono de tiro y te dicen que no vayas más”, reflexionó un veterano investigador judicial.

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“Querés que te mueva un combo”, pudo oírse en una escucha judicializada donde un jefe criminal desde la cárcel ofrecía un grupo de trabajo para asesinar a rival. Según distintas investigaciones en curso se pudo conocer que en esta región se puede mandar a matar pagando desde 4 mil pesos, en los primeros encargues realizados por Brandon Bay de la banda de Los Gorditos, hasta 500 mil pesos que un empresario pagó en mayo pasado para que un sicario eliminara a su ex socio pasando por los 370 mil pesos a dividir entre cuatro que se pagó en abril último para eliminar a Nicolás “Fino” Ocampo, un pesado que supo integrar las filas de Luis Medina y terminó siendo ladero de Esteban Lindor Alvarado. En una criminalidad organizada como la santafesina, donde las principales cabezas están resguardadas en prisiones provinciales y federales, un crimen por encargo tiene siempre una connotación a decodificar en el tablero de ajedrez en el que se convirtió el hampa local.

En la última década

Si bien son recordadas las encerronas que sobre final de la década del 10 llevaron adelante el fallecido Roberto “Pimpi” Caminos, líder de la barra brava de Newell's, con su archirrival Leilio “Chapita” Ungaro, que incluyó algún que otro ataque a balazos contra un Chevrolet Bora color champán del barra rojinegro que quedó para reventa, la ejecución más recordada dentro de un auto fue la que tuvo como protagonista a Martín “Fantasma” Paz, el mediodía del sábado 8 de septiembre de 2012 en la esquina de Entre Ríos y 27 de Febrero. El “Fantasma” era cuñado del “Pájaro” Cantero. quien por entonces tenía una relación con Mercedes Paz. Ese mediodía circulaba en su flamante BMW Z4 descapotable valuada en 70 mil dólares junto a su pareja y su pequeña hija. Dos hombres en moto se le pusieron a la par en el semáforo y le dispararon. Lo impactaron siete veces. Su compañera y su hija no sufrieron un rasguño. Ese crimen selló el destino del “Pájaro”, asesinado nueve meses más tarde, el 26 de mayo de 2013 mientras orinaba cerca de la puerta de un boliche de Villa Gobernador Gálvez. El crimen del “Fantasma” también fue el nervio motor de una investigación del juez provincial Juan Carlos Vienna que llevó al núcleo duro de la banda de Los Monos al banquillo de los acusados y a sus primeras condenas. Paradójicamente el crimen del “Fantasma” quedó impune y su padre, que fue testigo protegido en el juicio a la banda de Las Flores terminó tras las rejas procesado por liderar una banda narco y lavado de activos.

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Reconstrucción del asesinato de Martín

Reconstrucción del asesinato de Martín "Fantasma" Paz en diciembre de 2013

El homicidio del “Pájaro”, que también quedó impune ante la Justicia de los tribunales, motivó una guerra de venganza que en el trienio 2013-2015 se saldó con al menos 744 homicidios. En esos tres años se produjeron 10 ejecuciones dentro de vehículos: cuatro en 2013, dos en 2014 y cuatro en 2015. Las más significativas fueron las de Diego “Tarta” Demarre, dueño del boliche donde fue asesinado el “Pájaro”, asesinado dos días después de la ejecución del líder de Los Monos poco antes de llegar a su casa de bulevar Seguí y Maipú y frente a su mujer; el triple crimen de Acevedo y Francia, el 28 de mayo _donde murieron Norma César, Nahuel César (madre y hermano del reconocido Milton César) y José Alomar_; y la ejecución del empresario y sindicado narco Luis Roberto Medina y su novia Justina María Castelli Pérez en el interior de un Citroën DS3 color rojo en el acceso Sur y Uriburu. Medina había sido socio de Esteban Lindor Alvarado.

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Mariela Griselda Miranda era madre de dos de los cuatro hijos de Jorge “Gordo” Funes. El 11 de marzo de 2016 estaba en la puerta de su casa de Ayacucho y Uriburu cuando dos pibes en moto descargaron una lluvia de tiros que terminaron con su vida. Ese crimen desató una espiral de violencia que cubrió de mortajas buena parte de la zona sur de Rosario hasta mediados de 2018. Una batalla en la que se enfrentaron dos bandas antagónicas: la de los Funes, liderada por Lautaro o “Lamparita” y su hermano Alan con apoyo de René “El brujo” Ungaro, contra la dupla encarnada por Alexis Caminos (hijo de “Pimpi”) y el asesinado Rubén “Tubi” Segovia, que por esos momentos negociaban comandar la barra brava leprosa. Esta fue la guerra callejera más significativa de la segunda parte de la década que se saldó con una treintena de asesinatos.

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En el trienio 2016-2018 se produjeron un total de al menos 534 asesinatos. Dentro de ese universo se produjeron 13 ejecuciones dentro de un auto. Entre ellos dos triple crímenes. Uno, el 11 de noviembre de 2017 sobre la ruta nacional 12, entre las rutas 14 y la 18, a la altura de Piñero, donde fueron emboscados y ultimados en el interior de un Fiat Palio Javier Gaitán, quien había salido transitoriamente por 36 horas fuera del penal, y sus amigos Brian Alexis Rodríguez, de 24 años; Rodrigo Silva, de 15.

El otro triple crimen se dio la tarde del 16 de abril de 2017 fueron asesinados en el interior de un Chevrolet Corsa color gris estacionado en Liniers al 2000 de Granadero Baigorria los convictos Ezequiel David "Parásito" Fernández, su hermano José Horacio "Grasita" Fernández y Gerardo "Abuelo" Abregú, todos ligados con la banda de Los Monos.

Durante 2019 se produjeron un total de 158 homicidios, seis de ellos teniendo como escena del crimen el interior de un auto. Ese año el más representativo dentro de la modalidad puesta bajo la lupa fue la ejecución de Carlos “Patito” Señuque, el 19 de julio de 2019 cuando esperaba para ingresar con su auto a un edificio de Brown al 2800.

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El auto en el que fueron ultimados Luis Medina y su novia en diciembre de 2013.

El auto en el que fueron ultimados Luis Medina y su novia en diciembre de 2013.

En disparada

Pero las cifras de ejecuciones se dispararon durante el último año y medio. Durante todo el 2020 y hasta el lunes 21 de junio se produjeron en el departamento Rosario al menos 324 crímenes: 212 en 2020 y 112 en el parcial 2021. En ese período las ejecuciones en el interior de vehículos se dispararon. Hubo 13 en 2020 y 9 en lo que va del 2021. Y sobre esos 22 hechos, 18 se produjeron durante cuarentena o confinamiento obligatorio en el marco de la pandemia por Covid-19. A este número se le podría sumar el ataque a balazos recibido por el penalista Ariel González Zeballos, en marzo pasado en la estación de servicios de Boedo y Baigorria, al que sobrevivió, tras ser blanco de 15 balazos calibre 9 milímetros. Otro, que por la buena fortuna de los protagonistas no terminó en muerte, ocurrió la noche del 21 de marzo pasado en inmediaciones de Gálvez y Valparaíso donde intercambiaron disparos entre pasajeros de un Volkswagen Bora y un Toyota Corolla, que fueron abandonados. En la escena de la balacera personal del Gabinete Criminalístico recogió al menos 35 vainas servidas.

En este último segmento los crímenes más conmocionantes fueron el de Martín Sebastián “Narigón” Bertón, hijo de una dirigente del Sindicato de Municipalesde Villa Gobernador Gálvez y ex presidenta del Partido Justicialista de esa ciudad, quien fue acribillado con 30 balazos en el interior de su auto la madrugada del 19 de febrero de 2020 frente a la casa de su madre en San Juan y Presidente Roca; el trapero Diego Fabio Mujica (Mujikha) la tarde del jueves 4 de 2020 en Cerrito y Richieri; el de Rodrigo Carlos Sánchez, de 44 años y ladero de Esteban Lindor Alvarado, quien fue emboscado por dos autos cuando estaba a bordo de una camioneta Toyota Hilux esperando la luz verde del semáforo en Wilde y San Lorenzo el jueves 21 de mayo del año pasado y le efectuaron al menos treinta balazos con pistolas calibre 40 y 22; el asesinato del “Fino” Ocampo, el 16 de abril pasado frente a su casa de Ocampo al 6600; el homicidio de Vanesa Hernández, quien fue convocada por una amiga para remolcar un utilitario en el que viajaba el hermano de un convicto y fue emboscada por error y asesinada a balazos el 26 de abril último sobre el kilómetro 6 de la ruta 14, a unos 10 kilómetros de la cárcel de Piñero. Y por último el que abre esta nota, el asesinato de Damián Gastón Gómez la medianoche del lunes 21 de junio en la zona sur de la ciudad.

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