Policiales

"Los gorditos", una banda que a sangre y fuego atemoriza a un barrio

Los vecinos los tienen identificados y les atribuyen varias balaceras en Tiro Suizo y Las Delicias. Sus líderes operan desde una cárcel

Domingo 30 de Septiembre de 2018

"Es la banda de «Los gorditos». Vamos a ponerle nombre a lo que pasa en el barrio. Ellos aprietan a los pibes para que vendan droga por ellos. Y si les decís que no, te la juran y dónde te ven, te matan. Así es la cuenta por acá". Una vecina del humilde barrio que se erige en Flammarión y Gutiérrez, en la zona sur de la ciudad y paralelo a las vías que delimitan Tiro Suizo y Las Delicias, a pura indignación y bronca puso en palabras los que muchos disimulan por miedo. Para los residentes de esa zona rosarina, donde el martes a la noche ejecutaron a balazos dentro de un almacén a Pablo Ezequiel Núñez, ese crimen está enmarcado en la sed de ampliación territorial de "Los gorditos". "Acá el que manda es Brandon, que desde la cárcel de Piñero da órdenes. Después están Alan, Lucas y «Tano», que fue quien le disparó al pibe (Núñez)", explicaron en el barrio.

En ese marco, el viernes el juez de Garantías Luis María Caterina dejó en suspenso durante una semana la homologación de un proceso abreviado requerido por la defensa de Lucas Eduardo A. por tres hechos de amenazas calificadas por el uso de arma de fuego. La propuesta de procesos abreviado, un acuerdo de partes entre la Fiscalía y la defensa, que debe ser homologado por un juez, era por un monto de 5 años. Los fiscales fueron Mariángeles Lagar y Nicolás Foppiani, en tanto por la defensa estuvo Aníbal Rodríguez.

El imputado tiene 19 años y fue mencionado ante la prensa por los vecinos como uno de los cuatro partícipes del homicidio. El juez Caterina dispuso un cuarto intermedio al considerar que "como se trata de un hecho con un trasfondo social que hay que analizar" recién resolverá si avala el convenio el miércoles.

Un lugar de muertes

Gutiérrez y Flammarión es un lugar en el mapa acostumbrado a llorar pérdidas. A pocos metros de donde cayó mortalmente herido Ezequiel Núñez, un mural recordaba a Fabio Acosta e Irina Rojas, dos pibes de 16 y 17 años asesinados a balazos por error el 18 de marzo de 2012 en la esquina de Vuelta de Obligado y Gutiérrez. A la vuelta de la granjita donde cayó mortalmente herido Núñez, la medianoche del 20 de enero de 2014 Melanie Desire Navarro, de 5 años, murió de un balazo en la cabeza al quedar en medio de un enfrentamiento de bandas. A cuatro cuadras de la escena del último crimen, el 17 de junio pasado Cristian Gabriel "Culu" Serrano, de 22 años, fue asesinado a balazos tras una discusión en la estación de servicios de Vuelta de Obligado y Uriburu.

En el cuadrado delimitado por Uriburu, Lamadrid, Flammarión y Oroño se levantan varias torres de departamentos (como el barrio de ATE) y al menos tres monoblocks similares a los Fonavi. La vía que corre paralela a las calles Flammarión (al este) y Margis (al oeste) separa al barrio Las Delicias de Tiro Suizo. Pero no de sus realidades. Una de ellas es la banda de "Los gorditos".

El área de influencia primaria de la banda fue Margis, Presidente Roca, Anchorena y Lamadrid. Y la mecánica que los llevó a las crónicas policiales fue usurpar viviendas bajo amenazas de muerte en Tiro Suizo y el complejo llamado Fuerte Apache, para reutilizarlas como boca de expendio de venta de drogas o como depósitos de estupefacientes.

El hecho que los elevó a la tapa de la sección de Policiales ocurrió el 4 de diciembre de 2015 cuando asesinaron a José Eduardo "Cepillo" Fernández, un reconocido vendedor de drogas y albañil de la villa Flammarión. El negocio familiar era reconocido como la banda de "Los cepillos".

Desde entonces "Los gorditos" se quedaron con el territorio y lo defendieron del asedio de otras gavillas, como por ejemplo "Los nietos de Doris", una banda sensiblemente disminuida. Tres años más tarde "Los gorditos" buscan expandirse.

Clamor vecinal

El relato de los vecinos tiene como punto de coincidencia la mención de la banda de "Los gorditos" y su deseo de ampliación territorial. Los residentes explicaron que sus integrantes tienen conexión con un punto de venta o distribución de drogas y armas que funciona en Dinamarca al 500, en el corazón del barrio Saladillo. Otro punto de la ciudad en el que este año se produjeron al menos dos homicidios. Su nexo allí es una mujer.

Lo último que se había conocido públicamente de la banda fue en octubre pasado cuando nueve personas quedaron detenidas. Una de ellas fue Brandon B., alojado en el penal de Piñero junto a Federico I., otro de los sindicados como líderes de la gavilla. Los tres que hoy mantienen la actividad en la calle, dicen, son Alan, Lucas y "Tano".

"Los vecinos del barrio están aterrorizados. Hablan ahogados por la bronca y la indignación. Nadie quiere que sus hijos estén en la calle porque estos pibes son sicarios. Pasan y te tiran. Matan gente. Hace unos días atrás lo fueron a buscar a «Tano» en Presidente Roca y Anchorena y le tiraron con una metra (pistola ametralladora). Sabes el susto de la gente. Porque ellos tiran, pero también reciben. Y eso transformó a todo el barrio en un campo de batalla", explicó un vecino.

Los residentes de la zona coinciden en que dos de los nombres mencionados participaron en el asesinato de Núñez. "El que disparó fue «Tano»", contó un vecino señalando al asesino del pibe Núñez, un muchacho que había hecho pie en el barrio hace menos de un mes y que dormía en la casa de una hermana que vive a escasos 80 metros de donde lo mataron. "Esta pobre gente no tiene ni para el velorio. La hermana vende detergente fraccionado", contó una doña de la zona.

Mensaje mafioso

"Gatos de mierda, van a velar finados todos los días, prepárense porque ésto recién empieza", fue el mensaje con el que se desayunaron los amigos de Ezequiel Nuñez el día después de su asesinato.

"Ellos quieren ésto (por el barrio). Quieren que vendamos droga para ellos. Y cuando te plantas y les decís que no, vienen y te matan. Así de corta. Pasa uno con la moto, para y te dice: «Te armo 50 bolsitas y te doy mil pesos para que vendas». Si les decís que no, te empiezan a amenazar y cuando te ven te balean", comentó otro vecino del barrio tras el asesinato de Nuñez.

"Ahora se ve a la policía patrullando. Pero lo hacen porque saben que vienen los periodistas a cubrir el crimen. Pero la policía no anda nunca por acá", concluyó otro hombre asustado por la realidad que le toca vivir en un barrio que algún vez supo de progreso, trabajo y vecindad solidaria.

el escenario. El pibe Pablo Núñez buscó refugio en una granja del barrio, lo siguieron y lo mataron a tiros.

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