Un conocido ladero de Ariel "Guille" Cantero, Fernando "Enano" Morel, sumó otra condena por haber instigado el secuestro y posterior asesinato de Pablo “Finito” Sosa a quien acusaba de haberle robado una ametralladora y cerca de 300 mil pesos. Así elevó a 37 años la pena que deberá purgar en prisión por diversos delitos.
Morel aceptó la condena mediante un juicio abreviado homologado este miércoles por un tribunal conformado por los jueces Carlos Levia, Lorena Aronne y Valeria Pedrana. Por el mismo episodio también aceptó una condena a 13 años y cuatro meses Leandro Gabriel “Paragua” Marini, sindicado como uno de los partícipes del homicidio.
Buscado por todos lados
En agosto de 2021 Finito Sosa estaba doblemente prófugo: la policía lo buscaba por varias tropelías cometidas al frente de una violenta banda que operaba en Granadero Baigorria, entre ellas el intento de asesinato de un abogado en una estación de servicio de Parquefield, pero también era buscado por un grupo criminal al parecer vinculado a Los Monos para quienes habría trabajado en algún momento, más allá de haber sido conocido como tiratiros del también asesinado ex barra brava de Newell's Marcelo “Coto” Medrano.
La noche del 8 de agosto el muchacho de 26 años fue acribillado de al menos doce tiros en la esquina de Flammarión y Lamadrid, en la zona de Tiro Suizo, donde sus ejecutores lo hicieron bajar de un Volkswagen color claro en el que se dieron a la fuga junto con la pareja de la víctima. La posterior investigación demostró que horas antes, al mediodía, Sosa había sido secuestrado junto con su mujer en un departamento donde se estaba aguantando en Esteban de Luca y Paraguay, en la zona sur.
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Según la acusación había sido Marini y otras cuatro personas aún bajo investigación quienes ingresaron por la fuerza en esa vivienda y a punta de pistola obligaron a Sosa y a su novia a subir a dos vehículos distintos en los cuales fueron trasladados hasta una casa cuya dirección no fue todavía establecida. Sí se supo que en esa vivienda los cautivos fueron encerrados en habitaciones separadas donde estuvieron varias horas privados de la libertad.
Videollamada
También se pudo conocer que en ese lapso Sosa recibió una llamada de Morel quien desde la cárcel le aclaró que los secuestradores trabajaban a sus órdenes y le exigió que les entregara las armas —entre ellas una metra FMK3— y el dinero que le reclamaba, en el orden de los 300 mil pesos.
Según publicara oportunamente este diario, Morel —sindicado como organizador de ataques extorsivos supuestamente ordenados por Cantero— acusó a Finito de estar haciendo negocios con otros narcos. Y en ese contexto se le atribuyó ordenar que Sosa fuera torturado mientras él miraba lo que ocurría por videollamada.
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Luego de las sesiones de tortura llegó la orden de matar a Sosa. Fue alrededor de las 21 de ese mismo día cuando Marini y otro hombre llevaron a la víctima en el Volkswagen color claro hasta la zona de Lamadrid y Flammarión. Ya cerca de las 22 algunos vecinos vieron a un joven bajar de auto y ser asesinado por un adolescente cuya acusación se tramita en la Justicia de memores. Los sicarios huyeron en el auto que al parecer manejaba Marini.
El Fino murió por la destrucción de su cráneo y una hemorragia masiva torácica. En tanto su pareja fue liberada en inmediaciones de Las Flores al 3000, también en la zona sur.
Juicio abreviado
Para la fiscalía que lo investigó en su momento, Guille Cantero le confiaba a Morel la organización de cobranzas extorsivas a sindicatos y la contratación de tiradores para balaceras. Pero el Enano también tenía una condena por incumplir una salida transitoria y también por un intento de fuga del Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) donde intentó ganar los conductos del aire acondicionado pero fue descubierto.
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Por ese hecho y otros que incluyen el homicidio de Gustavo Acuña, un albañil que murió al quedar en medio de un tiroteo entre bandas en Ayacucho al 4000, el Enano cumplía una pena de 21 años de prisión. Ahora, al admitir su participación en el crimen de Sosa, sumó 16 años más como instigador de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego y privación ilegal de la libertad calificada por ser cometida mediante amenazas. Esta pena se unifica con la otra en un total de 37 años de prisión.
En cuanto a Marini, ubicado en la escena del crimen pero no como tirador, fue condenado a 13 años y 4 meses por homicidio agravado por el uso de arma y por la participación de un menor de edad.