El padre de Ángel Nicolás López, el nene de 4 años que falleció el pasado 6 de abril en Comodoro Rivadavia, pidió la detención de la madre de la víctima y del padrastro, bajo la acusación de homicidio agravado en concurso con abandono de persona seguido de muerte.
Luis Armando López, padre del menor, con el patrocinio letrado de Roberto Castillo, presentó una ampliación de denuncia penal solicitando la inmediata imputación y detención de Mariela Beatriz Altamirano y Maicol González.
El documento presentado ante la fiscalía describe un escenario de "producción del resultado a través de una pluralidad de comportamientos convergentes". Según la querella, la muerte de Ángel no fue un accidente, sino el desenlace previsible de meses de maltrato físico y desamparo institucional.
La autopsia preliminar reveló lesiones traumáticas en la región craneal, las cuales son incompatibles con una muerte natural o accidental y consistentes con violencia física de gran intensidad.
La denuncia también apunta contra el juez de Familia Pablo José Pérez, la asesora de Familia Verónica Roldán y la licenciada del Servicio de Protección de Derechos Jennifer Leiva, ya que la querella sostiene que estos funcionarios construyeron el escenario de desprotección que permitió el infanticidio.
Castillo traza un paralelismo directo con el caso de Lucio Dupuy, señalando que los funcionarios habrían incumplido los deberes de capacitación y detección temprana que impone la ley Lucio.
Riesgo de fuga
La solicitud de detención inmediata se fundamenta en riesgos procesales concretos. La querella presentó pruebas de que los imputados habrían quemado prendas de vestir del niño el día del hecho para eliminar rastros biológicos y signos de violencia. Además, existiría un plan concreto de fuga hacia El Dorado, Misiones, gestionado por Altamirano a través de un familiar.
"Nos encontramos ante un sistema que prefirió los formalismos procesales por sobre la vida de un niño que gritó por ayuda", sostiene la denuncia.
Luis Armando López, padre del niño, acumulaba al menos tres denuncias por conductas violentas, a lo que se sumaron incumplimientos de medidas judiciales.
El pasado 9 de febrero, Ángel había dicho ante funcionarios judiciales que quería seguir viviendo con su madre y que no quería ver a su padre biológico.
El 5 de abril, el nene fue trasladado de urgencia al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia y murió menos de 48 horas después. Los primeros informes forenses detectaron lesiones en la zona craneal que abrieron la puerta a una investigación por posible homicidio. La madre de Ángel y su pareja son los principales sospechosos en la causa, aunque todavía no hay imputaciones formales.