"Lo mataron al voleo para llamar la atención y dejar un cartel. Es lo que está pasando en Rosario, ayer le pasó a él, hoy me puede tocar a mí", dijo a La Capital un tío de Nelson Vera, el joven de 20 años asesinado a balazos el miércoles al anochecer en el barrio Godoy de la zona oeste. Sus familiares aseguran que no tenía ningún conflicto, que hacía dos meses había llegado a la ciudad desde Paraguay para trabajar. Lo mataron cuando hacía ejercicios a la vera de la Circunvalación y junto a su cadáver los homicidas dejaron un mensaje dirigido a dos presos vinculados a Los Monos.
Los familiares de Nelson cuentan que el muchacho había adoptado una rutina desde su llegada a Rosario hace dos meses. Por la mañana iba a su trabajo en una fábrica de piezas de caucho y por la tarde se iba a entrenar con su primo a la zona de Juan XXIII y la colectora Juan Pablo II. "Ellos se dedicaban al atletismo también, tenían sus conitos que se llevaban para allá, armaban y entrenaban ahí. Todos los días a las 18", contó un tío del joven que prefirió preservar su identidad.
En eso estaban el miércoles, cerca de las 18.30, cuando Nelson y su primo Ricardo, de 23 años, fueron atacados a balazos. Según fuentes que intervienen en la investigación un Volkswagen Gol negro con al menos cuatro ocupantes frenó a metros de donde los chicos hacían ejercicio. Todavía se desconoce si alguno de los homicidas descendió del auto para disparar, lo cierto es que una ráfaga de balazos sorprendió a los primos en medio de la oscuridad.
Ricardo alcanzó a tirarse al suelo y no resultó herido, al contrario de Nelson, que recibió varios balazos. Al llegar el personal policial al lugar constató que el chico había fallecido ahí mismo y que junto a su cadáver había un cartel con un mensaje: "Nico Camino, Gordo Vilches, ey manga de ortiva dejen de batir la cana sapos". Luego intervino el gabinete criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal para tomar las primeras medidas en el marco de la investigación que quedó a cargo de la fiscal de Homicidios Carla Cerliani.
Nuevo en Rosario
El homicidio ocurrió sobre la colectora Juan Pablo II, a unos 100 metros del cruce con Juan XXIII (ex Biedma). Una zona en la que, además de los caminos pavimentados linderos a la Circunvalación, solo hay algunas fábricas y galpones. Este jueves por la mañana, del crimen solo quedaban dos rastros: los guantes de látex de los peritos que trabajaron en el lugar y una botella cortada con dos velas encendidas que alguien había dejado como una suerte de ritual religioso.
A poco más de un kilómetro de allí los familiares de Nelson Vera recibieron a La Capital en una casa del barrio Toba de la zona sudoeste de Rosario. Contaron que el chico había llegado hacía dos meses desde el departamento Cordillera de Paraguay. El mismo destino que otros integrantes de la familia comenzaron a elegir hace unos 15 años, cuando llegaron a la ciudad "para empezar de cero".
"Llamó un día a un familiar pidiendo laburo porque en nuestro país no hay nada. Cuando consiguió se vino y al otro día empezó a trabajar", contó el tío de Nelson. "Pobrecito, vino a mantener a la familia, porque es el único sostén para los tres hermanos que quedaron allá", agregó.
En ese marco es que aseguran que el chico no tenía ningún problema relacionado al posible trasfondo que se asoma detrás del cartel hallado en la escena del crimen. "Ni el barrio había terminado de conocer. Su rutina era ir a trabajar y a la tarde hacer ejercicios. Los fines de semana por ahí se iba a la casa de otros familiares", contó el hombre.
Nelson vivía en una casa alquilada con dos primos en el mismo barrio que sus familiares, donde esta semana fue asesinada una mujer de una puñalada en el cuello. "El barrio está tranquilo más allá de eso que fue un problema personal. Yo con él hablaba cuando salíamos al trabajo de que hay que tener cuidado, pero no vamos a vivir encerrados", consideró el tío de Nelson. "Es lamentable lo que le pasó, pero es lo que está pasando en toda la ciudad", agregó.
Mensajería criminal
No es la primera vez que en la escena de un crimen aparece un cartel con mención a Pablo Nicolás Camino o a Leandro "Gordo" Vilches, ambos presos en la cárcel federal de Rawson. En la mayoría de esos casos lo que se presume es un conflicto hacia el interior de las distintos grupos criminales que responden a Máximo Ariel "Guille" Cantero como líder de Los Monos.
Camino cumple una condena unificada a 24 años por dos homicidios: el de Andrés Farías, de 26 años, ejecutado el 26 de diciembre de 2015; y el de Rubén "Tubi" Segovia, un líder narco asesinado a puñaladas a los 28 años en la cárcel de Coronda, donde habían compartido pabellón. A su vez desde 2021 sumó nuevas imputaciones por liderar una banda criminal y por ordenar el asesinato de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito por una presunta deuda por drogas. Vilches, por su parte, está condenado en la Justicia provincial a 10 años de prisión como integrante de Los Monos y en el fuero federal a 6 años como organizador en el comercio de drogas.
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La noche del lunes 23 de enero Brian Álvarez, de 30 años, fue asesinado en el barrio La Antena de la zona oeste de Rosario. Un día después, vecinas que limpiaban el lugar donde había ocurrido el crimen, encontraron un papel con un escrito borroso pero todavía legible: "Para el ortiva del Eri y el Gordo Vilches". Semanas más tarde, la madrugada del 20 de febrero, tras el crimen en el barrio Tío Rolo de Yamil Brandon Ortigoza, de 18 años, también se halló un mensaje en un papel: "Nico Camino dejá de matar gente inocente".
En el medio de esos dos crímenes hubo otro, también con una nota junto al cadáver, que puede ser clave para entender un posible trasfondo que analizan los investigadores. Fue el de Lorenzo "Jimi" Altamirano, músico y artista callejero, levantado al azar y asesinado a balazos en la puerta de la cancha de Newell's el 1º de febrero. "Damián Escobar, Leandro Vinardi y Gerardo Gómez dejen de sacar chicos del club para tirar tiro en Rosario", decía el papel encontrado entre las prendas de la víctima.
Quienes investigan esta trama consideran que por debajo de "Guille" Cantero, como líder de Los Monos, hay al menos cuatro células "autónomas e independientes" lideradas por presos que están en distintas cárceles: Leandro "Pollo" Vinardi, Damián "Toro" Escobar, Marcos "Pato" Mac Caddon y Pablo Nicolás Camino. Desde allí organizan y regentean grupos criminales en distintos territorios de la ciudad y a la vez tienen injerencia en los negocios ilegales de la barra brava de Newell's.
Vilches y Camino, junto a Rodolfo "Eri" Massini, están presos en el penal federal de Rawson. Mientras que "Pollo" Vinardi y "Toro" Escobar, detenidos en la cárcel federal de Ezeiza. Lo que suponen los investigadores es que hace algunos meses se produjo entre estas facciones una interna por diferencias a partir de las actividades que cada una organiza, lo que repercute directamente en la calle con homicidios y otros hechos violentos. Muchos de ellos tan solo con el objetivo de enviar mensajes y garantizar su llegada a destino.