Este lunes comenzará el juicio oral y público por la fuga de reclusos de la cárcel de Piñero ocurrida en junio de 2021. Entre los acusados están los ocho internos evadidos y luego recapturados, además de tres personas imputadas por distintos delitos relacionados a su participación como cómplices. La Fiscalía pide penas que van de los 11 a los 26 años de prisión para uno de los hechos más impactantes de los últimos años en Rosario y la región.
"Los pibes yéndose de Piñero. Puro cuete los guachos que tiran de afuera. Y ahí se van los pibes, se fueron de Piñero. Se re tomaron el palo". La escena fue realmente cinematográfica y la captó un interno de la cárcel provincial que con un celular, desde su celda, logró registrar y relatar parte de lo ocurrido el 27 de junio de 2021. Fue un domingo por la tarde y minutos después las mismas imágenes trascendieron por redes sociales y medios de comunicación. Para entonces ya se había consumado una de las fugas más increíbles en la historia de la provincia.
La evasión dejó como saldo la muerte de uno de los colaboradores externos que, tras ingresar al predio de la cárcel portando un arma de fuego, recibió balazos en circunstancias que no quedaron claras. Es que la huida ocurrió a la par de un enfrentamiento a tiros entre los cómplices y los guardias del Servicio Penitenciario que intentaron impedir la avanzada desde las torres de custodia. A pesar de esa resistencia pudieron escapar ocho presos mientras el personal de seguridad logró retener a otros seis que quedaron en el patio.
Fuga y recapturas
De inmediato cobraron estado público los rostros y nombres de los ocho evadidos: Daniel David Piscione, Claudio Javier Mansilla, Ezequiel Rodolfo Romero, Martin Alejandro Cartelli, Joel Isaías Rojas, Sergio Martin Cañete, Alejandro Andrés Candia y Antonio Alejandro Schmittlein. No todos tenían un plan de fuga que pudieran sostener en el tiempo, por lo cual con el paso de las horas comenzaron a ser recapturados en situaciones que evidenciaban escasos recursos para mantenerse prófugos.
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Foto: Celina Mutti Lovera
El primero en caer fue quien, se supo luego con el avance de la investigación, había sido el principal organizador. Se trata de Sergio Cañete, que junto al recluso Joel Rojas fueron recapturados pasada la medianoche de aquel 27 de junio. Iban en un auto con dos cómplices: Elisa Magdalena Álvarez y Rodrigo Leonel Gramajo, dos habitantes de la ciudad de San Nicolás que también están entre los juzgados desde este lunes. Iban en un Honda Civic por la ruta 14 por la zona de Pérez cuando agentes policiales intentaron identificarlos e iniciaron así una persecución que culminó con la detención de los cuatro. Cañete y Rojas iban en el baúl del auto, donde además llevaban tres armas de fuego de guerra.
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Entre los días siguientes y mediados de julio de 2021 fueron recapturados otros cinco reclusos. Sin embargo hubo uno que logró permanecer prófugo por casi un año: Claudio "Morocho" Mansilla, quien por entonces gozaba de cierto anonimato en las crónicas policiales y fue hallado en una casa de la Zona Cero. Con el tiempo, y por el avance de investigaciones que lo tenían como protagonista, Mansilla fue ubicado com un peso pesado de la violencia urbana que genera el narcotráfico. Incluso, aún prófugo, había sido condenado a 25 años de prisión como autor de dos crímenes. Mientras que a comienzos de 2023 fue penado en la Justicia Federal a 12 años de cárcel como líder una organización narco, y a fines del mismo año lo condenaron a prisión perpetua por otros dos homicidios.
Paso a paso
Este lunes al comienzo del juicio el fiscal Franco Carbone reconstruyó cómo se había concretado la fuga. Relató que pasadas las 17 del 27 de junio de 2021 cuatro personas llegaron a las inmediaciones de la cárcel de Piñero a bordo de un Peugeott 3008 color negro y estacionaron en uno de los caminos rurales que bordean al complejo penitenciario. Franco Ezequiel Canteros, Rodrigo Leonel Gramajo, Walter Ezequiel Soraire se bajaron y comenzaron a cortar con una amoladora uno de los tejidos del cerco perimetral del penal, mientras que la cuarta persona, solo identificada con el apodo "Guachín", se quedó en el asiento de conductor aguardando.
Ya dentro del predio los cómplices comenzaron a tirotearse con tres guardias que estaban cada uno en su garita, mientras a la vez avanzaron unos 100 metros a las corridas en paralelo al cerco hasta llegar a la altura del pabellón 14. Los centinelas que declararon en el marco de la investigación que se abrió a partir de la fuga dejaron en claro que se sorprendieron por los tiros, ya que su trabajo consiste en estar apostados con vista hacia el interior de la cárcel.
Una vez a la altura del pabellón 14 comenzaron a cortar dos tejidos más con amoladoras portátiles mientras continuaban tiroteándose con los guardias. Sobre uno de esos tejidos cortados cayó muerto a balazos Walter Soraire, de 29 años. Para entonces los reclusos habían comenzado su avanzada desde el patio del pabellón, cortando un tejido y tirándole escombros al guardia que custodiaba el módulo de ese sector. Cuando llegaron a la altura del cerco perimetral tomaron armas que llevaban sus cómplices y así, cubriendo la huida a los tiros, corrieron los 100 metros hasta donde habían hecho el primer boquete y se fueron en el auto por el mismo camino por el que habían llegado.
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La inmensa cantidad de disparos que se escucharon alertó al personal del Grupo de Operaciones Especiales de Piñero (GOEP) y del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) que estaba en otros sectores de la institución. Para cuando llegaron a la zona del pabellón 14 la fuga se había concretado pero asimismo pudieron evitar la evasión de otros seis internos. Entre ellos fue identificado José Mauricio Maturano, actualmente prófugo en la investigación por el homicidio del colectivero Marcos Daloia.
Ya libre, los reclusos Cañete y Rojas junto a dos cómplices se bajaron del Peugeot 3008 en el kilómetro 3 de la ruta 14. Allí se subieron al Honda Civic conducido por Elisa Magdalena, mismo vehículo en el que horas después fueron detenidos y recapturados. Al dividirse en los dos autos, arrojaron clavos "miguelito" a lo largo de la calzada entre la ruta 14 y la AO 12.
Roles y penas
Cómo se planificó la fuga fue un interrogante que comenzó a develarse al poco tiempo de iniciada la investigación, sobre todo a partir del secuestro de dos celulares. Uno de ellos estaba en el Peugeot 3008, hallado horas después de la fuga sobre el kilómetro 16 de la ruta 14, y el otro lo llevaba uno de los cómplices detenido en el Honda Civic. Allí quedó expuesto que el principal organizador del escape había sido Sergio Cañete.
Junto a Cañete otro rol importante lo ocupó Claudio "Morocho" Mansilla, señalado por los investigadores como financista de la fuga. “Tengo la banca del uno. Está todo más que bien”, dijo Cañete en un mensaje del viernes 25, dos días antes del escape, en lo que se interpreta como una clara alusión a Morocho.
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Los ocho reclusos recapturados llegaron al juicio acusados con la misma calificación: evasión agravada por el uso de armas en concurso real con portación ilegítima de arma de fuego de guerra. Para Schmittlein, Candia, Piscione, Cartelli y Mansilla la Fiscalía pidió 11 años y 3 meses de prisión efectiva. Para Romero la pena solicitada fue de 9 años y 9 meses de prisión y para Cañete y Rojas pidieron 21 años y 3 meses de cárcel. Para los cómplices de la fuga, por delitos de resistencia a la autoridad, favorecimiento de evasión, portación ilegítima de arma de guerra y encubrimiento, las condenas pedidas son de 18 años y 6 meses de prisión para Álvarez; 17 años y 6 meses para Canteros y 26 años Gramajo.