Dos hermanas de 22 y 32 años que ayer a la madrugada esperaban el colectivo para
ir a trabajar en una esquina de barrio Triángulo fueron apuñaladas por un ladrón al que le
arrojaron gas pimienta, luego de que el hombre les sustrajera un bolso en el que lo único de valor
que llevaban era un celular. Las dos fueron internadas en estado delicado, aunque su cuadro anoche
era estable. Recibieron varias heridas con una cuchilla, golpes y patadas. La menor de ellas sufrió
la perforación del hígado y de un pulmón.
"No me explico por qué tanta saña. Ellas no se resistieron.
La mayor de las dos le dijo al ladrón que se llevara el bolso pero que no lastimara a su hermana",
contó ayer a la tarde Amalia Ariste, de 55 años, mientras sus hijas permanecían internadas en dos
salas comunes del Heca, donde debieron ser sometidas a cirugías. Sin embargo Miguel, hermano de las
víctimas, contó que en medio del robo la mayor de las mujeres le arrojó gas pimienta al ladrón y
fue entonces cuando el agresor las atacó a puñaladas.
Soledad Coronel, de 22 años, estaba más grave porque las
cuchilladas le perforaron el hígado y el pulmón derecho. También sufrió un puntazo en la espalda.
Su hermana Carina, de 32, permanecía con una herida bajo el ombligo, otra en el pecho, una tercera
en el cuello y golpes en todo el cuerpo por las patadas y trompadas que le propinó el
asaltante.
En la esquina. El ataque ocurrió alrededor de las 5 de ayer cuando las dos
hermanas y María Belén Benítez, una sobrina de 18 años que resultó ilesa, esperaban el 122 verde en
la esquina de Rouillón y Uruguay, una cuadra al sur de bulevar Seguí. Carina y Soledad viven junto
con sus padres, otros tres hermanos, cuñadas y sobrinos a sólo dos cuadras del lugar del ataque, en
Pedro Lino Funes al 3300. Como todos los días, iban a su trabajo de doce horas diarias en una
fábrica de productos de cuero ubicada cerca del nuevo Heca.
"Estaban esperando el colectivo cuando pasó un muchacho y
mi nieta se dio cuenta de que llevaba una cuchilla. Enseguida volvió para robarles el bolso",
reiteró Amalia el relato de las tres víctimas. En el bolso sólo llevaban un equipo de mate para
tomar en la hora de descanso, las llaves de la casa, tarjetas de colectivo y un celular.
Amalia señaló que las chicas no conocían al agresor, que
"estaba totalmente drogado y no razonaba". Si bien planteó que sus hijas no resistieron el asalto,
en un momento Carina le arrojó gas pimienta a la cara y esto causó la furiosa reacción del ladrón.
"Al spray lo tenía porque se lo había comprado el patrón cuando sufrieron un intento de robo camino
al trabajo", dijo Miguel, de 20 años, hermano menor de las víctimas.
Entonces el asaltante hundió dos veces la cuchilla en el
torso de Soledad. Luego hirió a puñaladas a Carina, a quien arrojó al piso y golpeó a patadas y
trompadas, mientras María Belén gritaba pidiendo ayuda. Cuando el ladrón se fue las chicas
caminaron como pudieron hasta su casa. "Soledad vomitó y se desmayó en la puerta. Había perdido un
litro y medio de sangre. Si no teníamos la suerte de encontrar en la esquina un taxista que se
preocupó mucho no sé si mis hijas se salvaban", narró Amalia.
Pronóstico. Los médicos del Heca le dijeron a la mujer que sus hijas estarán
por lo menos una semana internadas. El cuadro más delicado era el de Soledad. Los profesionales
plantearon que debían esperar por lo menos 24 horas para saber si está fuera de peligro.
Las dos chicas están conscientes, doloridas y muy asustadas, según Amalia,
quien denunció el ataque en la comisaría 19ª. Entre la desesperación y el alivio, la mujer contó
que recién al volver a su casa desde el hospital tomó "conciencia del peligro" que corrieron:
"Ahora están mejor, pero las atacaron con una saña y una fuerza que las hubiera podido matar".