La Fiscalía Regional de Rosario difundió este jueves un video en el que se observa al hombre que asesinó de un disparo en la cabeza a un jubilado en la puerta de un supermercado ubicado en Sanguinetti al 5200.

Fiscalía solicita información para dar con el autor del homicidio de Roberto Ferrari, ocurrido el 27 de mayo pasado, en Sanguinetti al 5200
Foto: captura de video
Fiscalía busca información para identificar al hombre que viste campera azul o celeste y capucha blanca
La Fiscalía Regional de Rosario difundió este jueves un video en el que se observa al hombre que asesinó de un disparo en la cabeza a un jubilado en la puerta de un supermercado ubicado en Sanguinetti al 5200.
El crimen sucedió el 27 de mayo pasado, a las 19.15, y la víctima fue Roberto Ferrari, de 82 años.
Mediante la difusión de esas imágenes, desde Fiscalía solicitaron colaboración para dar con el asesino de Ferrari. En el registro de video se lo puede ver con una campera celeste y capucha blanca.
Voceros de Fiscalía aclararon que la otra persona que aparece en la imagen es W. L. quien se encuentra en prisión preventiva por ese mismo caso.
Todo testigo que pueda aportar información para dar con el homicida contará con las reservas absolutas del caso y debe comunicarse a la línea de emergencias 911 o bien enviando un correo electrónico a [email protected], a las redes sociales de Fiscalía Regional 2 o personalmente presentándose en el Centro de Justicia, Sarmiento 2850 de Rosario.
Roberto Ferrari fue asesinado de un balazo en la noche del 27 de mayo en barrio Triángulo y Moderno, en la zona sudoeste de Rosario. Según el relato de testigos, la víctima estaba en la vereda cuando se acercaron al menos dos personas encapuchadas y lo ejecutaron.
El objetivo, de acuerdo a lo hallado en la escena del crimen, fue dejar una nota con mención a un preso y referencias a delitos instigados desde la cárcel de Piñero. También pudo tratarse de un acto de intimidación pública, dado que el mensaje incluyó una advertencia a un funcionario.
Según los testimonios relevados por La Capital en ese entonces, el comercio y la víctima fueron blancos elegidos al azar. Los vecinos daban cuenta de un vínculo cotidiano con las personas que trabajan allí, y aseguraron que no había un conflicto que pudiera vincularse al ataque.



Por Gonzalo Santamaría
