El comisario mayor retirado Osvaldo Bejarán se convirtió en el segundo policía de alto rango en ser condenado en una causa por enriquecimiento ilícito iniciada hace una década. El ex jefe de Leyes Especiales de la Jefatura rosarina recibió la pena de 3 años de prisión de ejecución condicional y deberá entregar una suma equivalente al 75% del valor de su incremento patrimonial injustificado, lo que equivale a más de cinco millones de pesos. Así lo dispuso el tribunal integrado por los jueces Valeria Pedrana, Hebe Marcogliese y Héctor Núñez Cartelle el mediodía de este jueves, al finalizar un juicio oral iniciado el 2 de agosto.
El comisario mayor retirado Osvaldo Raúl Bejarán llegó a juicio diez años después de que se abriera una investigación sobre sus bienes. El fiscal de Violencia Institucional Gonzalo Fernández Bussy había solicitado una condena a 3 años de prisión, inhabilitación y multa por el delito de enriquecimiento, tras comprobarse en una larga investigación un desajuste entre sus bienes y sus ingresos como policía. Como parte de la condena, el ex comisario deberá desembolsar 5.218.818,98 pesos equivalentes al 75% de su enriquecimiento.
Según destacó el fiscal en el juicio, el mayor incremento se constató a partir de 2001, el año en que Bejarán comenzó a cumplir funciones como jefe de Leyes Especiales. El área que, tal como destacó en su alegato, concentraba la persecución del juego clandestino. El aumento patrimonial indebido se prolongó por otros tres años en los que se constató la compra de autos y propiedades. Es el tercer caso de un funcionario de la fuerza que llega a juicio oral por enriquecimiento ilícito y el segundo que resulta condenado.
Como parte de la condena además deberá cumplir con ciertas reglas de conducta, como someterse al control de la Dirección Provincial del Patronato de Liberados y realizar trabajos no remunerados en favor del estado o de una institución de bien público a razón de cuatro horas semanales. Se dispuso además el decomiso de una casa y un auto y el embargo de un porcentaje de los haberes jubilatorios. “Si bien era amplio el período que se investigó, lo llamativo es que el desfasaje se concentraba en el período de 2002 a 2004, cuando fue jefe de un área que controlaba el juego clandestino que en esa época era considerado una contravención”, dijo el fiscal Fernández Bussy, quien consideró valioso que “luego de una investigación de tanto tiempo se llegue a una condena”.
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La de Bejarán es una de las causas que se inició a partir de 2001 cuando la Dirección de Asuntos Internos posó la lupa sobre el patrimonio de jefes policiales. Luego de una pesquisa administrativa previa, cerca de veinte legajos se convirtieron en causas penales impulsadas por fiscales del viejo sistema escrito. Con demoras en los trámites, plazos estirados por largas pericias contables y el traspaso al nuevo sistema, dos de esas causas prescribieron en 2009 y dos desembarcaron en el juicio oral recién a partir del año pasado.
Durante su carrera Bejarán pasó por distintas jerarquías policiales a partir de 1978. Luego de conducir varias comisarías, en abril de 2001 dejó la jefatura de la seccional 13ª para pasar a comandar la entonces División Leyes Especiales, considerada como una verdadera "caja negra" de la fuerza. El 3 de septiembre de 2008 se retiró como comisario general de la Unidad Regional de Iriondo. En el año 2003 adquirió una licencia de taxi, un auto Fiat Siena y un Chevrolet Corsa cero kilómetro. Al año siguiente compró una propiedad y otro vehículo Renault, todos bienes conseguidos con su único ingreso como empleado policial.
En 2016 fue procesado por la entonces jueza Alejandra Rodenas. La investigación penal abarcó el período en que se desempeñó en la fuerza aunque el análisis de su patrimonio se extendió hasta 2010.
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Los bienes por los que el policía llegó a juicio son dos inmuebles, uno de Lavalle al 900 y otro en Cafferata al 1900, y seis vehículos: un Chevrolet Corsa classic modelo 2008, otro auto de la misma marca modelo 2003, un Chery Face 2011 a nombre de su cónyuge, un Renault Master modelo 2010 también a nombre de su pareja y un taxi Fiat Siena adquirido en marzo de 2001 que fue renovado por un Chevrolet Corsa cero kilómetro en diciembre de 2003, además de la acumulación de ahorros por 20 mil dólares.
A la hora de su descargo, el ex comisario había dicho años atrás que hizo "servicios adicionales diarios de lunes a viernes en el Banco Provincia de Santa Fe y en el Banco Nación desde 1980 al 1990". Y que desde 1999 a la fecha de su indagatoria obtuvo, "mediante ocho créditos sucesivos 128.000 pesos que seguía pagando". Pero, por motivos que los jueces darán a conocer más adelante en sus fundamentos, consideraron que el ex policía no pudo demostrar haber adquirido esos bienes por medios lícitos.
En ese punto, en base a documentación, declaraciones juradas y estados contables la perito contable Elida Pujato había determinado que “no surgen fondos disponibles para justificar el incremento patrimonial del imputado en el período investigado”.
Bejarán es el tercer oficial de alto rango en llegar a juicio después de una década. En diciembre del año pasado el ex habilitado de la Jefatura Omar Pintón, primero en llegar a esa instancia, fue condenado a dos años de prisión condicional, una multa de 2.300.000 pesos y el decomiso de los bienes adquiridos entre 2005 y 2008 mientras que en junio pasado fue absuelto por el beneficio de la duda el ex jefe de la Agrupación Unidades Especiales Hugo Giuliano.