"Nunca fue mi intención matarlo. En ese momento estaba ciega y asustada",
recordó María Belén A. el momento en que mató a su pareja de una puñalada en el pecho cuando ella
tenía 16 años. Tres jueces de la Cámara Penal atenuaron ayer la imputación que pesa sobre la chica
al evaluar que cometió el crimen en un estado de emoción violenta como reacción a un episodio
traumático y perturbada por la situación de maltrato que sufría por parte de su pareja.
Los jueces de la Sala I de la Cámara Penal resolvieron imputar a la chica de una
figura penal más leve que el homicidio simple. Eso decidieron en un fallo que la semana que pasó
fue leído en una audiencia oral ante la chica imputada, sus padres y la mamá de la víctima, Angel
Amarilla, quien tenía 18 años.
Agresiones constantes.El hecho ocurrió el 20 de mayo de 2006 en la casa de
pasaje Franco 2065 en la que Angel y María Belén vivían con el hijo de ambos, un bebé de dos meses,
y el papá de ella. La chica contó que todos los días discutían a causa de las adicciones de él,
quien "se ponía agresivo cuando volvía drogado". Uno de los motivos usuales de discusión era que el
joven "faltaba mucho" a su trabajo en el frigorífico Sugarosa.
Eso, contó la joven, desencadenó la última pelea a las 7.30 de aquel día cuando
el muchacho decidió no ir a trabajar. La joven narró que discutieron, que él le pegó una patada y
después se acostó. "Entonces fui a la cocina. Agarré de la mesa un cuchillo, volví a la pieza y me
arrodillé en la cama", dijo la chica, que entonces hundió el cuchillo de hoja corta en el pecho de
su pareja. El muchacho murió camino al hospital.
La joven, que ahora tiene 18 años, había sido declarada autora penalmente
responsable de homicidio por la jueza de Menores Carolina Hernández. En el régimen penal juvenil, a
partir de esa instancia debe transcurrir al menos un año hasta que se resuelve si le aplican una
condena. Puede ser eximida de una pena si se considera que hubo una recuperación en el
tratamiento.
Lo que se discutió en la Cámara Penal es la calificación legal que afrontará
María Belén cuando llegue a esa instancia. La joven estaba acusada de homicidio, un delito que para
los adultos tiene una pena de 8 a 25 años.
Pero su abogado defensor planteó ante el tribunal de segunda instancia que la
chica mató a su pareja en un estado de conmoción y a raíz de "la relación altamente conflictiva con
su concubino, con golpes y amenazas, incluso cuando estaba embarazada de su hijo". La fiscalía se
opuso: planteó que la chica era consciente de lo que hacía, que no estaba en peligro y que "no obró
obnubilada".
Emoción violenta. Para los jueces Atilio Pangia y Otto Crippa García, con la
abstención de Rubén Jukic, no caben dudas de la responsabilidad penal de la joven en el caso. Pero
entendieron que actuó en un estado de emoción violenta porque "el maltrato y los golpes que se
venían sucediendo ocasionaron una alteración de la capacidad reflexiva" de la chica.
Los camaristas consideraron que no se trató de un episodio calculado sino de una
reacción "en medio de un traumático contexto signado de violencia, agresiones, injurias y
amenazas". La emoción violenta es un atenuante que se aplica cuando una persona mata bajo una
fuerte conmoción del ánimo. En ese sentido el fallo señala que el factor desencadenante de la
reacción de María Belén fue la discusión previa con su pareja. Este nuevo encuadre del caso implica
que la chica, que se encuentra detenida, será juzgada por un delito más leve al momento de la
sentencia.
La joven refirió haber sufrido continuos golpes, amenazas de muerte y episodios
de violencia sexual en un relato que acompañaron sus familiares, vecinos y amigos. Ellos contaron
que el joven fallecido tenía "celos enfermizos y sometía a María Belén a maltrato físico y
psicológico".
De esa relación conflictiva quedó constancia en el juzgado Correccional 2. La
chica denunció allí que había sufrido golpes en la boca, en la cabeza y en las costillas, que su
pareja la amenazó con matarla con un cuchillo y que además de amenazar a su padre rompió muebles de
la casa.
Para los jueces, esas circunstancias derivaron en la emoción violenta. Pero los
camaristas fueron más lejos al plantear que no está probado que María Belén tuviera la intención de
matar a Amarilla. Es que según la autopsia "el ingreso de la hoja a la cavidad toráxica se produjo
sin que fuera necesaria una gran fuerza", aunque se trató de un ataque capaz de provocar la
muerte.