El martes pasado Ariel Máximo “Guille” Cantero sostuvo desde su celda de la cárcel federal de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires, que él no lideraba ninguna asociación ilícita y aseguró: “Estoy pasando por una etapa de mi vida en la que quiero ser una mejor persona”. Lo hizo vía zoom en el marco de la última audiencia del juicio oral y público en el cual se lo juzgó junto a otras cuatro personas por una saga de extorsiones y el ataque armado contra el casino City Center que le costó la vida al contador Enrique Encino en enero de 2020. Del otro lado de la pantalla, en una sala del Centro de Justicia Penal de Rosario lo escuchaba el tribunal conformado por los jueces de primera instancia Gonzalo Fernández Bussy, Rodrigo Santana y Aldo Bilbao Benítez, los mismos que este viernes lo condenaron a 17 años de prisión al considerarlo instigador de ese homicidio y una tentativa de extorsión. De esta manera, el considerado jefe de la banda de Los Monos, acumula penas por 113 años y 8 meses de cárcel, algo imposible de cumplir de acuerdo a la legislación argentina que pone un tope de 50 años de encierro por más sentencias que se acumulen.
Además de Guille también fueron condenados los otros cuatro hombres que llegaron al banquillo de los acusados de un juicio que empezó el pasado 3 de agosto. En ese marco, la mayor pena la recibió Maximiliano “Cachete” Díaz, quien tiene 35 años y recibió una condena a 29 años de cárcel al ser considerado coautor del homicidio agravado por el uso de arma de fuego, un hecho de extorsión y cuatro extorsiones en grado de tentativa que concurren de forma ideal con el delito de asociación ilícita en carácter de organizador. En su haber, este hombre detenido un par de días después del crimen del contador Encino en un departamento de Mitre al 1700, cuenta con una saga de imputaciones por extorsiones y balaceras contra la comisión directiva del Sindicato de Peones de Taxis que reemplazó a la del condenado ex gremialista Horacio Boix.
Otro sentenciado este viernes fue el ciudadano dominicano Otniel De León Almonte, de 34 años, quien recibió una pena de 18 años de prisión al ser hallado culpable de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego en carácter de coautor en concurso real con portación ilegítima de arma de fuego de guerra. Sin embargo, lo absolvieron por el beneficio de la duda por la acusación que le habían hecho como miembro de una asociación ilícita. Este muchacho, sindicado como un tiratiros de Los Monos, ya había sido condenado en agosto de 2022 a 22 años de prisión por el crimen del policía Cristian Ezequiel Ibarra, ejecutado dentro de un auto en julio de 2019 en el barrio Godoy y en el marco de una disputa por la venta de drogas.
A su vez, Carlos Damián “Toro” Escobar, histórico ladero de Guille Cantero y cuya imagen apareció en junio pasado con la del jefe de Los Monos en la bandera que la barra brava de Newell’s Old Boys desplegó en el Coloso del Parque en el partido homenaje a Maximiliano Rodríguez, recibió una condena a 17 años de prisión por homicidio agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con el delito de extorsión en grado de tentativa, ambos en carácter de partícipe primario. El Toro ya había sido condenado el mes pasado a prisión perpetua bajo la extraña figura de “homicido transversal”, un hecho que tuvo como víctima en mayo de 2019 a David Amarilla, quien por entonces estaba en pareja con una ex de Escobar y que, según la Justicia, fue asesinado para infundirle temor y sufrimiento a la mujer. La orden de cometer ese crimen, dijeron entonces los jueces, se dio desde la cárcel de Ezeiza una vez que Toro Escobar había sido condenado por otras dos causas (una por homicidio y otra por narcotráfico).
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Finalmente, en el juicio que concluyó este viernes también fue condenado Rodrigo Ortigala, un ex ladero del narcoempresario Esteban Lindor Alvarado que, amenazado por éste pasó a jugar al bando de Los Monos y que fue hallado culpable del delito de extorsión en carácter de partícipe secundario y en grado de tentativa por lo que le impusieron una pena de 1 año y medio de prisión efectiva.
Los hechos que se ventilaron en el juicio y por el cual todos los acusados recibieron condenas se llevaron a cabo entre agosto de 2019 y mayo de 2020 según explicó el fiscal Luis Schiappa Pietra en su alegato de clausura y pedido de penas. Entonces destacó que las investigaciones que se abordaron en el debate tuvieron dos canales. Uno se había iniciado en el marco de una serie de extorsiones que se llevaron a cabo en nombre de Los Monos o Guille Cantero y en las que solía aparecer el nombre de Cachete Díaz. El otro canal fue el que se abrió a partir del homicidio del contador Enrique Encino, un gerente bancario oriundo de la ciudad de Las Parejas, que la noche del 11 de enero de 2020 fumaba un cigarrillo en un balcón del casino cuando desde una moto que pasó por Moreno al 6400 dispararon contra el edificio y un balazo le perforó el cráneo. En ese marco, el fiscal destacó “la detención inmediata” de Díaz, que tenía una de sus líneas telefónicas intervenidas en el marco de la investigación por otro homicidio. Al respecto, el fiscal dijo que ese episodio se trató de “un hecho central en lo que ha sido el fenómeno criminal rosarino”.
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Sobre el crimen, los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery sostuvieron que personas aún no identificadas a las órdenes de Cachete Díaz fueron los tiradores de seis balazos, uno de los cuales terminó con la vida de Encino, y que fue precisamente el ahora condenado quien contactó a los tiradores y coordinó el hecho letal aportando las armas y vehículos necesarios para asegurar su concreción. En ese marco, se sostiene que el dominicano Otniel De León Almonte habría sido uno de los conductores de las motos que pasaron a los tiros por el lugar.
En cuanto a Toro Escobar, el mismo quedó pegado al homicidio por llamados telefónicos que mantuvo con Cachete Díaz a los fines de acordar la forma en que se cometería el hecho, los vehículos que serían utilizados y las personas que atentarían contra la casa de juegos. Diálogo que retomaron al otro día del episodio para comentar el resultado trágico que había tenido el mismo.
Sobre Guille las pruebas fueron las comunicaciones que mantuvo con Cachete los días 7 y 11 de enero de 2020 y en las cuales éste lo mantuvo informado de cómo se iba preparando el plan encargado por el líder de Los Monos cuyo fin era amedrentar a personas relacionadas a la casa de juegos con el objetivo de obtener dinero de la empresa, algo que fracasó el 8 de enero ya que quienes iban a consumar el ataque fueron detenidos en un retén de Gendarmería Nacional.
En cuanto a la asociación ilícita, para la Justicia quedó probado que el organizador de la misma fue Cachete Díaz y que en carácter de integrantes de la misma hubo varios grupos: uno que se encargaba de intimidar a las víctimas ya sea en forma personal o enviándoles mensajes; otro que concretaba los ataque contra las ocasionales víctimas; un tercer grupo que se encargó de administrar el dinero obtenido de forma ilícita y hacerlo circular; y un cuarto grupo que tuvo como tarea el manejo de esos fondos en negocios ilegales de quiniela clandestina y casinos ilegales, todo ello con cobertura policial y/o judicial. Vale aclarar que seis integrantes de esa asociación ilícita ya fueron condenado en procesos abreviados a penas de entre 3 años de prisión condicional y 6 años de prisión efectiva.
En su alegato de cierre y al momento de pedir las condenas respectivas, el fiscal Luis Schiappa Pietra, sostuvo que lo juzgado “es un evento que ha reconfigurado los razonamientos políticos y criminales rosarinos, porque lamentablemente hay muchas cosas que se saben pero como no aparecen en la superficie no se toma conciencia. Con este hecho tomamos conciencia de que hay participación política y judicial en el crimen organizado”.