La carátula de femicidio transversal fue lo "novedoso" que arrojó la condena a prisión perpetua de Carlos "Toro" Escobar, el miembro de la banda Los Monos y de la barra leprosa que este martes fue declarado reincidente de delitos por segunda vez, en el marco del juicio realizado en su contra por el asesinato a balazos de David Amarilla, un crimen por encargo perpetrado en 2019.
Carla Cerliani, la fiscal que participó del debate oral, sostuvo que el crimen "tuvo que ver con un contexto de violencia de género, con otra matriz del tipo de delito, pero es una forma especial y letal por el hecho de ordenar la muerte de una persona" como ocurrió en el caso de Amarilla.
De acuerdo a la construcción de la Fiscalía, se comprobó que el crimen perpetrado en Ameghino al 100 tuvo como objetivo infundir temor y sufrimiento a la pareja de la víctima, quien a su vez era ex pareja de Toro Escobar.
"El Tribunal decidió condenarlo por unanimidad y declararlo reincidente por segunda vez", apuntó Cerliani en conferencia de prensa para precisar que "es novedoso, además, por la calificación legal al ser denominado femicidio transversal, que tiene que ver con ordenar la muerte de una persona a partir de un vínculo y en contexto de violencia de género".
Un crimen por encargo y desde la cárcel: una modalidad que se impone
La investigadora confirmó además que la Justicia pudo comprobar que "la orden" para ejecutar a Amarilla "se dio desde unidades penitenciarias una vez que Toro Escobar había sido condenado (por otras dos causas, en el penal de Ezeiza) y privado de su libertad".
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En cuanto a la foja de Toro Escobar ese sentido, detalló que "tiene una condena de homicidio de la Justicia provincial y una condena unificada por temas de narcotráfico de 17 años y 6 meses de prisión. Ahí había sido declarado reincidente y ahora esta, por segunda vez".
Ejecutores sin identificar
La noche del 24 de mayo, la madre del joven de 22 años observó a dos hombres que habían llegado en una moto. "Tocaron la puerta, atendió la madre y uno de ellos le dijo que era un amigo. Y cuando salió (David Amarilla) le dispararon directamente varios tiros a quemarropa", recordó.
Sin embargo, aún no lograron identificarlos. Eso, para la fiscal, muestra la facilidad que tienen quienes están tras las rejas para encargar un crimen que estuvo a punto de quedar impune de no ser por la la comunicación telefónica entre el instigador y los autores materiales.
"Los autores del hecho, dos personas que se desplazaban en una moto, no se lograron identificar. Esto también fue un tema trabajado durante el debate, donde se probó la fungibilidad y disponibilidad de recursos con la que tienen para operar desde las cárceles", sostuvo Cerliani.