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"Quiero un club importante en la formación de jugadores"

Carlos Dávola, presidente de Tiro Federal, habló en vísperas del cumpleaños 115 del club y no dejó tema sin tocar: el paso por primera división, el convenio con Central, el gran momento del Chimy Avila, la Rosarina, la actualidad y el proyecto de inferiores.

Viernes 27 de Marzo de 2020

Entrando a San Salvador de Jujuy, por la ruta (a esa altura convertida en avenida General Savio), se puede ver del lado izquierdo la pintoresca “Tacita de Plata”. Con la compañía de un eterno decorado montañoso, la cancha del lobo jujeño guarda anécdotas que nunca podrán ser borradas de la memoria futbolera. El 25 de junio de 2005 no fue un día más. Aquella tardecita de sábado, un pequeño tigre escribió una historia gigante: ascendió a la primera división. Tiro Federal, ese pibe que veía como los grandes jugaban y que un día quería ser como ellos. Y lo logró, aunque esa precocidad también le jugó en contra. Porque siempre se busca llegar, pero, cuando se llega, hay que estar preparado para mantenerse.

¿Quién podrá quitarle el mérito de haberles ganado a dos grandes como Central y Newell’s, empatar con el campeón Boca y Vélez, golear a un durísimo Estudiantes como visitante? Absolutamente nadie. Y más allá de que el presente no le sonría, Tiro se ganó un lugar en la historia. Esa historia que comenzó a escribirse el 29 de marzo de 1905 y que se apronta a festejar los 115 años. Esa camiseta azul y blanca que defendieron desde Jorge Vivaldo, pasando por Javier Cámpora, Iván Pillud, Pablo Bezombe, Ariel Carreño, Luciano De Bruno, “Chiquito” Bossio, Daniel Tilger, Javier Yacuzzi, Raúl Gordillo, hasta Ezequiel “Chimy” Avila, hoy figura del fútbol español.

Carlos Dávola, presidente de Tiro Federal desde hace 22 años, fue testigo y protagonista de los vaivenes del club del oeste rosarino: ascensos y descensos de categorías, el convenio con Central, las reformas en los predios, la proyección de jugadores de inferiores; todo pasó bajo su mandato.

El 29 están festejando 115 años de vida, ¿qué significa Tiro para vos?

Tiene una importancia vital, porque prácticamente he transcurrido muchos años de mi vida dentro del club. Me acompañó y lo acompaño al club desde mis sentimientos, desde el esfuerzo y el compromiso.

¿Qué te acordás de aquella institución que agarraste en 1998?

Era un club con potencialidades, con un grupo de gente realmente entusiasta y capacitada. En ese momento solamente faltaban algunos recursos. Algunos de esos compañeros todavía me acompañan en la comisión directiva. Era un club, y sigue siendo, con una potencialidad enorme, tanto desde lo deportivo como en lo social. Hemos crecido estructural y ediliciamente, y después padecimos lo que padecen casi todos los clubes como el nuestro, al tener una infraestructura pequeña, que son los robos permanentes en Ludueña, aunque también nos ocurre en el predio. Permanentemente estamos siendo objeto de la rapiña de pequeñas cosas, como tablets y objetos de ese tipo, pero todo cuesta.

Llevaste a un club de barrio a la primera división, algo impensado, además por el poco tiempo en que se dio.

Sí, yo creo que los directivos tenemos que saber aprovechar las oportunidades que se nos brindan en determinados momentos. Ya sea desde lo económico, lo social o lo deportivo. Fue una época donde había un camino con el que se podía llegar desde la Asociación Rosarina hasta la primera división. Aprovechamos ese momento, lo disfrutamos y acompañamos. Había un grupo deportivo muy bueno, pero las cosas fueron cambiando, el fútbol es muy cambiante. Hoy es un fútbol distinto a aquel, hay otras reglamentaciones, otras prioridades. El fútbol de los clubes chicos del interior, entiendo, hoy no forma parte de las prioridades del fútbol profesional.

Haber ascendido tan rápido y encontrarse en otro mundo como lo es la primera, ¿los perjudicó a la hora de mantenerse en la categoría?

Seguramente, pero no fue sólo eso. Armamos un equipo que peleó hasta donde pudo. También, en ese momento, hubo una situación muy particular y fue que no tuvimos tiempo para armar el equipo. Se anticiparon las fechas del campeonato de primera porque había que acortar el tiempo del receso por razones deportivas. Había una competencia en el medio que hizo que tengamos apenas 20 días para armar el plantel. Salir de la B Nacional y armar un equipo en tan poco tiempo hace difícil tener éxito. De cualquier manera, no es un justificativo, fue una realidad. También éramos el club más chico, el más difícil de sostener, fueron muchas razones que hicieron que no pudiéramos mantenernos en primera. Nosotros lo disfrutamos igual y la gente de Tiro también.

¿Fallaron al no tener una base de inferiores fuertes?

Sí, pero para los clubes como el nuestro es imposible poder mantener a los jugadores de inferiores durante todo el proceso. Además, el que se destaca siempre es requerido por otra institución más grande, lo que es entendible. Esto es algo que pasó y sigue pasando. Los mejores jugadores los perdemos entre los 14 y 15 años. Por ahí les ofrecen otra oportunidad y se terminan yendo a clubes más grandes. Justamente estos clubes grandes hoy están trabajando mucho en esta zona para llevarse los mejores valores. Es una realidad.

Ya pasaron varios años del convenio con Central, ¿qué balance haces hoy a la distancia?

El resultado se ve con el tiempo y te puedo decir que fue muy positivo para las dos partes. Desde el lado de Central harán su evaluación, pero desde nuestro punto de vista creo que fue muy positivo. Hubo algunas cuestiones políticas que jugaron en contra de ese convenio. Desde lo económico, a Central le fue muy bien. A nosotros nos dio otras posibilidades de competir a la hora de incorporar jugadores ya formados, que venían de tener minutos en un club como lo es Central.

El acuerdo se cayó cuando Broglia asumió en Central (2014), ¿qué pasó en el medio?

En el momento de la campaña electoral, una de los puntos de la fórmula que terminó ganando las elecciones era no continuar con el convenio. Consideraban que, supuestamente, no era conveniente para Central. Con el paso del tiempo, creo que quedó demostrado que fue favorable para los dos, principalmente por los jugadores que se proyectaron.

¿Cómo está Tiro hoy?

No sólo nos hemos desarrollado a través del prestigio ganado, sino que, adonde hemos apuntado siempre, es a crecer sanamente y sin problemas económicos. Hoy tenemos un club absolutamente equilibrado en el que se está apostando fuertemente a tener un predio que sea uno de los mejores de la zona. Queremos tener una buena cantidad de canchas para que los jóvenes que se incorporen al club puedan desarrollar sus tareas como corresponde, lo mismo para los técnicos y preparadores físicos, queremos que todos tengan sus espacios. La buena estructura edilicia comprende vestuarios, gimnasio, incluso hasta una zona donde podamos hospedar algún jugador de paso que viene del interior. Lamentablemente, como te decía antes, en lo deportivo hoy ya no podemos pensar en estar en el fútbol grande porque no es el momento. Tampoco creo lo sea para muchos clubes como nosotros.

Hablando justamente de los chicos del club, ¿qué te genera ver a un jugador nacido en Tiro, como el Chimy Avila, ser actualmente una estrella en el fútbol español?

El Chimy siempre fue un jugador distinto, nosotros lo disfrutamos hasta donde pudimos. Es un jugador que nos dio esperanzas y alegrías, así que nada mejor que verlo donde hoy está. Confirmamos lo que nosotros decíamos respecto de las capacidades futbolísticas del Chimy, a pesar de que otros pensaban lo contrario. Es un jugador con un futuro brillante, lamentablemente se lesionó justo en un momento espectacular, pero volverá mucho mejor.

El año pasado descendieron a la B de la Rosarina, misma categoría en la que estaba cuando llegaste al club, ¿en qué se falló?

El problema es la distancia que hay entre la categoría de inferiores más alta, que hoy es la 5ª, y la primera local. Hay mucha diferencia de años y a veces no llegamos con la edad que pide la Rosarina para la primera, por eso a algunos los tenemos que traer de afuera. No pasa solamente en nuestro club, en otros también, pero es el reglamento y hay que aceptarlo.

Si te retiraras mañana de la presidencia de Tiro, ¿de qué estás orgulloso y de qué te arrepentís?

Orgulloso te podría decir de nada, porque las cosas las hacemos con absoluta pasión. Disfruto del día a día en el club, de ver crecer jugadores y toda la estructura. Me gusta seguir por televisión a los que pasaron por Tiro y hoy están en primera división. Orgullo no siento, pero sí te puedo decir que estoy tranquilo porque hicimos todo lo que pudimos. También hemos cometido gran cantidad de errores que no se pueden subsanar porque ya pasaron. Pero hicimos todo, más no se pudo. El exceso es jugar con el riesgo y más en estos días donde tomar decisiones alocadas se paga muy caro. Quiero que cuando yo me retire, Tiro sea un club importante en la formación y que los chicos elijan para venir a jugar. Estamos en una institución donde se pide y se enseña el respeto, todos siguen esa conducta. Tengo la misma responsabilidad desde el primer día, la de generar un espacio para que los chicos de la ciudad tengan un lugar para jugar al fútbol.

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