Mientras que Lawrence Quaye nació en la capital ghanesa, Accra, y empezó su carrera en el club Liberty Professionals, Sebastián Soria vio la luz en la ciudad uruguaya de Paisandú y se hizo conocer como futbolista en el Liverpool de Montevideo.

Mientras que Lawrence Quaye nació en la capital ghanesa, Accra, y empezó su carrera en el club Liberty Professionals, Sebastián Soria vio la luz en la ciudad uruguaya de Paisandú y se hizo conocer como futbolista en el Liverpool de Montevideo.
Lo que une a ambos jugadores es que son compañeros de equipo. Eso por sí sólo no diría mucho, pero el equipo en el que juegan es una selección nacional, la de Qatar, que el domingo se clasificó en Doha a cuartos de final de la Copa de Asia tras golear 3-0 a Kuwait.
La camiseta granate del conjunto qatarí es vestida por una verdadera Babel de jugadores con distinta nacionalidad. Fabio César, por ejemplo, nació en Londrina, en Brasil, y comenzó jugando en el Sao Paulo, antes de viajar a Europa para jugar en el Napoli.
En aquel momento, el mediocampista soñaba sin dudas con una carrera exitosa en la Serie A, pero las cosas se complicaron con los problemas financieros del Napoli. Entonces Fabio César pasó al Avellino, con el que jugó apenas nueve partidos en las categorías menores del fútbol italiano, antes de pasar al Al-Arabi Sports Club en 2005. Desde entonces, el brasileño vive en Qatar, ahora defendiendo también los colores de su selección.
El portero Qasem Abdulhamed Burhan nació en Dakar, Senegal, en tanto el zaguero central Mohammed Kasola es oriundo de Kenia.
El entrenador nacional, el francés Bruno Metsu, también ha convocado para jugar la Copa de Asia a jugadores con partida de nacimiento en Yemen, Arabia Saudí y Kuwait.
Los futbolistas no son los únicos deportistas que fueron seducidos -o se intentó convencer- por parte del rico país petrolero de la región del Golfo para que cambien su nacionalidad y compitan bajo la bandera qatarí.
Con la sorpresiva concesión a Qatar de la sede del Mundial 2022, más el avance de su selección en la Copa de Asia que alberga en la actualidad, no es difícil pensar que el fútbol qatarí seguirá ganando titulares fuera de sus fronteras y atrayendo a nuevos jugadores, profundizando la Babel existente en sus clubes y en el conjunto nacional.



