Luca Regiardo estuvo a la altura de lo que mínimamente se esperaba de Newell's en el clásico rosarino. La actitud y la entrega eran condiciones indispensables y el mediocampista las tuvo. Tuvo criterio para moverse y sostuvo a sus compañeros con despliegue y lucha. Aprobó pese a la derrota contra Central por 2 a 0.
Williams Barlasina 4,5: sin grandes fallas en los goles canallas. Le tapó una a Campaz.
Armando Méndez 3,5: impreciso con la pelota y con resoluciones fallidas en despejes o entregas.
Saúl Salcedo 3,5: le costó marcar por arriba. No fue confiable en los cierres.
Nicolás Goitea 4: tampoco fue fiable. Más preocupado por reventarla que por buscar a un compañero.
Gabriel Risso Patrón 3,5: absolutamente contenido, no siempre cerró con acierto la banda.
Luca Regiardo 6,5: se movió por delante de la defensa y respondió en la contención. Luchó hasta el final.
Rodrigo Herrera 5: agresivo para la marca. Se ocupó de Pizarro y el chileno pesó poco.
Luciano Herrera 5: un primer tiempo en el que fue movedizo y les costaba frenarlo. Luego se apagó.
Valentino Acuña 3,5: pasó bastante desapercibido. Hasta estuvo errático en las entregas.
Walter Núñez 5,5: estrelló un tiro en el palo y antes le sirvió el gol a Ramírez. Peligroso en el primer tiempo con sus corridas. Después se desdibujó.
Juan Ignacio Ramírez 3,5: tuvo dos oportunidades y no las aprovechó. Tampoco una zaga canalla que no fue una muralla.
Ingresaron:
Bruno Cabrera 3,5: fue a marcar punta, algo que no lo favorece, y sufrió a Campaz.
Michael Hoyos 3,5: le costó el traslado y con inconvenientes para resolver las pelotas que recibió.
Franco García 4: trató de atacar por afuera sobre la derecha, aunque no pudo culminar con éxito las pocas jugadas que realizó.
Franco Orozco 3,5: parado sobre la raya izquierda, entró poco y nada en acción.
Jerónimo Russo -: ingresó para jugar en el lateral izquierdo. Se dedicó casi solo a defender.
El DT Frank Kudelka 4: Newell's modificó un poco la pálida imagen de partidos anteriores. Tuvo otra postura, intentó no ser desbordado y con algunos ataques verticales llevó peligro al arco de Ledesma. Terminó mejor que su rival en la primera etapa. Después, con el gol de Di María, se desmoronó.