Franco Ibarra fue "el" jugador del clasico rosarino. El mediocampista de Central se desempeñó de principio a fin con un papel soberbio. Hasta en los instantes en los que Newell's ejerció un leve predominio, el volante central recuperó con una combinación de tiempo y espacio admirable. Fue vital en el triunfo sobre Newell's por 2 a 0.
Jeremías Ledesma 5,5: fue requerido a intervenir en pocas oportunidades. Seguro de arriba.
Emanuel Coronel 7: dos salvadas fundamentales con el marcador igualado.
Ignacio Ovando 4: le costó de arriba frente al Colo Ramírez. Cuando lo encararon por abajo, no dio seguridad.
Gastón Avila 5: no se complicó en su sector. Esta vez no se soltó ni metió pases filtrados.
Agustín Sández 5: por su costado no lo superaron. Metió garra. No fue tan efectivo para proyectarse.
Franco Ibarra 8: enorme categoría para quitar en el mano a mano. Obstaculizó a todo aquel que pasaba cerca.
Vicente Pizarro 5: le faltó que sus entregas le dieran mayor volumen ofensivo al equipo. Estuvo ordenado.
Enzo Giménez 7: trajinó mucho por el costado. Se multiplicó en defensa y para llevar juego hacia adelante.
Ángel Di María 7: participó de la creación sin exigirse, como si estuviese tocado. Hizo lo más importante: el gol de la apertura.
Julián Fernández 6,5: entró seguido en contacto con la pelota, encaró y siempre busco ser incisivo.
Alejo Veliz 5: no pudo prevalecer en el área rival. Cuando lo consiguió, cabeceó defectuoso y se perdió el gol
Ingresaron:
Jaminton Campaz 6: le dio llegada a Central con sus corridas. Estuvo cerca del gol.
Enzo Copetti -: entró en el último cuarto de hora y aprovechó esa pelota a pocos metros del arco para definir el partido.
Federico Navarro -: se plantó en el medio y respondió en la recuperación ante los ya tibios intentos de la Lepra.
Gaspar Duarte -: trató de penetrar por afuera, pero le faltó una mejor resolución.
Guillermo Fernández -: jugó poco, con la misión de hacerla circular.
El DT Jorge Almirón 7: el entrenador se debía una victoria de semejante magnitud, por la carga emotiva. El equipo no brilló en la primera etapa, pero nunca se alteró y con paciencia llegó a la victoria en el segundo tiempo. Central tuvo la convicción de jugar siempre por abajo, tocar y ser profundo.