Jockey ganó un partido no apto para cardíacos y se clasificó semifinalista del Nacional
Resurgió de sus propias cenizas, como el Ave Fénix. Es que este imprevisible Jockey Club es así.
Ayer jugó el partido que se debía y tuvo su premio. En un partido que se le presentó complicado
venció a Universitario de Tucumán 26 a 17 y accedió a las semifinales del Nacional de Clubes,
instancia en la que se medirá con SIC, en lugar a designar...
21 de septiembre 2008 · 00:51hs
Resurgió de sus propias cenizas, como el Ave Fénix. Es que este imprevisible
Jockey Club es así. Ayer jugó el partido que se debía y tuvo su premio. En un partido que se le
presentó complicado venció a Universitario de Tucumán 26 a 17 y accedió a las semifinales del
Nacional de Clubes, instancia en la que se medirá con SIC, en lugar a designar, ya que la localía
dependerá del sorteo.
Dos errores en la última línea verdiblanca posibilitaron
que la visita se encuentre dos tries arriba antes del primer cuarto de hora, por lo que Jockey tuvo
que remontar una situación adversa. No le fue fácil, no sólo porque su rival supo cuidar el
resultado presionando bien y plantando una buena defensa sino porque en su afán de ir hacia
adelante muchas veces perdió la paciencia y la pelota, dilapidando chances claras para
desnivelar.
Con el correr de los minutos, Universitario fue tomando las
riendas del partido, que se desarrolló al ritmo que impusieron los tucumanos. Jockey, en vez de
abrir la cancha, jugó corto, perdió pelotas importantes en el contacto y no hizo otra cosa que
facilitarle el trabajo a su rival de turno. Así le costó ganar terreno y el equipo de Ojo de Agua
fue haciendo su negocio. Pese al esfuerzo que realizó, al equipo verdiblanco le costó encontrarle
la vuelta al partido, pero nunca se dio por vencido. A los 27’, Juan Baetti descontó con un
penal y a los 41’ le bajó el telón al primer tiempo con otro con el que acortó la
distancia.
En el complemento el local salió decidido a quemar las
naves. Comandado por Sebastián Preumayr y Alejo Fradua, desde la misma salida fue a buscar el
ingoal tucumano y en esa primera incursión generó un nuevo penal. Fue todo un síntoma de la
recuperación.
En los minutos siguientes, Uni logró salir del asedio y se
instaló en campo de Jockey aunque no pudo marcar puntos debido a que la defensa verdiblanca
respondió muy bien. Este episodio, cuando transcurrían los 10’ del complemento, fue una
bisagra en el desarrollo, ya que el equipo tucumano no fue el mismo debido a que sintió el desgaste
del trajín del partido y Jockey se agrandó.
Con la idea fija, el equipo de Peto Crexell y Pepe Costante
buscó el ingoal rival, pero falló en los metros finales. Tanta perseverancia a la larga le dio sus
frutos ya que comenzaron a aparecer los huecos. Manuel Baravalle mostró el camino y con su try el
equipo de Fisherton se puso a un punto (16-17). Nada estaba dicho y Jockey, ofreciendo su corazón,
fue por más. Apenas dos minutos después Lucas Vignau estiró la cuenta y el partido elevó su
temperatura. Jockey pasó al frente por primera vez en el partido y Universitario se resistía a caer
de la misma manera en que cayó cuando jugaron la final del torneo del Interior en 2002, también en
las Cuatro Hectáreas.
Poco pudo hacer la visita, que gastó lo último que tenía tratando de pasar
una defensa que no le dio el mínimo lugar. Así el partido ganó en emotividad. Uni puso sus últimas
fichas en el juego corto y repiqueteó con los forwards, llegando a centímetros del ingoal pero sin
conseguir vulnerarlo. Dejando todo en cada tackle, Jockey aguantó estoicamente y de contra liquidó
el pleito. La pelota viajó de ingoal a ingoal y Juan Baetti selló el resultado con el que Jockey se
convertía en uno de los semifinalistas del torneo de clubes más importante de la Argentina. l