Todo Central celebra tras el gol del Gato Ávila, el que puso al Canalla arriba en el marcador ante Gimnasia.
Ahora sí, ya no hay tiempo para especulaciones, ni partidos en el medio ni nada que se le parezca. Rosario ya está en la previa del clásico y en Central ilusiona y también tranquiliza la sensación de que el equipo llega a ese partido como realmente pretendía.
Volverá a instalarse la vieja frase de que un clásico es un partido aparte, en el que no cuentan los antecedentes ni el presente de cada equipo, pero este Central intentó achicar lo máximo posible el margen de error. Se insiste, llega como quería llegar.
Cuando Gonzalo Belloso presentó oficialmente a Jorge Almirón, habló de todos los desafíos que el equipo tenía por delante en 2026 y, en medio de eso, nombró al clásico. De ese partido dijo, palabras más palabras o menos, que “para nosotros es un campeonato aparte”. Por eso, la rápida búsqueda por parte del entrenador en el tramo inicial del campeonato para afirmar un equipo fue en paralelo con lograr que a la octava fecha ese mismo equipo llegara bien pisado.
Central frenó la caída de inmediato
Y vaya si es cambiante el panorama, porque de haber sufrido un traspié en La Plata, el Canalla hubiese arribado al clásico con dos derrotas en el lomo, lo que hubiese significado un verdadero condicionante. Pero las cosas se dieron de otra forma, con un Central que logró dar vuelta la historia en el Bosque y que atesoró mucho más que tres puntos.
El día que el presidente Belloso presentó a Almirón dijo que el clásico es un campeonato aparte.
Virginia Benedetto / La Capital
Así, Central vivirá estos días previos al clásico con el firme pensamiento de que tiene unas cuantas cosas por pulir (no sólo para este partido, sino para todo lo importante que se le viene en el semestre), pero también con la enorme tranquilidad de saber que haciendo algunas de las cosas buenas que demostró hasta aquí podría serle suficiente.
El ánimo claro que es importantísimo, porque es lo que le permitirá trabajar la previa e incluso el partido en sí sin las presiones lógicas que existen en este tipo de partidos. Pero esto es fútbol y el juego (con resultado incluido) en definitiva es lo que cuenta.
Un triunfo que valió mucha plata
De la excursión a La Plata quedaron muchas cosas buenas, a las que plantel y cuerpo técnico pudieron abrazarse, pero sin dudas lo que sobresalió fue el resultado. Porque esos tres puntos no sólo volvieron a darle aire en la pelea por la clasificación a los playoffs, sino que revitalizaron el ánimo de un equipo que venía de sufrir un golpe importante en el Gigante, contra Talleres. Y, estaba escrito, ir al Parque con dos derrotas sobre el lomo hubiese implicado, cuanto menos, un escenario incómodo para el grupo, sobre todo para el entrenador.
Muchos pensaron que hacer jugar a Di María era un riesgo. Almirón asumió el costo y lo sacó a los 60 minutos.
Leonardo Vincenti / La Capital
El ritmo es otro dato a tener en cuenta. Almirón volvió a apostar fuerte y la jugada le salió redonda. Es cierto que hubo algunos pocos futbolistas a los que decidió guardar y ni siquiera sumaron minutos, tales los casos de Franco Ibarra y Alejo Veliz, pero el resto jugó. Algunos más, otros menos, pero todos tuvieron participación en la previa del clásico.
Uno de los grandes temores era lo que podía ocurrir con Ángel Di María, a quien el DT optó por mandarlo a la cancha, una vez más, desde el primer minuto. Fue un riesgo que se corrió, pero Fideo no sufrió ningún tipo de inconvenientes. No mostró el desequilibrio de otras veces, pero es lo de menos. Sí jugó menos que en partidos anteriores (fue reemplazado a los 15' del complemento).
Más poder en la ofensiva canalla
Es más, en esa búsqueda de afinamiento del equipo resultaron importantes también los ingresos de Jaminton Campaz y Gaspar Duarte, sobre todo el del colombiano. Central recuperó una de sus principales armas en ofensiva y es una carta más que ya tiene Almirón para el domingo, incluso pensando en una hipotética titularidad.
OvandoLV
Ovando se mantendrá en la zaga central, junto al Gato Ávila. El juvenil se rápidamente un lugar en el equipo.
Leonardo Vincenti / La Capital
Campaz volvió bien, con ganas y en buena forma. Tuvo un par de intervenciones importantes, como ese tiro en el travesaño (fue centro) que metió en la primera que tocó, y el córner que puso en la cabeza de Gastón Ávila para el segundo tanto canalla.
Hay una mitad del vaso vacía que amerita análisis y sobre todo trabajo. Porque fue evidente el flojo andar del primer tiempo, en el que el retroceso no fue del todo bueno, con una zaga central que no respondió con la solidez que se esperaba. En esa libreta también hay que anotar las situaciones de riesgo que tuvo Gimnasia, no sólo cuando el partido estaba 1-0 en favor del Lobo, sino ya tiempos en los que el Canalla había decidido parapetarse en el fondo para aguantar la victoria de la forma que sea. Son algunas de las cosas que Almirón tiene por pulir en estos poquitos días que restan para el clásico.
Por todo lo demás, por el triunfo, por la mentalidad ganadora, por el envión anímico, por el mote de candidato que supo ganarse, Central está parado en el lugar que imaginó. Llega al clásico como quería.
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