Una mujer de 29 años fue condenada a 7 años de prisión por organizar la venta de drogas en el interior de la cárcel federal de Coronda y en el complejo penitenciario Las Flores de la ciudad de Santa Fe. La acusada coordinaba las maniobras de tráfico desde búnkeres del barrio santafesino Alto Verde. En un juicio abreviado, aceptó la pena como parte de una asociación ilícita dirigida desde prisión por el preso Juan Pedro “Pato” Calderón, sindicado como jefe de una organización de venta de drogas.
La particularidad del negocio que le asignaron coordinar a la mujer condenada es que, en parte, estaba destinado a la venta al interior de entidades penitenciarias. Se trata de Nadia Mariel Carreira, de 29 años, condenada como encargada en la calle de gestionar el estupefaciente que luego ingresaba a las cárceles. La sentencia se dictó en un juicio abreviado del que participaron el abogado defensor de la acusada y los fiscales María Laura Urquiza y Ezequiel Fernández.
El acuerdo fue homologado por la jueza Celeste Minitti durante una audiencia celebrada en los tribunales de Santa Fe. En ese acto judicial, Carreira reconoció su responsabilidad en los hechos y admitió actividades de comercio de drogas y entrega de estupefacientes a título gratuito. Los delitos se consideran calificados por haber sido cometido por tres o más personas, en forma organizada y en lugares de detención.
En la casa, con tobillera
Carreira cumplirá la pena bajo la modalidad domiciliaria y con tobillera electrónica porque es la única responsable de cuidar a sus tres hijos menores de edad, un régimen bajo el cual se encontraba por una resolución previa de la Cámara Penal.
La investigación comenzó en junio de 2025 a partir de un llamado al 911. Una persona denunció que un familiar alojado en la cárcel de Las Flores estaba siendo amenazado por deudas derivadas de la compra de estupefacientes dentro del penal. A partir de ese dato, la Unidad de Delitos Complejos ordenó una serie de allanamientos tras determinar que esa actividad delictiva se organizaba en el barrio Alto Verde de la capital provincial. Y que, detrás de las maniobras, operaba una asociación ilícita con algunos de sus integrantes detenidos.
Así, se ordenaron una serie de allanamientos el 3 de septiembre del año pasado en tres puntos de venta del barrio Alto Verde. Allí se secuestraron más de 52 gramos de marihuana y 49 de cocaína fraccionada para la venta, dosis que según la fiscal estaban destinadas a la venta al menudeo, además de una escopeta recortada calibre 12 apta para el disparo.
La fiscal planteó que desde una fecha indeterminada y hasta la realización de ese operativo, Carreira “organizó una asociación ilícita de la que también formaban parte otras diez personas” que son investigadas en el legajo penal. Puntualizó que “varios de los integrantes, entre ellos el jefe, estaban privados de su libertad al momento de los hechos”.
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En ese marco, “Carreira recibía cocaína y marihuana que le proveían otros miembros de la banda y luego ingresaba esos estupefacientes de forma clandestina a la cárcel de Las Flores, donde un detenido los vendía a otros internos”, especificó la fiscal. La mujer además concretaba la misma maniobra en la cárcel federal de Coronda y vendía sustancias en los domicilios del barrio Alto Verde.
Según precisó la funcionaria, “por orden del jefe del grupo criminal, a la condenada le entregaban cantidades específicas de drogas para redistribuir entre otros miembros de la asociación ilícita y ella rendía cuentas de las transacciones cotidianas”.
Un narco con historia
El sindicado jefe de la organización es el preso “Pato” Calderón, alojado en Coronda y acusado de impartir instrucciones sobre cantidades, precios, lugares de entrega y modalidades de pago. Calderón ya había estado en el centro de una pesquisa judicial en junio de 2021, cuando en un operativo realizado en la ciudad de Santa Fe fueron apresadas catorce personas ligadas a una banda de venta de drogas, entre ellas dos abogados. En ese procedimiento se incautaron unos 539 panes de marihuana que pesaron alrededor de 200 kilos.
La investigación se inició por varias denuncias que daban cuenta de una organización dedicada a la usurpación de viviendas, extorsiones y falsificación de documentos para la apropiación de las casas. Entonces Calderón fue mencionado como un conocido vendedor de drogas santafesino que había vuelto al negocio en enero de ese año. Ya en 2017 había sido condenado en una causa federal a 6 años de prisión por tenencia de drogas para su comercialización.