Central

Delantero en apuros

Claudio Riaño sigue sin hacer pie entre los titulares debido esencialmente a que Central todavía no tiene un patrón de juego definido.

Lunes 12 de Agosto de 2019

La naturaleza de todo delantero es nutrirse del gol. La gente espera además una acción contundente en cada situación y circunstancia. Lucir la 9 en la espalda en esta parte del mundo tiene una connotación especial. Sin embargo, Claudio Riaño viene siendo la excepción a la regla. El atacante de Central transita un momento particular en Arroyito. Desde la asunción de Diego Cocca agudizó su hambruna. Aunque potenció el hábito de incursionar por todo el frente del ataque y unirse por necesidad y obligación al pelotón de volantes en pos de encontrar cómplices para generar juego o no quedar tan perdido en el horizonte. La resultante marca que el punta sigue seco en cuanto a gritos sagrados. Acumula muchos minutos sin poder facturar. Pero la raíz del problema no es su falencia ante el arquero rival o su falta de puntería. El quid de la cuestión radica en que Central sigue sin tener una línea de juego definida que le permita a los de bien arriba poder hacer su labor con eficacia. Caso contrario siempre la guillotina buscará la cabeza de quien tenga la primordial misión de hacer estallar en festejo a la masa.

   Los dos partidos consumados de la Superliga dejaron su estela. Además de demostrar que el elenco auriazul es uno de los precoces líderes también refleja que Riaño se tornó rápidamente en el blanco elegido de las críticas por parte de los centralistas más radicales.

   El hecho de ser el único delantero bien definido dentro del tablero táctico que pregona Cocca en cada presentación deja al desnudo las limitaciones del canalla en materia de gestación. La verticalidad y dinámica es el impulsor de esta renovada y experimentada versión canalla, que cuenta con casi todos titulares formados en otras escuelas (ver páginas 2 y 3). Está a la vista de todos que los pibes de la casa no tienen cabida.

   Central incorporó dos atacantes en el reciente mercado de pases ante el retiro de la actividad de Germán Herrera y la particular lesión que padeció Fernando Zampedri por no haber sido evaluado por un especialista de pie en su momento. Llegaron Sebastián Ribas y Lucas Gamba. Cada cual con sus puntuales características. Ambos no llegaron por iniciativa dirigencial. Fue por expreso pedido del entrenador.

   No por casualidad ante Talleres el técnico además hizo debutar a Gamba, pese a que se había integrado al plantel un puñado de horas antes de que saliera la lista de concentrados. Sin embargo, el ex Huracán empezó su ciclo con el pie derecho como consecuencia de que participó de la acción que derivó en el gol triunfal que hizo Diego Zabala.

   Ese gol llegó además minutos después de que Cocca moviera las piezas en materia ofensiva. El DT sacó a Lovera y a Riaño. Y al toque llegó el inmenso festejo del pueblo canalla. Le salió redondo al entrenador. Sobre todo porque esa jugada expuso las limitaciones que vienen evidenciando el formoseño y el ex Boca.

   El próximo fin de semana será turno de visitar al otro puntero: San Lorenzo. Habrá que ver si Riaño seguirá en la foto principal o cederá su banca para que la ocupen Gamba o Ribas.

   Las especulaciones están a la orden del día. No obstante, no habría que descartar que termine pagando alto el precio de no haber podido marcar hasta el momento. Sería fácil caerle sin piedad al ex Boca e Independiente por haber comenzado la temporada sin convertir.

   Pero hay claros factores que atentan contra su buena voluntad, mientras Central sigue buscando su norte. Es que no se aprecia una línea de juego definida. Como también es cierto que físicamente parece estar en fina sintonía. Todavía se espera un golpe de efecto en cuanto a patrón de acción se refiere.

   Claudio Riaño sabe dónde está parado. También cuánto de responsabilidad tiene en torno al delicado presente que lo envuelve. A la vez se percibe que el entrenador, ni bien pueda, terminará armando la estructura con jugadores de su paladar. Con los que trajo recientemente para mantener la categoría en el círculo elitista nacional. Por ahora viene zafando.

   Ese mismo conjunto donde el actual número 9 canalla parece tener estadía con fecha de vencimiento. Y no precisamente porque no haya facturado hasta el momento. Habría que ver si realmente con otra estructura táctica también sigue seco. Por ahora juega. Aunque se tornó en una especie de llanero solitario. Milita solo y como puede arriba, no como quiere o espera.

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