Ovación

"Creo que vamos a ganar bien y no vamos a dejar dudas"

La boxeadora rosarina, que habla en plural incluyendo a su equipo de trabajo, defenderá por 6ª vez el título mundial en categoría ligero de la FIB. Esta vez ante la irlandesa Katie Taylor, en Nueva York.

Domingo 22 de Abril de 2018

"Vamos a ganar" dice Victoria "Leona" Bustos, que es única pero habla en plural. La rosarina de 29 años y 61 kilos es desde hace cinco años campeona del mundo en la categoría ligera de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), pero dice que no llegó a ser lo que es sola sino en equipo. "Mis entrenadores, mis amigos, mis tíos y mi mamá", dice al enumerar a los fundamentales de su carrera arriba del ring. Y no se olvida de su papá, quien falleció hace pocas semanas y sobre quien habló lagrimeando con Ovación. Sí, la Leona lagrimea, pero sigue adelante: guantea abrigada hasta los dientes para perder líquido cuando en Rosario hacen 29 asfixiantes y húmedos grados. También salta, pega, esquiva, transpira y hasta sonríe. No para y no parará la intensidad hasta el 28 de abril, cuando defenderá por sexta vez el título. A la par de que se publica esta nota, La Leona está viajando por primera vez en avión. El destino es Nueva York, precisamente el estadio Barclays Center de Brooklyn, un palacio pugilístico. Desde allí podrá traerse nuevemente su cinturón y quedarse también con el de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) de su oponente, la irlandesa Katie Taylor, con 8 peleas en su haber: todas ganadas, mientras la rosarina cosecha 22 y tiene sólo 4 perdidas. El duelo se verá por TyC para la Argentina y por HBO en el mundo, alrededor de las 23 horas. "Creo que vamos a ganar bien y no vamos a dejar dudas", anticipó fiel a su estilo esta grande que habla de ella en plural.

   La charla con este diario se dio en la semana, al final de un entrenamiento, en el umbral del club Social y Deportivo Mar del Plata (sobre la calle con el nombre de la entidad a la altura del 80), en pleno barrio Talleres. Un club que en realidad es un gimnasio de box (Team Boltri), bien equipado, y un bar de hombres, de los de antes. Desde la vereda se escuchan sólo los gemidos de fuerza de Victoria que ya está entrenando, y al ingresar se abre un espacio mayoritariamente masculino, con ring, bolsas, cielo y tierra, espejos y pesas. Entre todos se la ve a ella en acción dando cátedra.

   "Es una máquina, cuando empecé a pelear con Victoria me daba cosa, pero después me agarró de bolsa y me empecé a defender", cuenta entre risas Sergio Boltri, el dueño del gimnasio, también boxeador, pluma y súperpluma, y sparring de la Leona.

   En una mesa larga ordenada como la de un quirófano hay guantes amarillos que dicen "Victoria Bustos" en rojo, botellas con agua, toallas, rociadores, flota-flota para foqueo, protectores bucales, un reloj y pechera. Y en el rincón, Victoria, con un brazo tatuado con una leona y las uñas pintadas de rojo, está junto a su entrenador Rodolfo "Roli" Cañete Mikoliunas. Hacen foco: él con manoplas y pechera, ella pone la mirada en un punto y le tira piñas mientras Roli le grita: "¡Va, va, va!". Entrenará así, a todo o nada, 15 rounds de 2 minutos, se persignará en cada tramo y sólo parará segundos para que le rocíen la cara con agua y la apantallen con una toalla. Y seguirá empapada.

   "Técnicamente no logró el techo. Es rápida, fuerte en el desplazamiento, disciplinada y de mucho carácter. Taylor es un centímetro más alta y rápida de piernas. La tengo re vista: tiene 50 rounds, Victoria 152", comenta Roli, su entrenador mientras la mira con confianza. También piensa en plural que ganarán.

Recién cuando termina de entrenar Victoria saluda y pide disculpas por la demora, se baña con la misma velocidad con la que mueve su cintura, pies y puños. Para, se sienta y habla.

¿Tenés fe de cantar victoria en Nueva York?

Pienso que sí, pero no por fe sino por el trabajo que venimos haciendo. Es como cuando vas a rendir una materia, sabés si estudiaste o no estudiaste, no es cuestión de suerte sino de trabajo. Creo que hicimos mucho con mi equipo, el técnico (Cañete), el segundo técnico (Hugo Bustos), mi hermano; el físico (Edgardo Arriaga), la masajista (Viviana Arrigui) y la nutricionista (Marcela Gamba). Tengo un problema de salud que acarreo desde hace un año, un quiste en la garganta que me trajo muchos problemas de tiroides e hizo que subiera nueve kilos por sobre el de mi categoría: una barbaridad. Para mi última pelea, en agosto, tuve que bajarlos.

¿Cómo hiciste?

Dieta pura, estricta, mucho sacrificio. Cuando estoy bien como de todo, nunca tuve problemas con la categoría: me quería comer mi asado, lo comía; un kilo de helado, lo comía. Ahora no puedo, mi peso habitual es de 64 kilos y subí a 73. Hemos suspendido las harinas desde hace 4 meses, y eso que para los deportistas es fundamental, hemos suspendido los lácteos, me alimento con proteínas, frutas y verduras.

Decís "venimos trabajando", "suspendimos", ¿hablás en plural, siempre como equipo?

Es que estoy donde estoy no sólo por mí sino por todo mi equipo: mis entrenadores, mis amigos, mis tíos y mi mamá, que es fundamental, es el ciento por ciento de mi carrera junto con mi papá, al que lamentablemente perdí hace tres semanas...

¿Qué le pasó?

Falleció, en realidad era un hombre que había fumado toda su vida, estaba muy deteriorado últimamente, sabíamos que se podía morir de un momento a otro, pero lo terrible es que no murió de muerte natural. Se suicidó.

Qué fuerte...

Sí, cargo un estrés importante y posiblemente mi cuerpo esté haciendo un desbalance. Nunca pensé que él iba a hacer algo así, pero bueno, había dicho que nunca iba a ir a parar a un hospital. Nunca voy a entender por qué lo hizo ni por qué no nos pidió ayuda a la familia. Fue su decisión.

Entonces, además de un trabajo físico estás haciendo un gran trabajo mental y anímico.

Soy como el Ave Fénix, de las peores cosas saco fuerzas, no se de dónde, y resurjo. Mi gran contención y fuerza es mi familia: Nora, mi mamá, y mis hermanos junto a uno más del corazón. Pero además, creo que la fuerza es por esta pelea, si no hubiera tenido esta pelea y hubiese pasado lo de mi papá me hubiera caído. Y también está la gente que apuesta por mí, los rosarinos, este no es sólo mi sueño.

¿Es rutinario el boxeo?

Sí, es pesado y sacrificado. Cuando está la fecha de una pelea tenés que venir hasta con 40 grados de fiebre. Una semana que no venís son 15 días para atrás. He peleado con muñeca y nudillos quebrados, esguinzada, con parches en la espalda porque tengo una hernia, he peleado cortada.

¿Soñás que peleás?

Sí, tiro cada piña y patadas al aire, pienso que por eso no debo tener pareja. Me levanto y me acuesto pensando en el boxeo.

Te persignás con sólo ir a una bolsa de entrenamiento.

Si, soy muy religiosa.

Pero ya por el Día Internacional de la Mujer le habías dicho a Ovación que estabas en favor de la despenalización del aborto.

Totalmente, porque hay casos escalofriantes (en la nota publicada el 8 de marzo pasado en este diario confió: "perdí un embarazo de jovencita y lo sufrí mucho. El decía que me amaba pero me maltrataba, y eso no es amor. A veces pienso que si eso no hubiese pasado, tal vez hoy estaría muerta"). Siempre digo que antes de juzgar con el dedo acusador hay que ponerse en el lugar de la otra persona, en este caso en el de las mujeres que deciden abortar.

No sólo te persignás, se vio en el entrenamiento que tenés también una cábala.

En realidad es cábala de mi entrenador, me río pero es para pensarla. Hace años que tengo problemas en una muñeca, se me sale de lugar, pero desde hace tres meses vengo guanteando con la misma venda y ya no se me sale, así que no cambiamos la venda. Una de dos: o nos mata la mugre o salvamos la muñeca definitivamente.

Llegás nada menos que a Estados Unidos, no cualquier plaza ¿no?

No, para nada. Nunca peleé afuera y es la primera vez que voy a volar en avión. Todo será nuevo para mí, además soy cero inglés: estoy como (Carlos) Tevez, para mí el inglés es "veri dificul" (sic). Es el sueño de todo boxeador llegar a la cartelera de Estados Unidos y nada menos que en el Barclays Center, el lugar donde pelean grandes figuras, es como el Madison.

¿Algo que te gustaría conocer de Nueva York?

La Estatua de la Libertad, y de noche.

¿Sabés que seguro allá te verá mucho público latino?

Justamente les dedicaré a ellos esta pelea, y como no me queda otra y debe ser, hablaré en español, no voy a perder mis raíces y costumbres, no porque vaya a Estados Unidos donde gobierna Trump voy a bailar al compás de ellos.

¿Los fallos afuera tienen otro valor?

Siempre se considera que vas con unos tres puntos menos, porque vas a la casa de ellos. Tenés que hacer una muy buena pelea y ganar por una diferencia clara, o no te la dan. Aunque puede pasar que ganes muy bien y tampoco te la den por ganada; es que saben que el título se les va y pierden una chance. Acá también pasa cuando viene alguien de afuera, es como cuando jugaba Maradona acá, no importaba cómo, había que ganar. Pero creo que vamos a ganar bien y no vamos a dejar dudas.

¿La tenés vista a tu contrincante irlandesa?

No, y no sólo a ella sino que no veo a ninguna. No voy a estudiar a alguien en base a un a pelea que pasó hace semanas o meses. Una pelea cambia round tras round en todo, cuando te descuidaste un segundo vas al piso, o tenés un corte. Estudiar al rival se lo dejo a mi rincón para que me diga qué hacer. Yo confío en mi entrenador y él en mí.

Alguna vez dijiste que si fueras varón serías más reconocida, ¿lo seguís pensando?

Sí, obvio, lo pienso aún y también la veintena de boxeadoras campeonas del mundo que hay en la actualidad y las que vayan a venir. Siempre vamos más atrás en lo que cobramos y también en difusión. En Buenos Aires hay más visibilidad pero no mucho más.

¿Si ganás en Nueva York creés que el escenario cambiará?

Y creo que sería un antes y un después. Gracias a Dios tuve la suerte, cuando gané el título ligero acá (21 de septiembre de 2013), ser la primera campeona del mundo de la ciudad de Rosario, en realidad no había tampoco un hombre campeón del mundo. Competí apenas por un sueño e hice historia sin saberlo.

¿Si ganás te llevás los dos cinturones?

Sí, el de ella y el mío: el de la AMB y el de la FIB.

Guanteaste con Daniela "La Bonita" Bermúdez, que le ganó nada menos que a la Tigresa Acuña. ¿Fue una sorpresa para vos?

La Tigresa fue la pionera, la que nos abrió la puerta a todas. También guanteé con ella. Siempre será la número uno, como Maradona. Pero La Bonita le ganó muy bien, no me sorprendió. Le dije a Daniela que si su plan de pelea era llevarla por delante le iba a ganar, si la esperaba ella la iba a boxear. Y fue lo que pasó, la llevó por delante y se llevó la pelea. Daniela es una boxeadora con mucho futuro, porque le mete mucha dedicación y mucho empeño, tiene una familia muy humilde, muy laburante, de buenas personas. Como te decía al principio, acá nada es milagro, todo es lucha.

De hecho no vivís del boxeo.

No. Vivo para el boxeo. Trabajo haciéndole los papeles a mi hermano en su empresita de pinturas y a la vuelta tal vez comience a trabajar como ayudante de cocina en una panadería. Hace cinco años que la peleo sin parar: no tengo Navidad, Año Nuevo, cumpleaños, nada.

¿Sabés cocinar?

Me defiendo. Me encanta hacer cosas dulces. Me encantaría alguna vez tener mi propio restaurante, ser chef o pastelera.

¿Un amor?

Hace dos años que estoy sin pareja. No sé si pienso en un amor, eso llegará o no. Sí sueño con tener una linda familia alguna vez, hijos propios y también adoptar. Me gustaría ser madre a tiempo completo.

¿Un sueño?

Dejar un legado en la historia del boxeo como mujer, para que todas las chicas se animen, porque se puede, que nadie les diga lo contrario. Ser campeona del momento no es lo que más me importa, sí que me recuerden bien, y por eso trato de hacer las cosas bien, lo mejor que puedo y nunca me olvido de dónde vengo.

El estadio en el que rugirá La Leona

El estadio Barclays Center en el que se subirá Victoria "Leona" Bustos se asienta sobre la plataforma de una playa de maniobras del ferrocarril. Allí pelearon el campeón súperligero Danny García y el medallista olímpico británico Amir Kahan, entre los contemporáneos. Es sede de los Brooklyn Nets del básquet de la NBA y de los New York Islanders de hóckey sobre hielo de la NHL. Pero también alberga conciertos, convenciones y otras competiciones deportivas. Tiene capacidad de entre 15 y 19 mil espectadores de acuerdo al espectáculo.
Del gimnasio Mar del Plata al Barclays de NY
Victoria "Leona" Bustos saltará sin escalas del gimnasio del Club Mar del Plata de Rosario al Barclays de Brooklyn, de Nueva York, con la misma profesionalidad. Este gimnasio local nuclea a 100 boxeadores, tanto varones como mujeres, de entre 6 y 60 años, y también a gente que practica circuitos de crossfit. "Acá vienen a bajar de peso los integrantes de Gordos Anónimos y también los chiquitos. El boxeo con sus reglas y disciplina ordena a muchos chicos con problemas sociales. Mirá, yo me crié sin madre y a los 20 años perdí a mi padre, tuve una adolescencia compleja, y acá estoy, soy boxeador, tengo mi gimnasio levantado con mucho esfuerzo hace unos años, entreno a otros, tengo a mi familia, y encima tengo el orgullo de contar con una campeona mundial entrenando", dijo Sergio Boltri, soldador metalúrgico por la mañana y boxeador el resto del día.

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