La derrota de Central en Mendoza le puso fin a una racha positiva que el equipo de Jorge Almirón traía sobre sus hombros. El Canalla perdió su primer partido en condición de visitante, en el sexto encuentro fuera del Gigante de Arroyito.
El equipo canalla sufrió por sus propios errores y se vuelve de Mendoza con las manos vacías, habiendo desperdiciado una gran chance de subir varios escalones
Gustavo de los Ríos / La Capital
Jaminton Campaz intentó ser uno de los más peligrosos de Central en la noche mendocina.
La derrota de Central en Mendoza le puso fin a una racha positiva que el equipo de Jorge Almirón traía sobre sus hombros. El Canalla perdió su primer partido en condición de visitante, en el sexto encuentro fuera del Gigante de Arroyito.
Lo llamativo de esto que le sucedió en cancha de Independiente Rivadavia es que en medio de esos muy buenos números que traía, el partido lo perdió prácticamente en los primeros 30 minutos.
Es más, 11 de los 18 puntos con los que el Canalla viajó a Mendoza los había cosechado fuera de su estadio y eso es lo que parecía darle un plus al equipo.
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Hasta anoche, Central había disputados cinco encuentros en condición de visitante, de los cuales logró tres victorias (Racing, Gimnasia y Newell’s) y dos empates (Aldosivi y Argentinos Juniors), con una eficacia del 73 por ciento.
Pero esta vez la fórmula se le hizo añicos. El golazo de Gómez a los 16 minutos del primer tiempo y el error de Mallo (28’) que terminó con el tanto de Arce fueron el principio del fin. Fin de una racha que el Canalla tenía como bandera.




