A la luz del resultado, un arranque indeseado. Porque el 3-2 en contra es lo que Central puso dentro del bolso en su regreso desde La Paternal a Rosario en este arranque de la LPF. Una mejor producción futbolística ante Argentinos Juniors que tantas anteriores, no le dio tampoco para recuperarse de la derrota copera ante Mineiro.
Central lamentará hasta el hartazgo el haber perdido luego de estar dos veces arriba en el marcador y allí estuvo uno de los grandes déficits, porque la materia de la defensa se la llevó a marzo. Por algo Broun fue una de las figuras (el Ruso Rodríguez hizo también lo suyo). Es recién el inicio y Central hizo cosas mucho mejor de lo que lo venía haciendo, pero la amargura tras un partido que tampoco empuja de cara a la Copa fue lo que le quedó grabado a fuego.
Ni bien la pelota se puso en movimiento se advirtió que Central iba a estar frente a un partido complicado porque el Bicho rápidamente comenzó a moverla de un lado hacia el otro y con criterio, pero en ese marco Central tuvo la fortuna y la inteligencia de pegar primero. Recuperación de Coronel, buena movilidad de Lovera y excelente habilitación para Módica, quien fue implacable en el mano a mano contra el Russo Rodríguez. Un arranque que ilusionaba.
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Pero Central tiene esas cosas de no saber aprovechar algunas circunstancias. Porque lo que siguió fue una superioridad llamativa por parte de un Argentinos que encontraba muchas ventajas en zona de tres cuatros, sobre todo por izquierda. El canalla corría detrás de la pelota y eso desembocó en una cuantas situaciones para el Bicho. Un cabezazo de Romero (11’) que lamió el palo izquierdo, un gol anulado a Lescano (17’), el gol de Alvarez (20’) y una atajada bárbara de Broun en el remate de Lescano (21’). Eso explicaba claramente que la ventaja lograda en el arranque jamás pudo ser defendida desde el juego.
Igual el plan de Central no se alteró en absoluto y, llamativamente, tras el empate el canalla levantó su producción, aunque el desnivel lo tuvo en una pelota parada, en ese tiro libre de Lovera que Mauricio Martínez conectó de cabeza y el Ruso Rodríguez tapó de gran forma. Era no sólo un aviso, sino una muestra de que si quería, podía. Es cierto, le faltó algo más de juego, pero al menos mostraba un crecimiento en la generación de situaciones. Nuevo tiro libre de Lovera (off side de Komar que fue revisado) y el gol en contra de Heredia. Estocada canalla en el minuto 40’, para pensar en una ida a los vestuarios de calma. Pero no.
Lo que vino fue un vendaval de Argentinos con los méritos como para empatarlo nuevamente. Herredia llegó de frente a Broun, Fatura le tapó un mano a mano increíble a Goundou y otra vez Fatu para sacar por arriba el remate de Heredia. Todo en los cuatro minutos posteriores a ese gol en contra de Heredia. Y en ese córner la mano de Quintana y el penal que Lescano convirtió. Hasta ahí un buen negocio porque esa posibilidad de estar dos veces arriba se contrapuso con la superioridad desde el juego y la cantidad de situaciones que expuso Argentinos.
Del tercero de Central al tercero de Argentinos Juniors
Un remate de Gondou desde afuera sacudió la modorra de un segundo tiempo de inicio parejo, pero en el que Central demostraba otra personalidad. Pero otra vez el momento de los instantes. Es que en la mejor combinación del canalla, entre Malcorra y Coronel, el 10 lo tuvo pero remató fuerte y se la sacó el Ruso. Y en la contra ese zapatazo exquisito de Gondou al ángulo, inatajable. Un castigo duro para Central, que desde ese momento mostró de lo mejor en el equipo, presionando alto y manejándola en campo del Bicho.
Ahí el partido en cierta forma se rompió y más del lado de Central que empezó a ir más con ganas que con juego, aunque jugadas no le faltaron. Un buen premio a esa búsqueda hubiese sido en el remate de afuera de Módica, pero la pelota se estrelló en el palo derecho del Rodríguez, que la tocó.
Una buena que tuvo Central que jamás entró en desesperación, pero esa cabeza que esta vez tuvo y que otras veces le faltó no le alcanzó. Y los cambios no dieron el resultado esperado. Ni Giaccone, ni Campaz lograron el desequilibrio que el equipo necesitaba por afuera, ya con cambio de esquema mediante (se armó la línea de cuatro, con Komar como lateral).
Y así como Campaz tuvo ese centro envenenado que sacó el Ruso cuando Módica se relamía, Broun tuvo que aparecer otra vez en toda su dimensión tras el remate de Lescano. Y fue derrota. Una derrota que por méritos de uno y otro puede tomarse como justa, pero que a Central lo hiere, por ser el inicio del torneo y porque si bien defendió mal, atacó mejor y tampoco le alcanzó.