Opinión

La "decadencia sustentable" es el gran problema argentino

Claves. Pese a la estruendosa derrota del peronismo, nada está definido de cara al 14 de noviembre. Un país en crisis permanente

Miércoles 15 de Septiembre de 2021

La decadencia sustentable de la Argentina siempre da una oportunidad más al que hizo mal las cosas. Por eso, en ese concepto, no hay que dar por terminada la etapa electoral.

  La derrota del gobierno nacional —estruendosa, casi terminal— se tejió en base a dos pilares: economía y ausencia de recato. Demasiado hizo la sociedad bancando a la dupla Fernández-Kirchner, un compilado de mala gestión y pésimas actuaciones, sin que se rebelen los sectores más dañados. Esa decadencia sustentable hace que la pobreza le sea funcional, siempre, al peronismo. Con algunas excepciones, como ayer y en los períodos legislativos desde 2009 hasta acá.

  Pero una cosa es perder o ganar una primaria y otra muy diferente perder o ganar una elección ejecutiva. Cinco años de salarios derretidos, corriendo por debajo de la inflación, con paritarias ausentes en muchos sectores, con sindicalistas corridos de la escena, con un festival de la política no podían tener otro resultado que el del domingo. Ya parece un chiste, incluso, que de las cinco listas a concejal de Rosario que sobrevivieron al carnaval de 56 nóminas, cuatro sean encabezadas por periodistas.

  La sociedad en las elecciones de mitad de mandato se da un pequeño gustito: impugnar el propio voto, hacer dibujitos o votar a outsiders que, después, rara vez superan el umbral para las generales. El domingo fue diferente. Y a diputado nacional se van pareciendo los encuadres. Tal vez quede en la votación a senador nacional una búsqueda de candidatos un poco más preparados. O no.

  Debe decirse que Carolina Losada, subestimada de entrada por todos los periodistas —se incluye al autor de esta columna— hizo una campaña extraordinaria, empática y con una horizontalidad que no se veía. Y ganó. Habrá que ver cómo se acomodan los melones en el carro que debe llegar al 14 de noviembre.

  El radicalismo ha vuelto a nacer. Las referencias radicales (incluido Pullaro) dejaron en tercer lugar al PRO, que, con Federico Angelini de precandidato, no pudo aprovechar las bendiciones de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullich.

  La extraordinaria performance de Facundo Manes en la laberíntica provincia de Buenos Aires le permitió cantar victoria a los cambiemitas y dejar como una mueca absurda el bailecito inicial de Tolosa Paz y Kicillof, quienes quisieron cenar antes del almuerzo. Como en el fútbol, cuando se gritan los goles antes de que la pelota entre al arco. La dureza de la derrota tuvo espectacularidad escénica.

 Una de las pocas victorias oficialistas se dio en Rosario, donde el candidato del intendente Pablo Javkin (Ciro Seisas) cosechó votos merced a un estilo prudente, sobrio y de rescate de su jefe político. Se anticipó el domingo en esta columna que Ciudad Futura haría una muy buena elección. Y la hizo.

  Y la volverá a hacer el 14 de noviembre, porque Juan Monteverde es el único candidato no periodista de toda la oferta.

  Cantó victoria el socialismo en la interna a legisladores nacionales. Clara García se convierte en la nueva referencia de peso y mantiene al PS en la gran mesa de negociación del Frente Amplio Progresista, bien acompañada por Mónica Fein. Ahí tienen que conversar y mucho hacia adentro del socialismo y con los socios del javkinismo.

 A la victoria de Marcelo Lewandowski sobre Agustín Rossi hay que darle un mérito que es real y no inventado. En dos años, el periodista les ganó a la intendenta de Rosario del 2019 y al jefe histórico del peronismo kirchnerista santafesino. Su presencia aireó a la lista y le permitió respirar al gobernador Omar Perotti, quien si perdía quedaba al borde de un episodio inédito, poniendo en riesgo la gobernabilidad. Sin embargo, Juntos por el Cambio le saco casi diez puntos.

Fernández tiene que hacer en estos dos meses lo que no hizo en dos años. Para empezar. Es inadmisible que un gobierno peronista sea tan porteño céntrico, tan carente de ideas para incentivar el consumo y poner en práctica lo que cantan en la Marchita.

  El cachetazo que recibió el Frente de Todos es consecuencia también de esa falta de empatía que demostró el atribulado Fernández cuando su pareja le organizó una festichola mientras el ciudadano común soportaba los rigores de la pandemia.

  Al fin, un país que sigue sobreviviendo a personajes tan malos (ayer Macri, hoy Fernández) tiene el mismo destino de siempre: pasar el tiempo en medio de la decadencia sustentable. Aunque todavía falte el segundo tiempo.

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