Adiós a Quino

Crecí convencida de que Mafalda era yo

La dibujante y artista plástica rosarina Flor Balestra despide al gran dibujante fallecido este miércoles

Jueves 01 de Octubre de 2020

A los siete años ya leía Mafalda. Digo leía porque para mi leer también era “leer los dibujitos”. Poco habré entendido de ese mundo convulsionado y monstruoso al que esa nena rara, contestataria y con intenciones de cambiarlo todo se dirigía. De esa nena que le hablaba e increpaba a un globo terráqueo dándole una vida como si fuera una persona. Eso me encantaba y esa mezcla de realidad y disparate fue comida rica para mis primeros acercamientos a la lectura. Mi mamá me compraba puntualmente todos los viernes en el kiosko de la esquina esas revistitas que yo atesoraba, disfrutando ver crecer esa pila en mi biblioteca. Eran en formato horizontal, blanco y negro y en papel de diario. Recuerdo que abría las hojas y las olía, mi hermanito me preguntaba por què hacía eso y yo le decía que porque me gustaba.

Déjenme contarles que crecí convencida de que Mafalda era yo. Tenía un hermano menor que escribía las paredes, no me gustaba la sopa, mi mamá era un ama de casa que no me comprendía, mi papá leía el diario, teníamos un Citroen y no me gustaba para nada jugar con muñecas. Todo era igual tanto en mi casa como en la vida de Mafalda. Nada del mundo de Susanita me atraía.

Me formó Mafalda: defensora de causas perdidas, soñadora extrema y tremendamente realista en su propio idealismo. Me llevó a la lectura y al dibujo, compañeros de ruta de toda mi vida. Crecí mirando esas viñetas una y otra vez, esa línea impecable de Quino, esos relatos maravillosos en cuadraditos, esa inteligencia desbordante. Qué deleite esos dibujos sin color donde lo importante era el trazo, el contenido de lo escrito o de lo dibujado cuando no tenían palabras. El poder de la síntesis y esa tierna ferocidad. Recién de grande pude entender la profundidad de Quino, pero esa nena que fui hoy se despide de este inmenso y único dibujante, humorista, artista sin igual y le dice gracias con tristeza e infinita admiración. Quino iluminó mi vida y la de todo ese globo terráqueo al que Mafalda le hablaba. Quino se fue hoy pero nos deja para siempre un mundo mejor con su extraordinaria obra.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS