La orfebrería es un arte ligado al lujo, porque se hace a partir de fundir metales preciosos de alto valor como son el oro o la plata. También son modos de expresión, a lo largo de la historia etnia tras etnia han utilizado estos metales para fabricar piezas que los identifiquen. A Camila Carat el proceso de trabajar con los metales la convocó desde la facultad, porque estudiando Diseño Industrial conoció los modos de procesarlos. Ese primer contacto con las posibilidades de los metales fue el gen de una carrera que hoy se avizora internacional. Camila creó en 2019 la marca de joyería que lleva su nombre y hoy vende en Argentina, Chile, Uruguay, España y Estados Unidos.
“En mayo lancé una nueva web que está bien preparada para el comercio exterior porque depende del IP de la computadora o el celular desde donde el cliente se conecta le aparece la divisa correspondiente. El proceso ya está automatizado hasta para que se pueda hacer el envío por FedEx”, detalla Camila en diálogo con suplemento Negocios de La Capital.
La historia de su firma comenzó así: ella es de San Nicolás y se vino a estudiar a Rosario. Mientras estaba en la facultad empezó a conocer artistas que hacían piezas más de tipo artesanal hasta que un día conoció a un orfebre. De él aprendió el oficio y se adentró en los metales preciosos. “Ahí fue otro mundo para mí, un giro de 360 grados. Él tenía mucha experiencia, muchísimo conocimiento y así empecé a trabajar en oro y plata. Tenía 20 años”, recuerda. Hoy tiene 30.
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Camila trabajando en su taller del centro rosarino.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
También ella hizo su paso por la joyería clásica, trabajando diariamente durante tres años en el taller de una de las conocidas firmas de calle Maipú. Allí aprendió las áreas más tradicionales del oficio haciendo alianzas, dijes, anillos de sello y pulseras esclavas (cuenta Camila que ya no se las denomina más así, hoy por los cambios culturales se las llaman pulseras infinitas).
Las piezas de Camila
Tras ese bagaje, lo que buscó esta orfebre es lograr diseños propios en calidad. Explica que “la diferencia entre la joyería clásica y la contemporánea es que la primera le da más valor al material, mientras que la segunda valora más su significado. Yo estoy intentando llegar a un medio de eso, darle valor al material y al significado”.
En tema de precios, este segmento es como el arte, no se compite por precio. “La joyería es un lujo, los clientes que me buscan a mí quieren exclusividad, con pedidos personalizados. Me ha pasado que la gente me pida algo sin importarle el precio que tenga”, explica. Esto tiene que ver con que para Camila las personas “se expresan a través de lo que se ponen, no es un mero ornamento, son piezas para decir algo. Al ser algo exclusivo, no masivo, entiendo que la gente busca eso”. En su portfolio, tiene un mercado premium cuyas joyas se hacen sólo a pedido y no hay precios de esto en la web porque dependerá del valor en el momento. Mientras que en anillos, pulseras, colgantes y aros hay una amplia franja que va desde los $ 40 mil a los $400 mil.
Joyería dental, un nuevo nicho
A partir de una demanda puntual, a Camila se le abrió un nuevo segmento de ventas. Ella da clases de joyería en un espacio de arte rosarino y una alumna que tenía un centro de estética donde colocaba joyería dental de Swarovsky le consultó si se animaba a hacer este tipo de piezas en oro o plata. Se trata de joyas muy pequeñas que se pegan en un diente y tienen una duración de tres meses hasta más de un año si se las cuida correctamente.
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La joyería dental es una pieza muy pequeña que se coloca en los dientes y puede durar hasta un año y medio.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
“Es un público más trapero, más callejero. En su momento hice algunos modelos y me explotó el celular con pedidos, porque la colocadora daba también talleres y me iba recomendando a sus alumnos”, recuerda. Tanto creció que un día vio una de sus piezas en la televisión, la estaba usando Candela Tinelli durante una entrevista en el programa LAM de Ángel De Brito. “Muchas veces no me entero quienes son los que compran las joyas porque yo se las vendo a los colocadores o a odontólogos que también suelen hacer el trabajo de pegarlas”, explica.
Ahora la convocó la jefa de Estilismo de Canal 9, en Buenos Aires, para que aporte sus piezas para artistas del canal. Eso sí, ella aclara que no hace canje, porque como ya tiene muchos famosos que compran sus joyas no quiere ser injusta con quienes ya son clientes.
Pero ¿dónde consigue la plata y el oro?
Camila compra en los mayoristas de Buenos Aires y luego funde los metales en su taller del centro rosarino. “De la mina el oro viene puro, no viene de 18 kilates ni la plata viene en 925, sino que lo tenés que fundir y aliarlo con otro metal para que se endurezca, porque cuando está puro es muy blando”, detalla. El porcentaje de otros metales que se utiliza es lo que también le da el color final que tendrá. Camila explica que “el oro puro es amarillento, por ejemplo, para hacer el rosado hay que crearlo con un poco de cobre y plata pura. En cambio, para hacer el oro amarillo se utiliza el puro con menos cantidad de cobre y más de plata. Para cada uno vas mezclando, pero lo que no varía es que todos tienen la misma cantidad de oro”.
Camila está decidida a seguir profundizando en este camino porque está convencida de que hay mercado para seguir creciendo. Se está preparando y profesionalizando para dar respuesta a más demanda.