Del talento joven a la empresa profesional: tres casos que lograron escalar
Sliders, Rentify y Zafirus fueron creadas por emprendedores sub 30 años y con una estrategia clara: foco, validación y disciplina para crecer y ser competitivos
En la startup Zafirus trabajan más de cien personas. Tienen oficinas en el Polo Tecnológico.
Los jóvenes sub 30 se meten cada vez más en el mundo de los negocios. Así lo demuestra el escenario rosarino, donde cada vez hay más emprendedores que desarrollan marcas con improntas novedosas, nuevos modelos de trabajo, tecnología y estética innovadora.
Desde gastronomía hasta las soluciones de base tecnológicas, no hay distinción por rubro. En este informe de Negocios de La Capital el enfoque está puesto en contar tres historias de jóvenes rosarinos que, con poco más de 20 años, crearon sus empresas y hoy lograron consolidarse en sus nichos de mercado.
Hamburguesas pequeñas, ambiciones gigantes
Lucio Leyría tenía apenas 20 años cuando decidió lanzarse como emprendedor en 2018 con Marvel Food, la cual hoy se encuentra consolidada como una de las hamburgueserías más grandes de la ciudad. Sin embargo, en 2024 decidió ir por un nuevo desafío y creó Sliders, un concepto disruptivo dentro del mismo segmento gastronómico con una impronta urbana y hamburguesas más pequeñas que las tradicionales.
Según detalla Leyría, Marvel no solo fue su puerta de entrada al negocio, sino también su escuela: “Emprender de chico es aprender haciendo. Al principio, haces todo, estás en cada una de las zonas. En mi caso he estado mucho tiempo dentro de una cocina, pese a que no soy un gran cocinero, pero eso te pone los pies en la tierra”.
Trabajando en el desarrollo de su primer emprendimiento, comenzó a gestar la semilla de Sliders casi sin proponérselo. Según cuenta, con un amigo organizaban noches especiales los miércoles con sándwiches de inspiración estadounidense. La idea, explica, era acercar al público local conceptos poco habituales en Argentina.
En ese proceso de pruebas apareció la slider: una hamburguesa pequeña de larga tradición en Estados Unidos. “Era tan bueno el producto que decidimos abrir un local de este tipo. Como era tan chiquito el sándwich, yo decía que iba a ser difícil, pero que, si lográbamos pasar esa barrera y que la gente nos acepte, íbamos a estar solos en el mercado”, recuerda. Fue así que, junto a sus socios Sebastián Chianea y Stefano Anfossi, abrieron el primer local de Sliders en abril de 2024, en Jujuy al 2500.
Sliders 2
Lucio Leyría, Sebastián Chianea y Stefano Anfossi, al frente de Sliders.
Foto: gentileza Sliders.
Desde el inicio la marca se presentó como una fuerte construcción de identidad. El concepto combina la estética urbana, la cultura del básquet y moda. Cada local incorpora gradas o guiños al baloncesto y la comunicación apunta a un público de entre 20 y 30 años. “Apuntamos a gente que está pendiente de lo que quiere y a la que le gusta estar comiendo en un lugar que está a la moda”, explica Leyría.
Actualmente, Sliders despacha alrededor de 9.000 a 10.000 unidades mensuales. En este caso, dice el empresario, es necesario aclarar que el tamaño pequeño de la hamburguesa invita a consumir más de una por persona.
Su espacio de Pichincha quedó chico muy rápidamente, pues solo tiene capacidad para unas 20 personas como máximo. Fue así que, a muy poco de la inauguración, ya comenzaron a trabajar en una sucursal más grande en barrio Martin. “Somos todos emprendedores y creíamos que arriesgarse era parte del proceso”, afirma. La expansión continuó con una tercera apertura en Funes, sobre la Ruta 9, incluso antes de finalizar por completo el segundo local.
Mientras Sliders crece, Marvel Food no quedó relegada, sino que atraviesa una etapa de renovación de identidad y expansión territorial. A mediano plazo, espera contar con siete locales, consolidando una estructura que permita desarrollar un master plan de franquicia integral. Bajo este formato, incluso no descartan llevar la marca hacia el exterior.
En lo que respecta al futuro de la marca, el empresario adelanta: “Vamos a intentar franquiciar cuando terminemos de acomodarnos”. El equipo busca antes ajustar procesos y estandarizar la operación de sus locales ya operativos.
Con apenas poco más de 25 años, Lucio Leyría ya atravesó el proceso de crear, escalar y reposicionar marcas en un rubro altamente competitivo. Su recorrido combina intuición de marketing, obsesión por la construcción de marcas y una disposición permanente al riesgo. “La clave es con quién lo hacés y cuánta energía le vas a poner”, resume.
Alquilar en vez de comprar
La historia de Rentify tiene mucho de amistad. El proyecto es una creación de un grupo de amigos de la infancia: Ramiro Bertolotto, Gino Carignano, Ignacio Leguisa y Felipe Pozo. Forjaron su vínculo en el Club Náutico practicando deportes y hoy, con apenas 21 años y cursando estudios universitarios, ya están enfocados en el desarrollo de una startup que facilita los procesos de alquiler de artículos varios, desde maquinaria hasta mobiliario y herramientas.
La idea comenzó a tomar forma en septiembre de 2024, a partir de una lectura académica. “Estaba estudiando y empecé a leer acerca de los costos de transacción”, cuenta Leguisa. El concepto, que incluye no solo el precio, sino el tiempo, logística y seguridad involucrados en una operación, fue el disparador.
A partir de esa lógica, el joven comenzó a preguntarse por qué tantas personas compran objetos que usan una única vez en lugar de alquilarlos. La respuesta, concluyó, estaba en esas fricciones invisibles que hacen que el alquiler resulte más engorroso que comprar. Con esta idea decidió consultar a su grupo de amigos, que son todos estudiantes de carreras afines a Ciencias Económicas y, tras un análisis de mercado, iniciaron el proceso de desarrollo.
La etapa conceptual duró casi un año. Sin experiencia previa en este tipo de emprendimientos, decidieron apoyarse en una aceleradora que les facilitó contactos, asesores y especialistas. Inicialmente, se apuntaba a que cualquier persona pudiera poner en alquiler bienes propios a través de la plataforma. Sin embargo, para reducir la fricción inicial, decidieron girar a un modelo B2B en el que los oferentes fueran empresas que ya contaban con procesos logísticos y estructura.
Rentify
Ramiro Bertolotto, Gino Carignano, Ignacio Leguisa y Felipe Pozo, creadores de Rentify.
Foto: gentileza Rentify.
Hoy, Rentify funciona como un Marketplace B2B2C (Business to Business to Consumer) en etapa inicial. La plataforma tecnológica todavía se encuentra en desarrollo, pero el modelo ya se encuentra operativo y en proceso de ser validado. El catálogo de artículos para alquilar se encuentra montado sobre Tienda Nube. Los usuarios pueden consultar y el equipo los conecta con las empresas proveedoras.
“Actualmente, por cuestiones de aceptación de cambios o de tecnología, lo que más tenemos son empresas de eventos”, explica Leguisa. Sin embargo, estiman que en Rosario existen por lo menos unas 50 empresas dedicadas a alquileres en diferentes rubros, muchas de ellas poco visibilizadas. “Ese es uno de los problemas que queremos resolver”, afirma.
Con la validación inicial en marcha, el objetivo de este año es avanzar en la búsqueda de inversión. Los socios ya están manteniendo reuniones con potenciales inversores y explorando rondas de financiamiento. “Este proyecto está pensado para expandirse a otros países. El mercado es enorme y creemos que no hay límites”, sostiene Leguisa. La estrategia es consolidarse primero en Argentina, resolver los desafíos tecnológicos y logísticos, y luego replicarse en mercados donde el alquiler esté fragmentado y con baja digitalización.
Emprender a los 21 años es todo un desafío. Leguisa explica que “la primera dificultad fue la total inexperiencia”. A eso se suma la limitación de capital propio, que obliga a financiar el proyecto en parte con trabajos de medio tiempo mientras estudian. Sin embargo, esas aparentes debilidades se compensan con una impronta innovadora y la confianza entre socios forjada durante años de amistad.
En una etapa aún temprana, Rentify ya logró validar que existe una demanda concreta de reducir costos de transacción en el mercado del alquiler de artículos. Ahora, encaran 2026 con el objetivo claro de desarrollar una plataforma robusta y escalable, para transformarse en una empresa con impacto regional.
La especialización como estrategia
Después de un primer emprendimiento atravesado por la pandemia, Ewan Begué decidió volver a empezar. Junto a Nicolás López y Gastón Palumbo, sus socios fundadores, dio forma a Zafirus, una empresa tecnológica especializada en la industria de la salud. Hoy, la firma emplea a más de cien personas y trabaja con múltiples proyectos activos en tres países.
Antes de su propuesta actual, el equipo había desarrollado una aplicación de reservas gastronómicas. “Fue muy mal timing porque vino la pandemia y se cerraron todos los bares”, recuerda Begué. El proyecto logró reconvertirse y finalmente fue vendido en 2021, pero la experiencia dejó aprendizajes clave.
Con el mismo núcleo fundador, decidieron capitalizar su know how en el desarrollo de productos y comenzar una nueva etapa. “Hicimos productos para terceros, como aplicaciones para Play Store, para App Store y plataformas web. Los clientes venían, nos pedían algo y se lo resolvíamos”, explica.
Durante los primeros dos años el crecimiento fue generalista: distintos rubros, distintos tamaños de clientes, con foco en Rosario, Buenos Aires y también Uruguay, donde la diferencia de costos jugaba a favor. En 2023 comenzaron a explorar México y Estados Unidos, donde encontraron una exigencia diferente: “En mercados tan grandes te preguntan siempre en qué te especializas. Si no sos especialista, sos generalista y si es así, te consideran mediocre, no te compra nadie”.
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Ewan Begué, Nicolás Lopez y Gastón Palumbo, fundadores de Zafirus.
Foto: gentileza Zafirus.
Con esa noción en mente, en 2024 Zafirus definió su foco en la industria de la salud. La elección, explica Begué, respondió a múltiples factores: clientes ya existentes en el sector, un mercado con procesos todavía poco digitalizados y la convicción de que era una industria con impacto de largo plazo.
Desde ese entonces, la empresa se enfoca en brindar diferentes soluciones para el sector, que van desde portales para profesionales médicos con agendas, liquidaciones y gestión integral, hasta automatización de procesos administrativos complejos. “Implementamos un software que interpreta imágenes y automatiza la operación. Desde una autorización para afiliados de obras sociales, hasta el procesamiento automático de facturas entre sanatorios y prepagas”, detalla.
Actualmente, la firma cuenta con 120 colaboradores y 25 proyectos activos. Tiene oficinas en el Polo Tecnológico de Rosario y presencia en Buenos Aires. Su cartera de clientes incluye actores como Federada Salud, Grupo Gamma, Hospital Español de Rosario, Sanatorio Aliare y Rofar, además de laboratorios de alcance nacional.
En lo que respecta al proceso de internacionalización de Zafirus, Begué lo ilustra con una anécdota: “Tenemos una foto interna de los zapatos que usé la primera vez que fui a vender a Estados Unidos, con un agujero en la suela de tanto caminar”. Además de los países ya mencionados, los empresarios evalúan a Colombia como hub de desarrollo, principalmente por la alineación horaria con México.
Con este planteamiento estratégico, logran duplicar su tamaño año tras año. En el último período creció un 134%, mientras que planean repetir el resultado en 2026. Sin embargo, Begué mantiene la cautela acerca del potencial y la selección de nuevos clientes y mercados: “Lo más común en tecnología no es quedarse sin proyectos, sino ahogarse en las propias oportunidades”.
Con apenas 25 años, y socios que rondan los 27, Begué lidera una empresa que ya trascendió la etapa experimental. De una app gastronómica golpeada por la pandemia a una firma especializada en tecnología para salud con proyección internacional, Zafirus construyó su identidad sobre tres pilares: especialización, disciplina y ambición de escala.
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