La casa es un mundo que funciona con su propia lógica. El orden de las cosas en cada ambiente del hogar responde al uso familiar y a las dinámicas que se van creando en torno a la rutina. Pero existen problemas que aparecen cuando esa lógica falla o no existe en absoluto y que pueden generar desborde de objetos o incluso agotamiento mental por sentirse agobiados por el desorden. En esos momentos Julieta Dominga entra en juego: “Mi trabajo no es solo pensar en la disposición de las cosas en las casas, sino crear rutinas que funcionen para esa familia que van desde el momento en que, por ejemplo, lavás la ropa hasta que la guardás en el placard. Apunto a brindar un servicio que tiene que ver con cambios de hábitos, incorporar pequeñas acciones que sumadas hagan un gran cambio al orden”, explica Julieta Gironacci Herrera, alias “Julieta Dominga”.
Hace 10 años, durante un viaje con amigas, Julieta manifestó sus ganas de hacer una profesión de su obsesión por el orden, tal como lo hizo Marie Kondo a nivel mundial. Inculcado desde que era pequeña, siempre le gustó la organización y la limpieza. En poco menos de seis meses -y en paralelo con su trabajo principal en la Universidad Nacional de Rosario- lanzó una cuenta de Instagram sobre el tema, la misma que tiene ahora: @julietadominga. En esa época Instagram aún era para fotógrafos aficionados, pero Julieta le vio potencial como un canal de comunicación para acercar su conocimiento a personas que necesitaban un poco de orden en sus vidas cotidianas: "Me costó hacerle entender a las personas lo que yo hacía", confiesa ahora.
En simultáneo a que educaba a su comunidad sobre la importancia del orden a través de sus redes, se recibió de Organizadora Profesional de Viviendas, Oficinas y Locales Comerciales en la Escuela Argentina de Negocios (Buenos Aires). Así fue cómo le fue dando forma a sus servicios que van desde acomodar un placard, armar una valija para un viaje, hasta definir el lugar de las cosas en una mudanza: "Busco que a la gente no le dé lo mismo dejar algo tirado que buscarle un lugar específico", comenta.
En estos diez años de trabajo, Julieta aprendió mucho sobre el consumo de las personas: "La gente le tiene miedo al vacío y por eso compra compulsivamente. Parte de mi trabajo es hacerles entender que para que algo entre, otra cosa tiene que salir. Siempre respetando el valor sentimental de las piezas, pero aprendiendo a reconocer qué usamos y qué no". Además, aclara que su trabajo no es entrar y tirar todo lo que ella considera que no se usa, sino trabajar en un proceso con el cliente donde pueda reconocer las verdaderas necesidades: "Estamos en un momento que debemos ser conscientes de cómo vivimos, qué tenemos y cómo consumimos. Y eso va mucho más allá de la ropa, alimentos, higiene personal", agrega. Respecto a su público, lo define como mujeres de más de 40 que pueden vivir solas o estar “desbordadas por la familia”. ¿Clientes hombres? “Muy pocos contados con los dedos de una sola mano”, dice.
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Hoy el trabajo de Julieta se traduce a múltiples unidades de negocios que abordan visitas a hogares para organizar placares y alacenas, charlas, asesorías virtuales y hasta un taller con una psicóloga para detectar y comprender las dificultades al ordenar y organizar. Su servicio más común es el de organización clásica que es una jornada de orden de 6 horas con asistentes para “atacar una habitación”, como explica ella. El costo de este servicio es de u$s130, también ofrece una variación de 3 horas llamada “JD Concisa y Precisa” por u$s50 para trabajar sobre un espacio específico.
El alcance de Julieta llega a la estructura familiar y a los empleados que trabajan en los hogares. Para ese segmento ofrece “JD Capacita” por u$s20 la hora donde trabaja con los que llevan adelante las tareas del hogar, se arma una rutina y se va poniendo en práctica. Ésta puede ser de índole de orden o de limpieza. Y la lista sigue porque también están sus servicios online, como “JD en línea” por u$s15 la hora, en la que por medio de una videollamada trabaja con la cliente sobre un tema puntual. Por último, está el encuentro grupal online “JD y sus despelotadas” junto a la psicóloga Elisa Politti. Además de todas estas variantes, da charlas en eventos empresariales o de marcas y también ha participado de otros espacios de formación como la Diplomatura en Organización de Espacios de la UAI.
Julieta reconoce que parte del éxito de su trabajo es gracias a la cercanía que mantiene con sus seguidores y a la eficiencia de su comunicación, que mejoró muchísimo cuando profesionalizó sus redes y empezó a trabajar con una agencia que la ayuda con la estrategia y difusión para mantener el vínculo con su comunidad. “Todos los servicios los creé a partir de escuchar las necesidades de mi público. Tengo una comunidad muy genuina y fiel, hecha a pulmón y comunicando desde la realidad”, comenta respecto a su diferencial y agrega: "No tengo miles de seguidores, pero son cercanos. Contesto todos los mensajes, entablo un vínculo que después se traslada a un cariño muy lindo cuando me cruzan en la calle”.