El equipo estaba a tiro de dar vuelta el partido y con los ingresos de esos locos viejitos consiguió el objetivo. Los Pumas le ganaron a Gales y se metieron en las semifinales de Francia 2023 porque los nacidos en los 80 como Nicolás Sánchez y Agustín Creevy, más Matías Moroni de comienzos de los 90, están más vigentes que nunca, construyendo un nuevo capítulo histórico con la camiseta más linda del mundo, la celeste y blanca.
Un partido súper emocionante fue el que vivimos todos los que tuvimos la suerte de estar en el Velódromo de Marsella, un ambiente increíble. La marea roja se podía ver desde lo alto de las tribunas aunque la hinchada argentina disipada por todo el estadio se hacia sentir constantemente durante los 80 minutos, en los momentos complicados más todavía.
El partido arrancó con descontrolados ataques de Los Pumas que no llegaron a efectivizarse en el marcador y un Gales letal, que cada vez que tuvo oportunidad marcó y nos dejo 10 a 0 en un abrir y cerrar de ojos. El equipo argentino sin mucha profundidad pero con una ganas tremendas y un hambre de gloria absoluto, lo fue a buscar y de a poco con los penales de Emi Boffelli se mantenía a tiro.
En el segundo tiempo lo fuimos a buscar desde el minuto cero y nuevamente con penales de Boffelli seguimos a tiro y hasta por momentos fuimos arriba. El equipo de los dragones no se desesperó y llego el try del medio scrum recién ingresado Thomas Williams, que encontró espacios en la defensa y facturó muy fácil y otra vez a remontarlo.
El ingreso de Moroni, de Nico Sánchez y Creevy nos dio muchísimo aire, y después de varias fases de los fwrs llegó el try de Sclavi y de nuevo nos pusimos arriba, ahora por dos puntos. El recién ingresado también fue muy importante para el desarrollo del partido, Gales siguió igual jugando muy bien con el pie pero Argentina respondía y cuando se venían los de rojo a buscar su pasaje a semis en un ataque muy profundo de sus backs que fueron un dolor de cabeza para nuestra defensa, apareció TUTE MORONI, sí, en mayúsculas, porque con su tackle salvador sobre Rees- Zammit salvó el ingoal de Los Pumas increíblemente. Como el Dibu en esa famosa atajada de la final del Mundial de fútbol, así lo hizo el hombre de CUBA.
El equipo de las islas siguió e insistió con todo pero apareció Nicolás Sánchez, quien interceptó una pelota casi en mitad de cancha para correr hasta abajo de los palos. Al tucumano se lo ve radiante y lleno de energía, como si estuviera haciendo sus primeros pasos en Los Pumas. En ese momento la hinchada explotó de alegría, ya los galeses no podrían alcanzarnos.
Quedaron algunos minutos para que aparezca una pelota recuperada de Agustin Creevy, que trabajó muchísimo en defensa cuando le tocó reemplazar a Montoya y el partido se cerró.
"¡Vamos Carajo¡", se escuchó en todo el estadio y Los Pumas nuevamente están entre los 4 mejores del mundo. Sí señor, cuando pocos confiaban en este grupo quedó demostrado que a veces sin jugar excelente se puede ganar y, más que eso, el hambre que tienen estos jugadores es intangible.
Yo sueño con ver a Argentina por primera vez en la final de un Mundial de rugby, pero por ahora nos queda recuperar a los soldados que dieron la vida por nuestra camiseta. Nos vamos a París. Nos espera la mejor semana del Mundial. Los invito a seguir creyendo.