Si las mejores personas fueran inmortales, hoy Rosa Ziperovich cumpliría 100 años. Pero aunque vivió mucho y con intensidad, murió hace ya 18 años. Por eso ayer, en el complejo educativo que lleva su nombre en Juan B. Justo y Sabín, le rindieron un sentido homenaje autoridades, toda la comunidad escolar, sus viejos compañeros de Amsafé y su familia. ¿Por qué justo allí y con esa gente? Porque el edificio que alberga a la escuela bilingüe toba Taigoye —entre otras instituciones— se construyó con el dinero que donó su hijo, Saúl, y porque todos coinciden en que Rosita fue una defensora incansable de la educación popular, “herramienta de lucha de los trabajadores”, y ejemplo de “lo mejor que ha tenido el gremialismo docente”. Para honrar su memoria no sólo se escucharon palabras: fiel a lo que como buena maestra ella misma hubiese deseado, la jornada estuvo pensada también para los chicos. Por eso en el acto hubo títeres, música y danza.
Al complejo educativo de Empalme Graneros concurren actualmente unos 600 alumnos, distribuidos entre los de la primaria 1.344 (donde el 95 % de los chicos pertenece a la comunidad Qom que habita el asentamiento Los Pumitas), la secundaria 517, el anexo del Eempa 1.313 y el anexo de la primaria nocturna 2.531.
El complejo fue inaugurado en el 2004 sobre un terreno que compró la provincia. El edificio se construyó gracias al aporte que el hijo de Rosita y su esposa, Sonia Bergman, hicieron en memoria de la maestra, y la embajada de Canadá también contribuyó con recursos para levantar un comedor y una sala de usos múltiples.
El director de la escuela “intercultural y bilingüe” Cacique Taigoye, Manuel Moures, recordó que la institución nació como anexo de otra escuela, la 1.333 Nueva Esperanza, emplazada en el barrio toba de Rouillón al 4400, y funcionó durante años en una casona alquilada de Juan José Paso y Los Andes. La historia cambió con la donación.
Arreglos. Con el correr de los años, la escuela empezó a necesitar algunos arreglos, por lo que entró en obras que hoy presentan un “grado importante de avance”. Con recursos del Fondo de Asistencia Educativa también se levantaron dos aulas, una dirección y dos baños para la secundaria.
La secretaria de nivel primario de Amsafé, Elena Rigatuso, explicó que el gremio decidió coorganizar el acto por considerar que la figura de Ziperovich condensa el “espíritu” de aquello por “lo que debe existir un sindicato docente: como herramienta de lucha de los trabajadores”, y también como apuesta “a la calidad educativa para los hijos de esos trabajadores”.
En el homenaje que se hizo para “reconocer la trayectoria pedagógica y gremial” de Rosita hubo títeres que contaron su historia, un recital de la banda de sikuris que formaron ex alumnos de la escuela y un espectáculo de danzas peruanas del grupo Sipán, que dirige Patricia Mamani.
Un papá de la comunidad donó dos instrumentos de fabricación casera propios de la cultura Qom: el naviqué, una especie de violín de una cuerda.
Uno fue para Saúl y otro quedó en la escuela para que lo usen los alumnos.
Si Rosita estuviera, seguro que aprendería a tocarlo.