En una Rosario donde cada vez más personas vuelven a arreglar ropa porque comprar prendas nuevas resulta inaccesible, costureras, modistas y sastres atraviesan una inesperada revalorización.

La Escuela de Diseño Textil celebra sus 15 años con una jornada abierta en el Fontanarrosa y presentará una red pública de cosedoras
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
La Escuela de Diseño y Producción Textil celebra 15 años con una jornada abierta de moda, archivo y cultura urbana
En una Rosario donde cada vez más personas vuelven a arreglar ropa porque comprar prendas nuevas resulta inaccesible, costureras, modistas y sastres atraviesan una inesperada revalorización.
Locales de compostura desbordados, ruedos pendientes, camperas para reciclar y cierres para cambiar forman parte de una postal cada vez más frecuente en galerías y talleres barriales de la ciudad. En ese contexto, la Escuela de Diseño y Producción Textil municipal aprovechará sus 15 años para poner el foco en un oficio históricamente invisibilizado y lanzar el “Mapa de Cosedoras de Rosario”. La actividad será este viernes 15 de mayo, de 17 a 22, en el Centro Cultural Fontanarrosa, con entrada gratuita.
La crisis económica modificó hábitos de consumo y volvió a instalar prácticas que parecían relegadas.Cada vez más rosarinos optan por reparar ropa antes que reemplazarla. En muchos casos, arreglar una prenda cuesta apenas una pequeña parte de lo que implica comprar una nueva de primera marca.
Ese cambio impactó directamente sobre costureras, modistas y sastres, que durante el último año registraron un aumento sostenido de trabajo.
La situación se ve especialmente en galerías comerciales históricas de Rosario, donde pequeños talleres textiles reciben desde jeans para ajustar hasta camperas pesadas para reciclar o renovar. La Municipalidad busca ahora transformar ese fenómeno cotidiano en una red visible de producción y trabajo local.
>>Leer más: Ante la crisis, cada vez más rosarinos buscan reparar ropa o calzado
El proyecto “Las Cosedoras de Rosario” busca construir una cartografía pública y digital de trabajadoras textiles distribuidas en distintos barrios de la ciudad.
A través de un formulario abierto, costureras, modistas y sastres se incorporaron al mapa indicando qué tipo de trabajos realizan, dónde trabajan, qué experiencia tienen, cómo aprendieron el oficio y qué herramientas utilizan.
La intención es facilitar que vecinos encuentren servicios textiles cerca de sus casas y, al mismo tiempo, fortalecer redes laborales dentro de un sector atravesado históricamente por la informalidad y el trabajo doméstico. La iniciativa también apunta a promover consumo responsable, reutilización de prendas y economía circular.
La jornada aniversario de la Escuela no será una muestra tradicional. El Fontanarrosa se transformará durante cinco horas en una especie de laboratorio textil abierto donde convivirán moda urbana, archivo, fotografía y experimentación.
Habrá prendas, prototipos y accesorios creados por estudiantes, espacios de intervención textil en vivo, sets fotográficos y propuestas inspiradas en tribus urbanas y street style.
El público podrá además intervenir ropa en el momento mediante técnicas de serigrafía, sublimación, pinturas, sellos y parches. La actividad incluirá música en vivo, DJs y visuales.
Mientras la industria textil atraviesa caída de ventas y pérdida de poder adquisitivo, los pequeños talleres de arreglos sobreviven gracias a una lógica inversa a la del consumo rápido y en búsqueda de extender la vida útil de la ropa.
Son trabajos muchas veces heredados de generación en generación, sostenidos mayoritariamente por mujeres y ligados históricamente a economías familiares y barriales.
La Escuela de Diseño y Producción Textil busca justamente recuperar esa dimensión del oficio. Ya no sólo como una práctica ligada a la moda, sino también como parte de la identidad urbana y del entramado cotidiano de Rosario.

