Para Toniolli, el vaciamiento del sistema ferroviario "es una degradación planificada por el gobierno"
El relevamiento, presentado por Eduardo Toniolli, detalla los cierres de servicios y el deterioro de trenes del interior, entre ellos el de Rosario–Retiro
4 de febrero 2026·10:52hs
Foto: LT8.
El servicio de tren entre Rosario y Retiro muestra una pronunciada caída en la cantidad de pasajeros bajo la actual gestión nacional.
En un contexto de ajuste del gasto público y reconfiguración de las políticas de transporte, el sistema ferroviario de pasajeros atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años. Así lo expuso el Observatorio Social del Transporte (OST) durante la presentación, este martes, de un informe que analiza el impacto de las políticas ferroviarias implementadas desde el inicio del gobierno de Javier Milei. “El balance es desastroso”, afirmó Eduardo Toniolli, integrante del Observatorio, quien advirtió además que el deterioro del sistema responde a “una degradación planificada para que, llegado el momento, los usuarios no se quejen del cierre de los servicios”.
Este escenario se inscribe en una política de reordenamiento del sistema ferroviario basada en la reducción del rol del Estado y la apertura al capital privado. Apoyada en la ley 27.742, conocida como Ley Bases, y en el DNU 525/24 de Emergencia Ferroviaria, la estrategia oficial habilita la suspensión de servicios, el ajuste de personal y la postergación de tareas de mantenimiento, al tiempo que concentra inversiones puntuales orientadas a la valorización de activos en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Según explicó Toniolli durante la exposición, desde diciembre de 2023 hasta comienzos de 2026 dejaron de funcionar más de la mitad de los servicios de trenes de pasajeros que estaban activos. “Había 21 activos en diciembre de 2023 y uno que estaba suspendido, Retiro-Bahía Blanca. A este último el gobierno lo dio de baja y de los 21 quedaron 10”. Esta reducción de la oferta se tradujo en una pérdida masiva de pasajeros: “Los números así lo indican: caída del 25% de los usuarios en el 2024 y en el 2026, un 40% de caída”, sostuvo.
Ahora bien, la caída no se explica únicamente por los cierres, sino por un proceso de degradación sistemática de los servicios que permanecen activos."Es una degradación planificada para que el día de mañana los usuarios no se quejen del cierre de cuando están dando un mal servicio”, señaló Toniolli al remarcar que el deterioro previo facilita luego el cierre definitivo sin mayores quejas por parte de los usuarios.
Casos como el del tren regional Rosario–Cañada de Gómez y el servicio Rosario–Retiroilustran este mecanismo. En este último caso, el viaje se extendió a más de siete horas hasta Colegiales, con pasajes más caros, demoras y frecuencias irregulares, configurando un servicio cada vez menos competitivo para los usuarios del interior. “Eso pasó con Cañada de Gómez. Venía la decisión de cerrarlo. Sacaban la locomotora tres o cuatro días y la volvían a poner. Cuando se cerró, había lío de los usuarios, pero es como que ya está, ya venía en decadencia. Con Rosario- Retiro está pasando lo mismo: pasajes más caros, tarda siete horas a Colegiales y es irregular”, advirtió Toniolli durante la presentación del informe.
"Hoy podemos decir que estamos mucho peor que en la década de los setenta. Es más fácil para un rosarino viajar a Punta Cana que viajar a Cañada de Gómez. Sino, pregúntenles a los pibes que vienen a estudiar que tienen que pelear por un asiento y alquilar un departamento en Rosario, mientras los bonaerenses pueden ir y venir cuantas veces quieran”, agregó el integrante de la OST.
El informe del Observatorio Social del Transporte señala que, desde el inicio del gobierno de Javier Milei hasta comienzos de 2026, el sistema ferroviario de pasajeros sufrió una reducción significativa en la cantidad de servicios activos, con un impacto particularmente fuerte en el interior del país. En ese período dejaron de funcionar 12 servicios de trenes de pasajeros, incluyendo ramales de larga distancia, regionales y turísticos.
Entre las suspensiones más relevantes se encuentran las de los servicios Retiro–Palmira (Mendoza) y Retiro–Justo Daract (San Luis), que dejaron de circular entre abril y mayo de 2024. En noviembre de ese año, el tren Once–Pehuajó fue recortado hasta Bragado, y hacia fines de 2025 se dispuso la suspensión indefinida de los servicios Retiro–Tucumán y Retiro–Córdoba. A estas decisiones se sumó la confirmación oficial de que no se reanudaría el servicio Buenos Aires–Bahía Blanca, así como la baja del tren expreso de fin de semana Retiro–Rosario, que unía ambas ciudades sin paradas intermedias.
En paralelo, también fueron dados de baja servicios regionales y turísticos. Entre ellos figuran los ramales General Guido–Divisadero de Pinamar, La Banda–Fernández (Santiago del Estero), Rosario–Cañada de Gómez, Mercedes–Tomás Jofré y Córdoba–Villa María.
Partida desde la estación Rosario Norte del servicio de tren Rosario-Retiro.
Foto: Télam.
Las causas del deterioro y la caída de usuarios
El informe identifica una serie de decisiones operativas que contribuyeron a la degradación del sistema ferroviario de pasajeros. Entre ellas se mencionan la suspensión de la compra de repuestos, el diferimiento del mantenimiento preventivo y la falta de renovación de vías, factores que derivaron en fallas frecuentes, locomotoras averiadas y material rodante fuera de servicio.
Estas condiciones afectaron de manera directa la confiabilidad del servicio y la confianza de los usuarios, reduciendo el atractivo del tren frente a otras alternativas de transporte.
El informe del Observatorio advierte que el retroceso del sistema ferroviario no se explica únicamente por el cierre de servicios, sino también por la degradación sistemática de aquellos que continúan en funcionamiento. El caso del tren Retiro–Rosario es presentado como paradigmático de este proceso.
Según el informe, el servicio se vio afectado por aumentos reiterados en las tarifas, demoras frecuentes, suspensiones intempestivas y cambios en el recorrido. En particular, el nuevo itinerario extendió el tiempo de viaje a más de siete horas entre Rosario Norte y la cabecera provisoria de Colegiales, debido a obras en la infraestructura ferroviaria.
Este deterioro tuvo un impacto directo en la cantidad de pasajeros. En 2025, la caída interanual fue del 27 %, lo que equivale a más de 70 mil pasajes menos: de 260.000 pasajeros se pasó a poco más de 190.000. Si la comparación se realiza con 2023, cuando se habían vendido 303.000 boletos, el descenso alcanza el 37,3%.
El caso del tren Cañada de Gómez-Rosario
El informe dedica un apartado especial a la región de Rosario, que aparece como una de las más afectadas por este proceso. Uno de los casos analizados es el del tren regional Rosario–Cañada de Gómez, que funcionó entre agosto de 2022 y noviembre de 2024. Durante ese último año, pese a cancelaciones periódicas, el servicio alcanzó su mejor desempeño histórico, con picos de pasajeros registrados en julio.
La suspensión del tren en noviembre de 2024, inicialmente atribuida a tareas de mantenimiento, se produjo sin una fecha de retorno. Para el OST, los datos muestran que el servicio se había consolidado como una alternativa superadora al transporte automotor en la región, incluso con una frecuencia limitada.
Pese a esos números, el servicio quedó paralizado cuando Trenes Argentinos informó que no había “disponibilidad de material rodante” y que todavía realizaba “evaluaciones técnicas y económicas” para recuperar las formaciones.