Peligro de privatización
Según el informe, la política ferroviaria del gobierno nacional se apoya en dos herramientas legales centrales: la Ley 27.742, conocida como “Ley Bases”, que habilita la privatización de las empresas públicas ferroviarias, y el DNU 525/24 de Emergencia Ferroviaria. Este decreto permite suspender servicios, reducir personal y salarios, y diferir tareas de mantenimiento, aunque también habilita la realización de inversiones puntuales.
"Lejos de resultar contradictorias, las pocas obras que se ejecutan responden a una lógica de valorización de activos, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con el objetivo de hacerlos más atractivos para futuros concesionarios privados", marcaron. Mientras el transporte de cargas encuentra interesados naturales en el complejo agroexportador, el transporte de pasajeros requiere inversiones estatales para garantizar su rentabilidad, como ocurrió en la década del 90.
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Vaciamiento ferroviario
La situación en el interior del país es diametralmente opuesta. Desde el inicio del gobierno de Milei hasta comienzos de 2026, dejaron de funcionar 12 servicios de trenes de pasajeros, tanto de larga distancia como regionales y turísticos. Al comparar diciembre de 2023 con diciembre de 2025, el informe señala que solo continúa funcionando el 50% de los servicios de larga distancia existentes al final de la gestión anterior. En el caso de los servicios regionales y turísticos, el porcentaje se reduce al 44,4%, lo que marca una caída del 56,6%.
Entre abril y mayo de 2024 dejaron de circular los servicios Retiro–Palmira con destino a Mendoza, y Retiro–Justo Daract en San Luis. En noviembre de ese mismo año, el tren Once–Pehuajó fue recortado hasta Bragado, y hacia fines de 2025 se dispuso la suspensión indefinida de los servicios Retiro–Tucumán y Retiro–Córdoba. A ese esquema se sumó la confirmación oficial de que no se reanudaría el tren Buenos Aires–Bahía Blanca, además de la baja del servicio expreso de fin de semana Retiro–Rosario, que unía ambas ciudades sin paradas intermedias.
En paralelo, también fueron dados de baja distintos servicios regionales y turísticos que cumplían un rol clave en la conectividad local y en el desarrollo de economías provinciales. Entre ellos se encuentran los ramales General Guido–Divisadero de Pinamar, La Banda–Fernández en Santiago del Estero, Rosario–Cañada de Gómez, Mercedes–Tomás Jofré y Córdoba–Villa María. La eliminación de estos recorridos profundizó el retroceso del tren como alternativa de transporte accesible y dejó a numerosas localidades sin un servicio que, además de trasladar pasajeros, funcionaba como vínculo social y productivo.
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Servicios degradados
El Observatorio advierte que incluso los pocos servicios que permanecen activos están siendo degradados de manera sistemática. El caso del tren Retiro–Rosario es paradigmático: tarifas cada vez más altas, demoras recurrentes, suspensiones intempestivas y un nuevo itinerario que extiende el viaje a más de siete horas entre Rosario Norte y la cabecera provisoria de Colegiales por obras en la infraestructura ferroviaria.
La caída interanual en este servicio fue en 2025 del 27%, lo que representa más de 70 mil pasajes menos, de 260.000 a poco más de 190.000. Comparado con los 303.000 boletos vendidos en 2023, el descenso alcanza el 37,3%.
La suspensión de la compra de repuestos, el diferimiento del mantenimiento preventivo y la falta de renovación de vías provocaron fallas frecuentes, locomotoras averiadas y material rodante fuera de servicio. Todo esto erosionó la confianza de los usuarios y redujo drásticamente el atractivo del tren frente a otras alternativas de transporte.
Los datos de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) muestran con claridad el impacto de estas políticas. A nivel nacional, en 2025 la cantidad de pasajeros transportados en servicios de larga distancia cayó un 24,3% respecto de 2024. Si la comparación se realiza con 2023, la caída asciende al 37,4%.
Excluyendo el año 2020, afectado por la pandemia, 2025 fue el peor año en cantidad de pasajeros desde 2018, con apenas 1.291.202 personas transportadas. La segunda mitad del año registró los peores números de la serie histórica reciente.
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Impacto en Rosario
La región Rosario fue doblemente perjudicada. El informe también dedica un apartado especial al tren regional Rosario–Cañada de Gómez, que funcionó entre agosto de 2022 y noviembre de 2024. Durante 2024, pese a cancelaciones periódicas, el servicio alcanzó su mejor desempeño histórico, con picos de pasajeros en julio.
La suspensión del servicio en noviembre de 2024, inicialmente atribuida a tareas de mantenimiento, se produjo sin fecha de retorno. Para el OST, los datos demuestran que el tren se había consolidado como una opción superior al transporte automotor de la región, incluso con una frecuencia limitada.
Otro caso emblemático para la provincia es el del servicio Santa Fe–Laguna Paiva. El proyecto había sido formalizado en abril de 2023 y se realizaron pruebas de vía en septiembre de ese año. Sin embargo, la nueva gestión nacional interrumpió el proceso sin explicaciones públicas.
Recién en agosto de 2024, el entonces secretario de Transporte anunció en el Congreso que el proyecto había sido dado de baja y que el material rodante sería trasladado al AMBA. A esto se suma la posible cesión de terrenos ferroviarios para desarrollos inmobiliarios y la paralización de obras clave, lo que compromete definitivamente la posibilidad de recuperar un sistema metropolitano ferroviario en la región.
Un retroceso estructural
El informe concluye que el desmantelamiento del transporte ferroviario de pasajeros en el interior no es producto de la ineficiencia ni de la falta de demanda, sino de una decisión política: "La reducción de servicios, la degradación deliberada de los existentes y la caída de usuarios forman parte de un mismo proceso: el retiro del Estado de un sistema estratégico para la integración territorial y el acceso al transporte público", manifestó Toniolli.
El exdiputado nacional señaló que "en estos dos años, uno de cada dos servicios de trenes de larga distancia y regionales han dejado de funcionar por decisión de la gestión de Trenes Argentinos, y los que siguen corriendo prestan un servicio cada vez más irregular y más caro. Estamos frente a un proceso de degradación planificada, para que llegado el momento los usuarios que queden no se quejen demasiado por el cierre definitivo de esos corredores".
El dirigente afirmó que fue lo que pasó con el tren Rosario-Cañada de Gómez: "Llegó a tener un pico de 10 mil usuarios en julio de 2024, y ahí Trenes Argentinos empezó a boicotearlo, hasta cerrarlo en noviembre de ese año. Con Rosario-Retiro están haciendo lo mismo, y las consecuencias concretas están a la vista cuando analizamos la caída en la cantidad de pasajeros".
"A todo esto hay que sumarle la intención del gobierno nacional de deshacerse de más de 300 terrenos e inmuebles públicos en todo el país, muchos de ellos claves para el transporte ferroviario, como la estación Belgrano en Santa Fe. El tren es logística y movilidad: logística para el desarrollo nacional, y movilidad urbana e interurbana. Estamos frente a un intento por llevar adelante un segundo ferrocidio, al que hay que ponerle un freno para que no sea el definitivo", cerró.