Cuando iba al jardín de infantes en el Normal 3, era Ismael Vázquez y ni bien se tiraba en pleno vuelo desde la hamaca o se deslizaba sin manos por el tobogán sus padres le decían: "¡Cuidado, te vas a romper la cabeza!". Pero un día un compañerito lo bautizó Lambo, como el nene del manga japonés que siempre se metía en problemas. Y de allí en más siguió siendo Lambo y aprendió la técnica de saltar y volar desde alturas inauditas: llegó a caer siete metros en pasto y cinco y medio metros en concreto sin hacerse un rasguño. Hoy vive de enseñar y de hacer seminarios y publicidades con parkour. ¿Qué tal?
Quienes ven a este pibe castaño con mechas rubias, que araña el metro 70 de altura, ojos claros, brazos tatuados y pearcing, tirándose de alguna altura vernácula, abren la boca con sorpresa y también dicen: "¡Cuidado, te vas a romper la cabeza!". Él se ríe, tiene 19 años y en todas en las redes y en su comunidad lo conocen como Lambo_pk: su nombre y la abreviatura de parkour (recorrido, en francés), la destreza extrema que es su trabajo y su pasión.
¿Qué hace este pibe?, se preguntan muchos y él se lo cuenta a La Capital y da detalles de cómo y dónde caer.
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Lambo es un traucer, que es lo mismo que decir quien practica este deporte urbano. Además, enseña parkour, una actividad física que realizan varones y mujeres basada en saltos, rebotes, equilibrio y vueltas en el aire, donde se ponen en juego la motricidad, agilidad y audacia de quien la practica. "Y se queman muchas calorías, lo que obliga a una buena dieta con proteínas e hidratación constante. Más, en lo posible, trabajo de fuerza con pesas, no para volumen", remarca Lambo.
El Parkour fue creado en Francia a finales de los 80 por David Balle (foto de él en musculosa), de 50 años, quien había heredado el entrenamiento de su abuelo: soldado y bombero.
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David y sus amigos forman el grupo los yamakasis (de la lengua bantú que significa "cuerpo y espíritu fuerte") y participaron en el cine y publicidades e hicieron del parkour una práctica popular incluso en Rosario, donde llegó a mediados de 2000.
Lo practica y enseña Lambo y otros pares, para una comunidad de unos 80 jóvenes de entre 17 y 25 años, que despliegan su destreza en el parque de España, el parque Independencia, el Scalabrini Ortiz y en distintos clubes de la ciudad. Los traucers pueden saltar desde casas a vallas de no más de dos metros.
Revolución parkour y freerunning TSL Parkour Rosario
Mega salto desde Francia a Rosario
Para Lambo todo empezó a finales de 2018, un mes de septiembre como ahora, Día del Estudiante. Salió de la escuela con dos amigos y se quedó en la plaza Libertad, de Pasco y Mitre. Allí estaban Alexis y Octavio a pleno saltos mortales y flic flac en la arena. Ambos eran también estudiantes del Normal 3, uno hacía circo y otro ya practicaba parkour, y hoy tienen 19 y 20 años.
Todos, incluso Lambo, se pusieron a probar y ya quedó hipnotizado por el parkour y su comunidad: "muchos aprenden por internet, practican varias horas diarias, todos te enseñan y nadie se ríe si te caes, todos te ayudan", asegura Lambo.
Dice que en esa oportunidad se tiraba mal, pero luego, con horas y horas de entrenamiento, aprendió la técnica para tirarse y caer bien, algo para él, "fundamental" y que "debería enseñarse en la infancia para evitar tantas lesiones" a medida que se crece. Y pone sobre la mesa el ABC: "No hay que caer acostado para no hacerse mal la muñeca, no hay que apoyar codos, ni rodillas ni caderas ni cabeza. Sí las manos y metatarsos de los pies. Y tener algo muy, muy en cuenta, si se está inseguro ante un salto, no darlo". Siguiendo estas reglas, en casi diez años de práctica sólo cosechó un esguince, por caer mal de un mortal, unos raspones y alguna que otra contractura muscular.
Lambo opina que el parkour es "simplemente salta del punto a al punto b de manera rápida y eficiente, superando barreras mentales como el miedo y el vértigo y físicas como escalones, paredes, ballas, tapiales y balcones". Y asegura que es una práctica posible para cualquiera, a cualquier edad y que no es cara: "Sirve ponerse la ropa más cómoda posible, yo uso pantalones grueso y una remera amplia y buenas zapatillas, eso sí".
Aunque quienes lo escuchan, con más años que él y el cuerpo ya averiado por los años, no piensen lo mismo.
A quienes quieren probar Parkour, Lambo los entrena en el club Echesortu (San Nicolás 1350) y en el Aolders (La Florida). "Se conectan conmigo a través de las redes y según su interés y posibilidades económicas entrenan en los clubes o en la calle: parques, Puerto Norte o pistas de skaters".
Cuando se le pregunta a Lambo si hay referentes femeninos en la materia, dice que son los menos, pero que hay. Tal el caso de la mexicana de 25 años Ella Bucio, medalla de oro en la Copa del Mundo de Parkour, celebrada este año en Montpellier, Francia.
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Los golpes más habituales son de canilla y talon, y a diferencia del skate, no se usa casco ni rodillera ni guantes. "Todo puede complicar el agarre, la caída o la visión", explica Lambo, quien vive de esto y ahora ya sus padres no le dicen "te vas a romper la cabeza". Se acostumbraron. Ahora quien se agarra la cabeza es su abuela de 60 años.
"Es que no es para menos, me tiré ya dos veces del puente del Parque Alem, de 7 metros de altura, y se asusta la pobre", dice sobre su abuela. Y si se le pregunta qué salto desearía hacer, arroja: "Las escaleras bordó y blanca del Monumento que descienden hacia la calle Santa Fe: son 25 escalones". Y parece que no parará hasta lograrlo. La hamaca y el tobogán hace rato que le quedaron chicos.
Competencias
Desde 2019 en Argentina se realizan competencias nacionales y provinciales. El año pasado dos parejas argentinas participaron con apoyo de Nación del 1º evento continental en Querétaro, México: asistieron como parte de la selección nacional Sara Banchoff, Agostina Silvetti, Mauro Terrón y Máximo Balbuena. El equipo nacional logró sumar 3 medallas en el torneo: Silvetti (Free Style), Banchoff (Speed Run) y Silvetti (Speed Run). Los varones, Terrón y Balbuena, lograron meterse en el Top Ten de América en ambas modalidades del Parkour.
Hace cinco años el Reino Unido fue el primer país del mundo en reconocer oficialmente al Parkour y Freerunning (nace posteriormente al Parkour, en California y con acrobacias) como deportes aprobados por su Consejo Deportivo.
Este reconocimiento les permitió a los grupos afiliados a Parkour UK que puedan buscar fondos para financiar el crecimiento de este deporte que cada vez tiene más adeptos a tal punto que se ha convertido en opción de entrar a los Juegos Olímpicos de París, en 2024.
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