15 años, 15 voces

La militancia barrial por las maternidades deseadas

Majo Poncino estudia Ciencia Política, es parte del Movimiento Evita y se define ante todo como "militante territorial"

Sábado 12 de Diciembre de 2020

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15 AÑOS, 15 VOCES - La Capital

Es de los jóvenes que en 2005 vieron a Néstor Kirchner y algo se movió de lugar. “Algo que me hizo seguirlo”, dice Majo Poncino. Y no dejó hacerlo. Venía de una familia peronista en la provincia de Buenos Aires -“pero no de militantes”, aclara- y fue propio el camino de búsqueda que hizo entre la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario, la militancia barrial, su participación en el Movimiento Evita y el desembarco en el barrio Gráfico, detrás del mercado de concentración en la zona oeste de la ciudad, un territorio del que nunca se fue. “Ahí arranqué y ahí me quedé porque eso soy, una militante territorial”, dice para definirse y para definir el espacio donde da sus batallas, donde aprendió a hablar con las adolescentes, jóvenes y mujeres de los barrios de la maternidad, de la salud, de la anticoncepción y del aborto.

“No es el mismo proceso que hacen -mejor dicho, hacemos- las chicas de clase media, estudiantes y universitarias que el que hacen las pibas de los barrios donde hay un concepto de maternidad que se va repensando recién ahora, donde se intenta construir territorios más igualitarios donde la maternidad no aparezca como la única posibilidad de proyecto de vida y les hijes como lo único que se siente como propio”, cuenta sobre las discusiones que se dan en los espacios de su militancia barrial, y donde a las mujeres fundamentalmente se las convoca “a poder pensarse no sólo atendiendo el comedor y la copa de leche en la organización barrial, sino también tomando decisiones”.

La política la abrazó desde siempre, pero recuerda que al feminismo la introdujeron las militantes históricas de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que aún en estos días dan la pelea en las calles.

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“Ellas fueron las que nos abrieron a pensarnos, a pensar nuestros cuerpos y nuestra capacidad de decisión, y es ahí donde me encuentro participando activamente por la legalización del aborto y llevando ese debate a los territorios”, rememora. Y recuerda también de muchas de ellas tomó la lucha por el aborto como la lucha por un derecho, pero "también como la lucha por la Justicia social".

Es que en los barrios la discusión por el aborto tiene otros matices. “Me tocó acompañar a esas mujeres que pusieron en riesgo su vida en embarazos no deseados que decidieron interrumpir”, cuenta justamente sobre quienes por su condición social tienen muchas más chances de morirse en un aborto inseguro que las que pueden acceder a una intervención no menos clandestina, pero sí con menos riesgos pagando un alto precio.

“La consigna que más me resuena cuando pienso en el trabajo que hacemos en los territorios es «La maternidad será deseada o no será»”, señala, y explica que “se trata de poder pensar con esas jóvenes, adolescentes y mujeres sobre sus deseos, que puedan saber que la ley no las obliga a nada cuando la maternidad es deseada, sino que les da el derecho a decir que no cuando no lo es; pensar que hay otros proyectos posibles, que son ellas las que pueden elegir y decidir, ese derecho que desde siempre les es negado; construir comunidades más igualitarias es una de las luchas fundamentales de los feminismos en los territorios. La lucha por el aborto legal es también la lucha por la justicia social y es un derecho y lo vamos a conquistar".

Este artículo forma parte de la serie "Aborto: 15 años, 15 voces" que publica el diario La Capital en el marco de los 15 años de la articulación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y en el escenario actual de debate en el Congreso de la Nación de los proyectos de ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

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