La ciudad

Hace ocho años que está abandonado un proyectado balcón al río sobre la costa

Está en el Paseo Ribereño, lo cerraron porque se derrumbó y desde entonces nunca hubo fondos para refaccionarlo.

Viernes 24 de Octubre de 2014

El espigón Maciel, cerrado hace años tras haberse socavado y derrumbado, está vedado al público a la espera de partidas oficiales. Hace unos ocho años que las sucesivas administraciones municipales proyectan un "nuevo" balcón al río para todos los rosarinos en un lugar privilegiado de la costa. El espigón Maciel, alambrado y vallado entre malezas y escombros asoma desde la continuidad de avenida Colombres al 1000 a la espera de fondos municipales que lo transformen en lo que tantas veces se prometió: una explanada pública de acceso concreto al Paraná con 420 metros cuadrados para pasear, caminar o tomar mate. Los funcionarios de la intendenta Mónica Fein intentarán incluirlo en el presupuesto 2015 con una inversión inicial de 20 millones de pesos.

En los planos y maquetas a lo largo de la última década, el Palacio de los Leones ha planteado diversas intervenciones que garanticen el acceso directo de los rosarinos a la franja ribereña. En este caso, los primeros proyectos se remontan al 2006-2007 y tuvo un chapón de obra en el 2009-2010. En la actualidad no quedó ni el logo naranja que distingue las obras públicas del municipio.

El espigón Maciel fue construido en la década del 70, forma parte del Paseo Ribereño y se accede cruzando el puente por avenida Colombres al 1000, entre baldosas flojas, y partes retiradas del sendero con ondas blancas y negras, el camino peatonal culmina abruptamente. Un alto portón enrejado con alambrado de púas en su parte superior marca el fin del camino.

Malezas, arbustos y pastizales avanzan sobre el espigón que dobla a la derecha y se pierde hacia el río. El espigón forma parte de la caleta de cuatro clubes náuticos: el Yatch Club Rosario hacia el norte y aguas abajo la caleta que comparten Cirse (Círculo de Suboficiales del Ejército), Amistad Marina y el Club de Velas.

LaCapital ya había dado cuenta en enero de 2010 de la situación de abandono en la que se encuentra la zona que resulta insegura y fácil de saltar para los pescadores. "Es un tema pendiente. Vamos a intentar tenerlo listo para la próxima temporada", había estimado el ex secretario de Obras Públicas, Omar Saab hace cuatro años atrás, cuando el espigón, fracturado y con peligro de derrumbe llevaba ya cuatro años clausurado.

En etapas.Según el proyecto elaborado por la repartición en 2013 y actualizado a 2014, el espigón Maciel cuenta de una primera etapa que incluye la reparación de la estructura.

Para eso se había estimado un presupuesto de 20 millones de pesos.

Y luego, en una segunda etapa, la idea era avanzar en el mejoramiento integral del entorno y puesta en valor con nuevas luminarias, mobiliario urbano, parquización y barandas, lo que totaliza 40 millones de pesos de inversión.

"La etapa uno es de menor impacto, es intervenir sobre lo que es suelo ganado con el terreno y parquización. Hay que intervenir en unos 420 metros de desarrollo en la partes estructural y la cabecera, ofreciendo una terraza al río", subrayó el subsecretario de Obras Públicas, Arnold Curátolo .

El funcionario relacionó este mirador con el Acuario que el gobierno santafesino está ejecutando en la zona, las piletas del parque Alem y el proyecto Puerto Ludueña, que lleva adelante un emprendedor privado.

El funcionario destacó la colaboración de la Asociación de Clubes de la Costa para poner en valor el lugar, pero casi como una metáfora del sendero que llega hasta el alambrado, el proyecto se topa con el financiamiento.

"No sé si estará en el presupuesto 2015, dependerá de las prioridades. Sí está claro que el proyecto figura dentro de la carpeta de las obras que tiene previsto impulsar la Secretaría", remarcó Curátolo.

El funcionario remarcó que "sería muy interesante que este proyecto finalmente se concrete. Es un espigón único que ingresa al Paraná, pero refaccionarlo se trata de un tema netamente presupuestario. Es un paseo para tomar mate y que es muy importante que todos los rosarinos lo puedan aprovechar", destacó.

El subsecretario de Obras Públicas despejó cualquier duda o trascendido en torno al aprovechamiento de los privados sobre este espacio público.

"Nada tienen que ver los clubes de la costa, ni obtienen beneficio alguno. Es un límite físico a la caleta separada del espejo de agua y del amarre de los barcos", aclaró el funcionario.

Mientras tanto, pastizales, arbustos y malezas crecen hacia adentro del vallado de hierro y alambres.

La obra se proyectó y se presentó infinidad de veces, pero en la ciudad que no le da la espalda al río, hay sectores que igual quedaron postergados.

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