El adelantado cierre de la sucursal local de la tienda Falabella volvió a sembrar incertidumbre sobre el futuro del emblemático edificio de Sarmiento y Córdoba. En las últimas semanas, la propuesta de empresarios locales para gerenciar un shopping que reviva la magia de la tradicional tienda La Favorita quedó en stand by. Según estiman, antes de mediados de mes el local estaría vacío y se reanudarían las negociaciones.
Después de diez días cerrada por las restricciones al funcionamiento comercial impuestas para prevenir contagios de coronavirus, la sucursal local de Falabella no volvió ayer a atender al público.
Sobre el fin de la semana pasada, los gerentes de la tienda reunieron al personal y les comentaron la decisión de suspender la liquidación puesta en marcha hace dos meses.
Durante toda la jornada, los empleados trabajaron con las puertas cerradas empezando a embalar y preparar la mudanza de la mercadería que aún queda en la tienda, exhibidores, estanterías y muebles.
“El viernes de la semana pasada nos comunicaron que desde el lunes la tienda no volvería a abrir al público. Desde la gerencia explicaron que la decisión tenía que ver con contribuir con las medidas de prevención del coronavirus ”, indicó a La Capital María Ramírez, delegada gremial de la tienda.
En la sucursal de Falabella trabajan 110 personas. Aunque todos cobrarán la indemnización correspondiente, a lo que se sumará un adicional que incluiría una bonificación de cuatro sueldos y la permanencia de los mismos en la obra social de Empleados de Comercio durante cuatro meses, según se acordó en el Ministerio de Trabajo de la provincia; primaba el desánimo entre los empleados de la tienda.
A principios de mes, Falabella les había comunicado a sus empleados que el cierre de la sucursal Rosario, prevista para el 31 de mayo, se iba a postergar hasta el 12 de junio. La medida obedece a que se enviarán para liquidar productos remanentes que quedaron del local que la compañía tiene en el shopping Unicenter de Buenos Aires, cerrado dos semanas antes. Pero el cierre se anticipó, según explicaron, para contribuir con las medidas de prevención sanitaria.
A quienes ayer se acercaban a cambiar mercadería, se les ofrecía la devolución del dinero.
Tras el cierre
Lo cierto es que las persianas bajas en el histórico edificio de Sarmiento y Córdoba volvieron a tejer especulaciones sobre el nuevo destino.
La Asociación de Amigos de Calle Córdoba había avanzado en una propuesta para que empresarios locales gerencien el comercio. Hace quince días tuvieron una serie de reuniones con los propietarios del edificio, aún en manos de los herederos de los fundadores de La Favorita, la familia García.
La idea es sumar unos 25 empresarios, de distintos rubros, para volver a dar vida a la tienda inaugurada en 1927. La misma propuesta habían armado a mediados de los 90, antes de que los dueños de la tienda La Favorita acordaran la venta del comercio a Falabella. Sin embargo, según señalaron fuentes cercanas a la negociación, hace unos diez días las conversaciones quedaron en stand by, sobre todo a partir del parate que significaron las restricciones en el marco de la pandemia.
“Los dueños del local pidieron un proyecto por escrito para poder analizarlo. Seguramente, cuando el local quede vacío el diálogo se retome”, estimaron.
La propuesta de los empresarios rosarinos bucearía en los orígenes de la tienda local, rescataría el nombre de La Favorita y llenaría tres de los cuatro pisos del edificio con la oferta de comerciantes y fabricantes locales. Además sumaría un gran espacio gastronómico que traccione clientes al resto de las propuestas. En las próximas semanas se retomarán las negociaciones.
Reactivan la negociación para definir el futuro
Cuando el grupo de capitales chilenos que gerencia la cadena Falabella anunció su intención de cerrar su sucursal en Rosario, el centro rosarino se sacudió. El cierre del negocio fue leído como un golpe difícil, sobre todo en un contexto de caída de ventas y reducción en la circulación de personas producto de la pandemia de coronavirus.
Para los integrantes de la asociación de amigos de la peatonal, lo más importante es que el edificio no permanezca vacío demasiado tiempo. “Los dueños pueden negociar con quien les parezca, nosotros no podemos elegir a los inversores. Lo que sí ofrecemos es convocar a una lista de personas a quienes puede interesarles el negocio”, explicó en su momento uno de los voceros del grupo y aseguró que “aún en este momento hay mucha gente que está dispuesta a escuchar”.
La convicción entre los amigos de la peatonal es que el centro debe mantener este hermoso edificio, tan ligado a la historia de la ciudad, “abierto y funcionando”.