La ciudad

Cumplió 70, se compró una moto y partió en un viaje con destino a Ushuaia

Pablo Zunino, comerciante y profesor jubilado, aseguró que quiere sentir que su pasión por los desafíos está intacta.

Domingo 24 de Febrero de 2019

Cumplió 70, brindó y al amanecer partió en un viaje iniciático que lo llevará hasta Ushuaia, a bordo de su moto. En solitario y a razón de 500 kilómetros por día, Pablo Zunino quiere sentir que su pasión por los desafíos está intacta. Consultó motoqueros y mapas, preparó con cuidado las alforjas e imaginó, una y mil veces, el viento, los cielos y la inmensidad. Allí dice que buscará respuestas, las que a veces se piden en medio de la vida.

"Esto surge por una necesidad de saber cómo estoy, psicológicamente, físicamente, si puedo resolver los desafíos que se presentan y también es un viaje hacia adentro, el que se hace al interior de las personas, para saber cómo estoy y cómo puedo resolver mis cuestiones más elementales", le dijo a La Capital.

Hace sólo cuatro años que tiene moto, pero le alcanzó para ingresar al mundo de los que aman la sensación de libertad que no le da otro vehículo, por ejemplo, en la montaña.

En la víspera de la travesía, los vecinos y amigos de 9 de Julio al 1100 se cruzaron para ver los preparativos, los últimos aprestos de la Honda 250, el traje especial para la lluvia, calzado acorde, el peso de las valijas, la carpa y otros enceres. Nada que llamara mucho la atención de los transeúntes en el atardecer rosarino, nadie que percibiera que allí estaba tomando forma el sueño que lleva un año en su cabeza y en su corazón.

Comerciante y profesor de nivel secundario de Ciencias Políticas, una vez jubilado, Zunino compró una moto y volvió a planificar sus días. El año pasado, en dos semanas fue y volvió de Bolivia, también solo, y con primera escala en San Marcos Sierra (Córdoba), para saludar a su amigo Quique Pessoa. Durante la travesía capitalizó un error que casi le cuesta la vida, ahora sólo conduce con luz diurna.

Con nombre propio

De ese viaje recuerda la noche en que compartió la comida, alrededor de un fuego, con un grupo de lugareños en las Salinas Grandes (entre Salta y Jujuy). "Eran de una cooperativa de pueblos originarios y sentí que compartía su cosmovisión, estoy preparado para esa interrelación, esos encuentros son también otro motivo de mis viajes", explicó Zunino.

Así, evocó aquel momento único, de silencios y miradas, como si el tiempo se hubiera congelado a cuatro mil metros y sin otro destello a la vista, se codeó con algo parecido a la inmensidad.

Por eso a este viaje le puso nombre. "Conociendo a Spinoza", en alusión al filósofo holandés del siglo XVII, para quien en todo lo que rodea al hombre está Dios. "Es en esa naturaleza que voy a buscar, en las montañas que quiero recorrer, viento, ripio, lugares que jamás transité, en un vehículo vulnerable como es la moto, pero confío en mis fuerzas", enfatizó formateando el desafío que le espera durante un mes.


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La elección

¿Qué fue lo que llevó a Zunino a elegir el sur para viajar? El asegura que el paisaje lo impresionó en un viaje que realizó en avión. "En ese mismo momento quería estar abajo, recorriéndolo, por eso lo elegí", comenta. Al regreso, un mapa del lugar presidió su oficina, hasta concretar el viaje. Con el asesoramiento de experimentados motoqueros del grupo Kamikazes de la Ruta, evaluó los caminos a tomar, hasta decidir que la ida será por ruta número 3 y el regreso por la 40.

"Media biblioteca me aconsejaba una ruta y la otra media, distinto", explica y dice que al final fue una explicación racional sobre el sentido que tienen en ese lugar las ráfagas de viento, el argumento que lo convenció. Además de mapas con itinerarios potenciales ya marcados, lleva GPS, carpa, colchoneta y bolsa de dormir, "porque si se rompe la moto en medio de la soledad, necesitaré un refugio".

También lleva herramientas y repuestos, además del traje para lluvia y otros atuendos especiales. Y por supuesto, un botiquín de primeros auxilios. También cargó, por las dudas, el carné de jubilado, casi una paradoja para alguien que sale a la aventura confiado en sus fuerzas.

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