La ciudad

Con pocos controles, llegan las fiestas nocturnas a las islas

Frente a la Rambla el ambiente es tranquilo, pero en la zona del Paraná Viejo se arman fiestas electrónicas masivas. Denuncian la presencia de jóvenes que conducen lanchas alcoholizados y provocan incidentes.

Domingo 13 de Enero de 2019

Las islas ubicadas frente a Rosario vienen mostrando desde hace por lo menos seis años un crecimiento exponencial en el número de personas que cruzan desde esta ciudad en busca de sus playas para hacer frente al calor y encontrar un espacio de relajación, donde comer un asado y tomar una bebida fría. El uso de diferentes espacios crece sin pausa y, en el último tiempo, se trasladó a las horas nocturnas. Tanto es así que se fueron sumando fiestas en al menos dos sectores cuyo extremo movimiento, además de la música altisonante y el alcohol, aumentaron la preocupación por sus casi nulos controles.

El crecimiento del parque náutico (se duplicó en la última década), la búsqueda de un respiro al cemento y la imposibilidad de muchas familias, en un contexto económico degradado, de realizar grandes gastos en viajes a las localidades turísticas usuales de veraneo, provocó que el margen entrerriano del Paraná que se emplaza al otro lado de la costa rosarina aparezca como un destino cada vez más deseable.

Pero del mismo modo se fue notando, año a año, que se trata de una zona gris, desprovista de la presencia necesaria de autoridades (nacionales, a cargo de Prefectura; municipales, por parte de inspectores de la ciudad de Victoria; y provinciales, en manos de la policía de Entre Ríos) que ejerzan la fiscalización necesaria para hacer frente al gran crecimiento de la demanda que experimentaron los paradores en los últimos tiempos. La ausencia de controles mínimos ya fue relevada el año pasado por La Capital, que detectó playas no habilitadas para nadar, ausencia de boyas y de bañeros.

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Noche y día

Pero la movida diurna tiene también una expresión nocturna que se muestra verano a verano. Las fiestas tienen diferentes perfiles según el lugar, la edad de los concurrentes y el poder adquisitivo de sus participantes. "Frente a la Rambla Catalunya, los paradores más populares como La Casita de Enfrente o Los Pagos muestran una cara más tranquila; se hacen fiestas pero no van embarcaciones motorizadas de particulares sino que reciben gente que cruza en los taxi lancha o llegan remando y acampan, no se arma lío", cuenta Leandro, conocedor de la zona que hace unos 20 años cruza el río en kayak.

Sin embargo, detrás de esta zona, a las márgenes del riacho conocido como Paraná Viejo (un brazo que se introduce en la isla a la altura del puente a Victoria), se ubica otra en la que las características de las reuniones nocturnas es diferente. "Hay muchos chicos, la mayoría gente de plata, que pasan en lancha a cualquier hora, borrachos, y se hacen fiestas electrónicas multitudinarias sin controles", relata el kayakista.

Esta versión que marca que los problemas se suscitan islas adentro es secundada por una persona que trabaja en la zona y pidió reservar su identidad. "Frente al parador El Pimpollal, pero sobre el río, se juntan 30 o 40 lanchas, tiran el ancla y arman un cuadrado, ponen música y tocan DJs. Eso no se puede hacer, está prohibido, y Prefectura no hace nada", denuncia.

En un parador cercano llamado Rancho Pancho, refiere, se hace una fiesta electrónica llamada The Garden Island, que empieza de día y se extiende hasta la noche (en versiones anteriores duró hasta la 0, pero en la última se acortó a las 21) con concurrencia de hasta 1.500 personas. "Tiran botellas al agua, dejan el río todo sucio, los muelles y los taxi lanchas no dan abasto a la vuelta cuando los pibes están todos ebrios y se quieren colgar en cualquiera. Es un desastre", indica la fuente. Diego, un joven que participó de la última edición del 8 de diciembre pasado, contó a este diario que muchas personas "volvieron manejando las lanchas dadas vuelta" ante los ojos de Prefectura, que estaba presente en la zona con cuatro o cinco efectivos que hicieron la vista gorda.

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Pero no todas las fiestas que se vienen desarrollando desde que comenzó la temporada estival tienen este perfil. Anoche, al cierre de esta edición, se desarrollaba la primera edición del Paraná Rock, un festival en el parador Club del Río, en el que tocaban dos bandas locales, Fluido y Perro Suizo. Con entrada que incluía el traslado en taxi lancha desde La Florida, se esperaba la participación de una buena cantidad de rosarinos, que estaban invitados a llevar sus conservadoras provistas de bebidas y también cargadas con carne para tirar sobre la parrilla en un contexto silvestre de agua y vegetación que es difícil de encontrar de este lado de la costa.


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