El robo de cables y de objetos de cobre y bronce fueron una constante en la segunda mitad del año pasado. No obstante, los numerosos procedimientos de inspección resultaron en el desbaratamiento de 35 chatarrerías apócrifas en todo el territorio provincial, de las cuales 15 estaban en Rosario, y en la confiscación de 400 toneladas de material no ferroso.
La Secretaría de Gestión de Registros, que depende del ministerio de Gobierno e Innovación Pública, publicó un balance en donde se desprende un tendal de inspecciones, allanamientos y clausuras en la provincia, los cuales resultaron en el secuestro de una importante cantidad de material metálico en espacios irregulares, por lo que se sospecha que estaba pronto a su ingreso al mercado ilegal.
Las incautaciones llegaron a contar 400 mil kilogramos de cobre, bronce y otros elementos, de los cuales 300 mil fueron informados como en pleno proceso de compactación en un terreno en Venado Tuerto, obtenido por el gobierno provincial para ese efecto.
Sobre el trabajo realizado, el secretario de Gestión de Registros, Matías Figueroa Escauriza sostuvo que el objetivo de los operativos es “perseguir este tipo de robo hormiga. Estamos controlando a quienes reducen lo robado, estamos en ese eslabón de la cadena” y explicó que este tipo de acciones permiten controlar no sólo la venta ilegal, sino determinar la trazabilidad de los elementos robados.
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Asimismo, tienen la finalidad de crear condiciones de seguridad jurídica en cuanto a la actividad realizada por estos comercios. Se busca así contribuir a una política del Estado tendiente a preservar la fe pública registral y el derecho de propiedad de los usuarios.
“En los distintos allanamientos hemos encontrado placas de cementerio, material de la EPE, de Aguas, de empresas de telefonía, etc. Este tipo de robos son pequeños, pero afecta a la ciudadanía muchas veces dejándola durante horas, o días sin algún tipo de servicio”, describió el funcionario.
Una de las consecuencias de este incremento en los allanamientos e inspecciones tiene que ver con el aumento en los pedidos de regularización de otros comercios vinculados al rubro en el Registro de Desarmaderos.
Marcado descenso de las denuncias
Según los registros de la línea 911, el registro de denuncias tuvo una importante contracción desde enero que comenzaron los operativos referidos a la búsqueda y control a chatarrerías, locales de venta de autopartes y desarmaderos.
Las llamadas realizadas en el mes de febrero para denunciar robos de cables y algún tipo de metal llegaron a contabilizar 926 contactos, mientras que dos meses después había bajado apenas por encima de la mitad: 387 llamadas en abril, lo cual significa una reducción de 58,2% en la cantidad de denuncias.
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Si el foco se achica sobre Rosario, entre febrero y abril fueron registradas 10.309 llamadas relacionadas directamente con hurtos o tentativas, de las cuales 2.003 tenían que ver con sustracción de cables y otros elementos de metal, es decir que 2 de cada 10 llamadas tenían que ver con el robo de cableado y materiales metálicos plausibles de ser encontrados en el mercado ilegal.
Los registros específicos de Rosario indican que la mayoría de las denuncias son por robos de cables, siendo que 1.441 llamados (72% del total de elementos) correspondieron al robo de cables y metales.