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Tiene 11 años y con sus padres llegó a la cima del Aconcagua

Un chico californiano de once años, Jordan Romero, llegó a la cima del Aconcagua y se convirtió en el escalador más joven que haya cometido tal empresa, según los registros existentes. Cuando Jordan cumplió 9 años no pidió patinetas, ni un nintendo, ni la última computadora. Se plantó frente a su papá y le pidió: “Quiero el seven summits”...

Viernes 04 de Enero de 2008

Un chico californiano de once años, Jordan Romero, llegó a la cima del Aconcagua y se convirtió en el escalador más joven que haya cometido tal empresa, según los registros existentes.
  Cuando Jordan cumplió 9 años no pidió patinetas, ni un nintendo, ni la última computadora. Se plantó frente a su papá y le pidió: “Quiero el seven summits”, el circuito para escalar los siete picos más altos de los cinco continentes.
  La última cumbre que logró este chico californiano es el Aconcagua, el 30 de diciembre, con lo cual marcó un récord propio e histórico en el techo de América.
  El gobierno mendocino confirmó que se trata de un hecho sin precedentes y que Jordan es la persona con menos edad que haya alcanzado la cúspide.
  “Es muy, muy alto. Es una cumbre muy linda de América. Es muy importante en el montañismo del mundo escalar el Aconcagua”, explicó Jordan a Gabriela Valdés del diario Uno de Mendoza. Antes del Coloso, el niño había escalado otros picos en Estados Unidos, y en todos logró llegar a la cima.
  El novel montañista no estuvo en soledad en el ascenso a los Andes. Lo acompañaron sus padres, Paul Romero y Karen Lundgren, quienes tramitaron un permiso especial con una jueza de Familia mendocina para que Jordan pudiera escalar los 6.969 metros.
  La familia enfrentó la parte más complicada cuando, al momento de partir a Berlín (paso previo a la cumbre) el viento soplaba a más de 40 kilómetros por hora y la nieve acumulada hacía que se enterrasen hasta las rodillas.
  “Nosotros optamos por no salir de la carpa, y eso que hace 20 años que subo al Aconcagua”, dijo Pablo Borraajo, otro de los miembros de la expedición.
  “Cuando llegamos a lo más alto fue muy lindo porque nos aplaudieron otros escaladores de diversas partes del mundo que tenían mucha experiencia”, recordó Paul. Pero lo que fue digno de esas palmas no es nada extraordinario para estos californianos, deportistas de larga data.
  El padre de Jordan precisó que la familia vive en una zona de montaña y hacen kayakismo, ciclismo y trekking. “Lo único diferente que hizo Jordan esta vez fue entrenar escalada con una mochila, para acostumbrarse al peso que tenía que soportar en el Aconcagua”, dijo Paul.
  Después de desplegar la bandera de Estados Unidos en la cúspide y dedicarle el logro a su abuela, Jordan emprendió el regreso satisfecho y con su mente puesta en la próxima montaña, el Carstenz, en Oceanía, que intentará conquistar el 1º de abril.
Gestiones previas. Jordan Romero llegó a Mendoza a mediados de diciembre y con la asistencia del abogado Arturo Erice hizo las gestiones necesarias para que la responsabilidad por cualquier consecuencia de la aventura que iba a emprender recayera en sus padres y no en el gobierno mendocino.
  El trámite fue necesario porque una resolución de la Dirección de Recursos Naturales Renovables sostiene que “no se aconseja la práctica de montañismo a menores que no han cumplido los 14 años”, y además porque en el Parque Aconcagua no hay servicio de pediatría. En la misma norma se ordena que queda a criterio de un juez de familia otorgar o no un permiso especial.
  Una médica del Parque Aconcagua supervisó durante toda la travesía el estado del chico.
  El circuito que pretende completar Jordan incluye, además del Aconcagua, el MacKinley (también en América), el Everest (Asia), la Pirámide de Carstenz (Oceanía), el Kilimanjaro (Africa), el Elbrus (Europa) y el Mount Vinson (en la Antártida).

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