Las autoridades de Tennessee fallaron en dos oportunidades al intentar ejecutar con inyecciones letal de pentobarbital a Christa Pike por un asesinato cometido en 1995, y la mujer quedó internada internada en un hospital. El gobernador del estado, Bill Lee, suspendió otras ejecuciones luego del incidente.
Pike iba a convertirse en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años, luego de que pasara 30 años en el corredor de la muerte por el brutal asesinato de una chica de 19 años, Colleen Slemmer, en 1995.
Después de una inyección letal testigos escucharon a la mujer, de 50 años, roncar ruidosamente detrás de la cortina cerrada. Según el protocolo de ejecución del Estado, “si el recluso no falleció” después de la primera dosis se debe administrar una segunda, pero también sobrevivió. Los testigos escucharon a Pike hasta que se cortó el micrófono a las 20.53.
La mujer fue trasladada en ambulancia y recibía tratamiento en un hospital, pero no hubo un parte médico sobre su estado.
Un tribunal de apelaciones había detenido la inyección letal apenas una hora antes de que comenzara y, horas después, la Corte Suprema de Estados Unidos revocó esa suspensión.
El gobernador Lee declaró en un comunicado que ordenó “una revisión exhaustiva por parte de un tercero para determinar exactamente qué ocurrió” y que otra ejecución prevista nos e realizará.
“Hacer cumplir una sentencia impuesta legalmente es una de las responsabilidades más serias del Estado, y el pueblo de Tennessee espera que se haga de una manera que no solo sea legal y constitucional, sino también efectiva”, dijo.
"Singular e incomparable"
El Departamento Correccional de Tennessee indicó en un comunicado que “siguió cada paso del protocolo de ejecución legal y establecido por el Estado, aprobado por la Oficina del Fiscal General”.
La directora ejecutiva del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, Robin M. Maher, afirmó que lo que pasó con Pike es “singular e incomparable”.
Según explicó, otras siete personas sobrevivieron debido a que el equipo de ejecución no logró acceder a una vena para administrarles los fármacos de la inyección letal, pero nadie había permanecido con vida después de recibir los fármacos utilizados en las ejecuciones.
Los abogados de Pike presentaron una moción de emergencia ante la Corte Suprema de Estados Unidos para solicitar la suspensión inmediata de la ejecución, argumentando que sufría un “sufrimiento innecesario”.
Pike y su novio fueron condenados por el apuñalamiento y la golpiza mortales que sufrió en 1995 Colleen Slemmer, de 19 años, compañera suya en un centro de formación laboral en Knoxville. Pike reconoció que actuó por celos.