Las estaciones de servicio de la ciudad deberán exhibir en los surtidores cómo se compone el precio de los combustibles. La iniciativa aprobada este jueves en el Concejo Municipal, obliga a que las estaciones informen la composición porcentual del precio del litro de nafta, diferenciando el precio neto del combustible de los impuestos nacionales y la tasa vial.
La medida fue impulsada por el Ejecutivo local en un contexto de aumento de los combustibles y en paralelo a una nueva prórroga por parte del gobierno nacional de la suba del impuesto a los combustibles líquidos. El proyecto busca garantizar un principio sencillo: que cada vecino pueda saber qué está pagando cuando carga nafta.
El concejal Fabrizio Fiatti, presidente de la comisión de Gobierno, sostuvo que la transparencia sobre el precio del combustible también permite poner en discusión el destino de los recursos que se recaudan. La información deberá mantenerse actualizada y estar disponible directamente en cada surtidor.
“Aunque el gobierno nacional postergó al límite, una vez más, la entrada en vigencia del aumento del impuesto a los combustibles, están generando un cuello de botella que vamos a terminar pagando más temprano que tarde, y los rosarinos seguimos sin recibir en obras los recursos que la Nación recauda cada vez que cargamos nafta”, señaló Fiatti.
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Aumento por ascensor
La medida se da en un contexto en el que el Impuesto a los Combustibles Líquidos incrementó a un ritmo muy superior al de los precios generales de la economía, influyendo fuertemente su peso sobre el precio final de las naftas en las estaciones de servicio.
Sólo entre noviembre de 2023 y julio de 2026, el impuesto a los combustibles líquidos pasó de representar un 8,9% del precio del litro de nafta súper a un 19,25%. En términos reales, el monto por litro trepó de $116 a casi $400, aumentando un 1.265% frente al 320% del aumento de la inflación en el mismo período.
La discusión adquiere todavía mayor relevancia frente a la reciente prórroga de la actualización de los impuestos nacionales, la cual estaba prevista para el 1° de octubre y fue postergada hasta el 1° de noviembre en relación al ICL y al impuesto al dióxido de carbono, correspondiente a actualizaciones de 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026. Dicha actualización ya fue pospuesta en más de 10 oportunidades en los últimos tres años.
Es preocupante la posible actualización completa de dichos impuestos, ya que los impuestos nacionales pasarían a representar aproximadamente el 44% del precio de referencia de la nafta súper, frente al alrededor del 34% que representan a septiembre de 2026, lo que genera una gran incertidumbre.
En la nafta súper, el Impuesto a los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono suman actualmente $411,45 por litro. Con la actualización completa por IPC que establece el marco legal vigente podrían alcanzar más de $670 por litro.
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La discusión de fondo
El contraste es aún mayor cuando nos detenemos a mirar lo que ocurre en Rosario. Según datos relevados por el municipio, la ciudad aporta en promedio alrededor de $13.570 millones mensuales en impuestos nacionales a los combustibles. Por su parte, en dos años y medio, la Tasa Vial municipal (el 1% del precio en surtidor) recaudó $8.223 millones: menos de lo que Rosario aporta a Nación en un solo mes.
“La diferencia radica en que cada peso que el municipio recauda se traduce en obras, mientras que de la plata que se lleva la Nación, no vuelve un peso a la ciudad”, sentenció Fiatti, quien además agregó: “Resulta contradictorio que gran parte del precio que pagamos por el combustible sean impuestos que recauda la Nación y que, sin embargo, las rutas nacionales se deterioran, las obras se demoran y los municipios y las provincias terminamos afrontando situaciones que corresponden a ese nivel del Estado”.
Fiatti cuestionó además que el denominado "equilibrio fiscal" nacional se construya, en línea con el planteo que vienen realizando muchos intendentes del interior, sobre recursos que tienen origen en el consumo de combustible de los argentinos y que no regresan a los territorios donde se generan.
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Distribución
El planteo es que los recursos generados por un impuesto que pagan todos los vecinos al cargar combustible deben tener un criterio de distribución federal y traducirse efectivamente en infraestructura y servicios en las ciudades y provincias donde se generan.
Cuando sube el combustible, el usuario ve un número en el surtidor. A partir de ahora, en Rosario también va a poder ver qué hay detrás de ese número, lo que permitirá discutir con mayor claridad cuánto de ese dinero debería luego traducirse en obras.
“Queremos que haya reglas claras y que la información esté disponible. Transparencia también es que un rosarino pueda mirar el surtidor y saber cuánto está pagando de combustible y cuánto está pagando de impuestos, para poder a partir de ahí discutir qué hace el Estado con cada peso que recauda”, concluyó Fiatti.