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Madrid, una vidriera para redescubrir a Ricardo Carpani

Hay pocos argentinos que no reconozcan de inmediato los cuadros o murales de Ricardo Carpani, aun cuando no sepan quizás quién es el autor. Sus hombres y mujeres fuertes, sólidos, geométricos, casi como esculturas, pueblan el imaginario, sobre todo el relacionado con los movimientos sindicales y de lucha obrera.

Sábado 05 de Enero de 2008

Hay pocos argentinos que no reconozcan de inmediato los cuadros o murales de Ricardo Carpani, aun cuando no sepan quizás quién es el autor. Sus hombres y mujeres fuertes, sólidos, geométricos, casi como esculturas, pueblan el imaginario, sobre todo el relacionado con los movimientos sindicales y de lucha obrera.
  Tras cumplirse 10 años de su muerte el año pasado, Carpani fue homenajeado con una exposición en la Casa de América de Madrid, hasta donde su compañera de toda la vida, Doris Halpin, hizo llegar 20 obras y un video en el que se cuenta la trayectoria de este pintor (1930-1997), vinculada a su compromiso social y a la evolución política de Argentina en los años en que le tocó vivir, como los de la dictadura, que fueron para él de exilio en España.
  “El video fue especialmente pensado para gente joven en la Argentina. Porque era tanta la demanda de los chicos que venían, preguntaban, querían que fuera a dar charlas a la universidad”, explicó Doris.
  “Ante esta realidad, el video se hizo enfocado a los temas políticos. Porque éste es un período de construcción en América latina. Puede ser que resulte bien, o mal, por momentos pareciera que podría tener éxito, y por momentos pareciera como si se retrocediera. Yo creo de todos modos que son procesos muy vivos, muy incipientes. Hay una necesidad de construir consciencia, conocimiento, compromiso. Todo es una construcción. Puede ser importante el cambio político que se está dando.
  El exilio casi por casualidad de los Carpani duró diez años entre Palma de Mallorca, Barcelona y Madrid, hasta que en 1984 pudieron regresar a Argentina, y se encontraron un país que era muy diferente al que habían dejado.
  Por eso, un conocedor dividió la obra de Carpani en tres períodos, que Halpin describe. “Uno antes del exilio, en el que había la convicción de que el cambio estaba a la vuelta de la esquina, al alcance de la mano. Era el que él titula de la ilusión. Hay un lenguaje plástico pétreo, muy voluminoso, de formas muy geométricas, muy rotundas. Muy solemne también”.
  Después viene la etapa en España, que es la de la duda. “No es que se dude de los fines que se quiere alcanzar, sino de la metodología empleada, que había demostrado ser una catástrofe”, explica Halpin. “Y luego viene el tercer período, que es el de la esperanza. ¿Por qué lo titula así? Porque Ricardo, sin ser consciente de ello empieza a hacer una serie de obras cuyo título son interrogantes. Por ejemplo: ¿Qué hace un tipo como yo en un lugar como éste? ¿Dónde está la parada del 60? ¿Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos?, parafraseando a otros autores”.
Expresión metafórica. De esta época son los cuadros de Carpani en los que emplea la metáfora de la selva, y aparecen personajes anteriores, como sus compadritos, en medio de ese escenario. Es “una metáfora de la sociedad con alimañas, animales feroces, y también con animalitos pequeños”, explicó Halpin.
  Uno de sus proyectos, añadió, era conseguir un museo para la obra de Carpani en Argentina, pero ya no está tan segura de que sea lo mejor. “Comprendo que en la medida en que un coleccionista invierte en su obra, la cuida un poco más, la protege, están protegiendo sus inversiones. Y desde este punto de vista no sé si no es más saludable apostar por un museo”.
  Con respecto al compromiso político de Carpani, Halpin cree que hoy la situación ha cambiado. “El arte de otras épocas reflejaba el avance, retroceso o el despliegue de la civilización. Pero en la actualidad hay una desconexión. Se ha perdido esta necesidad de expresar, de ser expresión de algo, son expresiones muy individuales, muy personales. Para un artista comprometido su obra se cierra necesariamente en aquel que la está contemplando, ahí es donde se cierra el mensaje, la idea”.
  Pero en especial, subraya, lo que es importante destacar es que en Carpani hay un resurgir del muralismo, “que es una forma más popular, más pública, de hacer arte. Para Carpani el movimiento muralista latinoamericano (que no son solamente los mexicanos como normalmente se hace creer) era uno de los más innovadores e importantes del siglo XX”.

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