“Solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”. La célebre frase de El Principito, la obra de Antoine de Saint-Exupéry, fue citada en un fallo inédito de la Justicia de Corrientes. Una jueza de Familia obligó a un hombre a leer el libro como medida pedagógica en el marco de una causa por alimentos para sus dos hijos, una joven de 22 años con autismo y retraso madurativo, y un niño de 8 años con celiaquía.
La resolución fue dictada por la jueza Carolina Macarrei, titular del Juzgado de Familia, Niñez y Adolescencia Nº 4 de Corrientes, en el marco de un acuerdo por la cuota alimentaria. La mujer había solicitado el 25% del sueldo de su expareja, un enfermero de una reconocida clínica privada de la capital provincial.
El hombre rechazó la demanda por su hija mayor al considerar que, por ser mayor de edad y tener vencido el Certificado Único de Discapacidad, debía tramitar una pensión. Respecto de su hijo menor, reconoció la condición celíaca pero cuestionó los informes médicos. Finalmente, ofreció el 25% de sus haberes, cifra que la jueza elevó al 40% en la sentencia.
La particular decisión
Durante las audiencias, según contó el diario Clarin, Macarrei percibió al padre “falto de afecto total con los hijos, irrespetuoso con la madre y con manifestaciones de tinte violento”. Ante esa actitud, decidió incorporar un elemento simbólico y ordenó que leyera El Principito.
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“Esperamos una reflexión, saber qué entendió. Y si no le produjo nada, pero da cuenta que lo leyó, está bien. No podemos obligarlo a sentir”, explicó la magistrada. Según remarcó, no se trata de una sanción, sino de una medida “pedagógica, moral o reflexiva” orientada a que el progenitor genere empatía.
El hombre debía presentarse el 28 de agosto para exponer qué comprendió de la lectura, pero no asistió y presentó un certificado médico por lumbalgia. La audiencia fue reprogramada para fines de septiembre.
Antecedentes de la jueza
No es la primera vez que la jueza Macarrei dicta medidas innovadoras. En 2024 prohibió a un deudor alimentario ingresar al corsódromo de Corrientes para desfilar en carnaval hasta que regularizara lo adeudado. También estableció un régimen de comunicación compartida sobre “Pope”, un perro salchicha que era considerado parte de la familia de una pareja separada.
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Ese mismo año, la magistrada intervino en el caso de Lucio, un adolescente de 17 años que fue adoptado por el productor teatral José María Muscari tras un proceso público de convocatoria de familias.
Una apuesta a la reflexión
Para Macarrei, el fallo busca mucho más que un número en una liquidación: “El objetivo es que tenga un acto de consideración por sus hijos, ellos quieren ver a su padre. Es una cuestión de reflexión y pacificación, porque lo que el sistema judicial busca es la paz social, y mucho más la familiar”.
Con esta medida inédita, la jueza apeló a la literatura para intentar despertar empatía en un caso donde, según advirtió, el comportamiento del padre estuvo lejos de lo que se espera de un progenitor.