El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) advirtió sobre un regreso de “La Niña” para mediados del año, tras un debilitamiento de El Niño desde febrero-marzo-abril. Ambos fenómenos dependen de la temperatura del agua superficial del océano Pacífico ecuatorial. Ahora se está enfriando, lo que debilita al actual Niño. Este puso el fin a la grave sequía que afectó a la Argentina durante tres años seguidos, hasta septiembre de 2023.
“Para el trimestre febrero-marzo-abril, todos los modelos indican un debilitamiento de los valores cálidos de la temperatura del océano Pacífico ecuatorial”, consignó el INTA en su último Informe Agrometeorológico Semanal.
Por ello, “se espera que El Niño continúe presente durante lo que resta del verano e inicio del otoño, con una transición hacia la fase neutral a partir del trimestre abril-junio”.
“Posteriormente, la mayoría de los modelos coinciden en indicar la continuación del enfriamiento del océano Pacifico”, agrega el trabajo. De esta manera, completó, “hacia julio-septiembre 2024 la mayor probabilidad (más del 60%) se asigna a La Niña”.
Sin embargo, los especialistas señalan que esta información no es suficiente para determinar con certeza como impactará este cambio en las lluvias. Porque La Niña no equivale linealmente a sequía, ni El Niño a lluvias, pese a la experiencia reciente que se vivió en Argentina. El Inta concluye: El Niño se encuentra en desarrollo. La probabilidad de que se extienda en esta fase cálida durante el trimestre febrero-marzo-abril es superior al 90%. Se prevé una transición hacia la fase neutral en el trimestre abril-mayo-junio con una probabilidad del 75%".
El Servicio Meteorológico Nacional, por su parte, en su último informe actualizado al 1º de febrero señala: "De acuerdo a los modelos dinámicos y estadísticos, en promedio, en el trimestre febrero-marzo-abril 2024, hay 94% de probabilidad de que continúen las condiciones Niño. Hacia el otoño aumentan las chances de condiciones neutrales".
El Niño y La Niña son fenómenos climáticos naturales que alteran los patrones meteorológicos globales. El Niño se caracteriza por un calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, lo que desencadena un aumento de las precipitaciones en algunas zonas, como ocurre en general en la Argentina. Por el contrario, La Niña implica un enfriamiento inusual de esas mismas aguas, lo que conlleva sequías en algunas regiones, especialmente en el Pacífico tropical y grandes áreas de América del Sur, entre ellas la Argentina. La terrible sequía que padeció Argentina en 2023 es un claro ejemplo del poder de La Niña. Su regreso en invierno podría ser un grave problema para los cultivos de trigo y otros cereales.
Impacto de El Niño en la Argentina
“La proyección indica que se podría enfriar el océano Pacífico de acuerdo a este multimodelo, que es el más avanzado en el seguimiento de la temperatura de los océanos. No obstante, eso no nos permite saber cómo va a ser el comportamiento de las lluvias”, explica el especialista Pablo Mercuri, director del Centro de Recursos Naturales del INTA.
Aclara que, si bien por lo general se asocia a La Niña con sequías y a El Niño con lluvias, esta relación no es “taxativa” ya que, por ejemplo, este año con El Niño hay zonas donde las lluvias son escasas. Además, advierte sobre la variabilidad que puede existir, ya que en años anteriores, durante los meses de mayo y junio se han observado cambios en la dirección de estos fenómenos. No obstante, destaca que los modelos han mejorado y existe la posibilidad de que se presente un año con un enfriamiento en el océano Pacífico. Y, consecuentemente, con una fase Niña.
“Igualmente se desconoce la intensidad de esa Niña, su impacto en las precipitaciones y lo que ocurra en la próxima campaña agrícola no se puede precisar con bases científicas”, advierte. Destaca que como estos fenómenos impactan en la disponibilidad de agua para los sistemas productivos es importante “hacer mucho para (mejorar) la gestión integral del agua, conservar lo más posible el agua en el suelo y en las cuencas”.
Carlos Zotelo, climatólogo del Conicet, al igual que Mercuri plantea que para septiembre los modelos dan que puede comenzar La Niña, pero aclara: “Esto puede variar porque las últimas tres veces en las que se pronosticó La Niña, los modelos indicaban un cambio a El Niño, lo cual no sucedió hasta el último año”. Por esa razón, comenta que no se puede estar del todo seguro de que vaya a venir una Niña.
“Cuando se elaboran estos modelos probabilísticos para prever la evolución de El Niño, a medida que nos alejamos del presente, la confiabilidad del modelo disminuye. A un mes, el porcentaje de acierto es alto; a tres meses, disminuye, aunque sigue siendo confiable. A partir de entonces, los modelos son más bien exploratorios”, añade.
Explica que cuando se acerca el final el fenómeno El Niño comienza a surgir agua fría desde las profundidades del Pacífico. Sin embargo, aún persiste un calentamiento en las aguas oceánicas frente a la costa de Perú. Pero hay "señales de que se está debilitando gradualmente y que se espera una transición suave hacia la neutralidad”. “Al corto plazo vamos a seguir con el fenómeno El Niño, el cual ya pasó por su momento de máximo esplendor, que lentamente se va a ir apagando. Lo vamos a tener presente por lo menos dos meses más. Después vamos a ir a una transición suave, es decir a una neutralidad que se va a mantener por lo menos durante un trimestre”, concluye Carlos Zotelo.